
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Cuando entré a la universidad tenía 18 años y, güey, me daban clase de fotografía y me acuerdo que fui a comprar al centro histórico ahí, no sé qué calle, que vendían fotos, sí, pues cámaras. Y mi mamá me mandó el dinero así de que, güey, pobre mi mamá, imagínate cómo la habrá hecho para que la cámara profesional, no sé qué.
Y de repente voy caminando y así veo un fajo de billetes. Y, güey, y yo así, güey, me tiré a matar y al mismo tiempo se tira un güey y me dice el güey como, pues, el güey me dijo, no, pues tú lo viste primero.
No me acuerdo exactamente bien, hace 30 años, güey, yo lo vi primero, tú lo viste primero. El caso es que el güey me dijo, pues, quédatelos tú, pero dame algo.
Y yo le di los 3 mil pesos que traía de la cámara, haz de cuenta. Y cuando se va el güey era periódico y un billete falso.
Uy, no, te asaltaron. Son para la pedida, agárralo ya, pendejón.
Me acuerdo que mi mamá me decía, cómo eres pendejo, pues, a ver cómo le haces para comprarte la cámara. A mí a veces me estafaron con 40 mil pesos.
¿cómo? Y, a ver, fue estupidez mía, pero ubican estos jueguitos que se ponen en la calle.
Sí, sí, sí, sí. De que si te sale cierta suma de números, vas sumando puntos.
Lanzas una bolita y caen en unos hoyitos. Y estaba a un punto de llegar al número de puntos que tenía que llegar para que me dieran como 180 mil pesos.
Pero, primero, o sea, cada turno vale 50, luego vale 100, luego vale 200, luego 400, luego 800. A veces vas subiendo.
Nomás ya me había gastado 40 mil pesos. Y dije, ya, los voy a recuperar, los voy a recuperar.
Los voy a recuperar. Porque te ganabas premios, o sea, te ganabas de televisión.
O de televisiones, o de electrodomésticos. No, pero la televisión te cuesta 5 mil, ¿no?
40 mil. No, es verdad, es un gran dota.
Pero había un premio de 180 mil pesos. Pero te das cuenta que, sí, o sea, como que vas sumando y todo se enchinga.
Entonces, como que, la neta, ahí, creo que está el truco ahí. No supe cómo estuvo el truco, pero según yo, era que sumabas rápido y no te daba el número que te tenía que dar, te daba otro.
Porque era un güey que te ayudaba a sumar. X.
El punto es que ya estaba metiendo de que... ¿20 mil, 15 mil?
Ajá, de que... Porque me faltaba sumar un número para llegar, para que me dieran los 180 mil pesos.
Y ya dije, ya en los 40, en los 45 mil dije, ya. Y me fui bien triste.
Pero bueno, me dieron... Te dejó.
Me dieron una cafetera. Por 40 mil pesos.
Y me dio un chiver entre los 25, como que ya, hermano, toma. Ya, ¿sabes qué?
Y lo regalé. Easy money, güey, easy money, facilísimo.
Me hicieron bien, bien... Ah, mi hermano, mi hermano, me acuerdo que iba a rentar un depa y así de que, no sé qué, y ahí él dio, tenía que pagar el enganche y tres meses por adelantado y, güey, me habla, no, pues no existía, no me contesta el del depa y yo, ¿cómo que no te contesta el del depa?
O sea, ¿no lo fuiste a ver nunca? No, pues no, y yo...
Cuenta fantasma. Wow.
Esas hay muchas. Sí, hay muchas claves de esas.
Yo jamás rentaría un depa que no voy a ver, güey. No, y de, este, planes vacacionales, así de, te vendo una semana en ixtapa.
Ay, jamás caigo yo en eso. Eso ya pasó.
Este, agencias, ajá, agencias fantasma. A mí me hablaron una vez pidiendo, de esos que te, cuando empezaron a, que te mandaban mensajes de que, pidiendo dinero, ¿ya sabes?
Y era supuestamente un tío, no sé, esposa. Y era el esposo de la hermana de mi mamá, mi tío rubén, que le mandó esos.
Y, güey, mi tío rubén. Era la persona más recta y correcta del universo.
Y yo, qué raro que mi tío rubén me pida dinero a mí. Y le hablo a mi mamá y le digo, mi tío rubén me está pidiendo.
Y me llama, cómo eres pendejo, cómo crees que tu tío te va a pedir dinero, o sea, cero. Entonces, ya, yo me puse a madrearme al güey.
Y le decía, pásame el... Claro, tío, pásame el número.
En chinga me lo dio. Y entonces, el güey ahí la cagó, porque se empezó a desesperar.
Y, entonces, me decía, chingado, me puso. Y yo dije, ay, mi tío.
O sea, rubén, jamás va a decir chingado de esas. Con la inteligencia artificial.
Me encanta, sí, sí, sí, sí. Se los pendejean bien carros.
¿de qué? ¿ocho?
¡siete! ¡siete!