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Y el terremoto del 85 le tocó aquí, ¿sabes? , de ese terremoto, y se enchinga, o sea, tenía un año viviendo aquí, y se regresó a vallehermoso, y ya no quiso saber nada de la ciudad de méxico, y ahí fue donde conocí a mi papá, donde salí yo, luego lo corré del pueblo, lo corren entre toda mi familia.
¿por qué? Según mi mamá, que porque era un mal papá y porque...
Era cabrón. Era un huevón y así, ¿no?
Cabroncito el señor. Cabroncito el señor, ajá, y nunca lo conocí hasta hace poco, que esa historia ya te la sabes, hasta hace dos años que me senté con él, de lo que sí me arrepiento es de que él me buscó cuando mi mamá se murió, que fue en el 2014.
Entonces no quisiste. Y yo no quise, y me tardé como ocho años en buscarlo.
¿y no sentías necesidad de verlo? No.
Pues ahí está, güey. Yo me fui fiel a mí, güey, pero ¿sabes qué me afectaba mucho?
Que yo sentía que si me sentaba con él... O lo quería, iba a traicionar a mi mamá.
Ok, ya. Sí, sí, sí, oye, de que...
¿cómo puedes querer a él que no nos quiso? Que nunca estuvo.
Que nunca nos quiso. Y pues ahorita te vas...
Te vas y te sientas con él. Ajá, ajá.
¿sabes? Sí.
O sea, de hecho yo me tardé mucho en firmar mi contrato aquí porque a mí me daba mucho pendiente que me lo fueran a traer, güey. Porque yo no lo conocí.
Yo nada más lo había visto una vez y yo dije, güey, donde... O él hiciera algo.
O... O sea, o hablara mal de mi mamá, güey.
Sí, no sabía ni qué pedo. Ajá, como que yo sí estaba un poco nerviosa con eso, la verdad, porque yo no sabía ni qué pedo.
Por eso yo no le había avisado que iba a entrar a la casa. Entonces, cuando estaba encerrada en el hotel, que...
Obviamente en el hotel, esos dos días que estás ahí del viernes al domingo te pasan muchas cosas por la cabeza. Y es cuando estás solo, sentado, pensando.
Y ahí fue donde yo dije... Sí, de que un día choqué y qué tal, me fui a la fuga y ese del choque, dice ese güey...
Ajá. Ajá, o si sale algo...
Una nota falsa. Sí, o si mi papá se aparece dando una entrevista, o sea, ni...
O si lo invitan aquí, mi papá a mí ni me conoce. O sea, no les voy a decir, gema, es así porque su carácter, porque ha vivido esto, porque se ha forjado a base de chingadazos, porque tal.
No me conoce, entonces no sabía yo qué iba a pasar con él. Cuando estaba en el hotel, porque nos encerraron un viernes en el hotel a todos por separado para entrar el domingo a la casa, es el protocolo.
Yo fue cuando yo le hablé. Sí, güey, el sábado que me armé de valor para decirle, oye, voy a entrar a la casa, voy a contar nuestra historia, voy a contar que te he visto una vez, si, por favor, si en algo me aprecias y me quieres, pues no vayas a...
A ir, a hablar, nada. Ajá.
Todo bien, yo tampoco voy a hablar mal de ti. Yo también voy a hablar, exacto, pero pues cuídame, ¿no?
O sea, eres mi papá, no mames, o sea, este es el momento en el que me puedes demostrar... Que todo bien.
Que todo bien o que todo mal. Ajá.
O si todo lo que mi mamá me dijo era verdad de ti, ¿sabes? Y también porque lo había constelado, güey, 15 días antes para entrar aquí lo había constelado y había entendido muchas cosas.
Yo le guardaba como cierto rencor en mi corazón por el abandono y como que nunca nos dio ni un peso, nunca se apareció, entonces yo tenía como ahí en mi corazón algo y cuando lo constelé me ayudó muchísimo y me di cuenta que, pues que, güey, uno no estuvo ahí, uno no sabe cómo fueron las cosas. No fue tu culpa.
No, yo no tengo nada que ver, a lo mejor él tampoco, güey, si mi mamá lo corrió, si lo amenazaron, si él no me quiso lastimar a mí, venir a pelear por mí, estarme jalando de un brazo él y mi mamá de otro, o sea, a lo mejor lo hizo por amor y por amor se alejó, o sea, uno termina pensando lo que uno le hace bien y yo pienso que por amor no regresó a buscarme porque es lo que mejor me hace bien pensar, ¿me entiendes? No me hace bien pensar que le va lipito, ¿me entiendes?
No me hace bien pensar que él, que sabiendo que tenía una hija, nunca quiso regresar a verla, no, yo decido pensar... Te vas por la derecha diciendo, pues no sé, cualquier amenaza, no era su momento, mi mamá y él ya no se entendieron, yo, mi jefa me quiso con ella, mi papá pues...
Porque al principio sí le dije, pues, qué sacatón. Como qué cobarde.
Exacto, porque le dije, todo el mundo, las mamás se enojan y los corren y ellos dicen, a mí ni a mi hijo no me lo vas a quitar. Ya.
Yo lo voy a ver. Pero es que como dices tú, también antes eran otros tiempos.
Antes sí te sacaban el pinche... El pinche machete.
Exactamente. Y las leyes no valían tanto.
Exacto. Entonces, eso me ayudó a constelarlo antes de entrar aquí.
Y yo quería hablarle también para decirle que lo, pues que en el fondo de mi corazón no le guardaba rencor, ni sentía nada, ningún sentimiento feo hacia él. Porque lo había entendido por fin, ¿me entiendes?
Que él habría tenido sus razones y que yo no, yo lo juzgaba mucho. Y yo no soy quién para juzgarlo, porque yo no sé lo que pasó cuando yo era una bebé.
Yo no sé cómo se portó mi mamá, yo no sé cómo se portó él. Oye, ¿y hay alguien que te pueda contar su verdadera historia?
Ya no. Ni la familia de él sabe, güey.
Ni la familia de él sabe. Dice, yo hablé con una hermana de él cuando, que fue la que me dio la noticia de que había muerto.
Y me dijo que él decía, mira, esa que sale en la novela es mi hija. Y que todos le decían, ay, sí, no es cierto.