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La compañía no estuvo muy buena, les voy a contar lo que me pasó. Se van a reír de mí.
Pues, hagan de cuenta que tengo unos amigos que están casados, o sea, una amiga y un amigo que están casados. Y entonces, este, el esposo de mi amiga me dice, güey, te quiero presentar a un amigo, ándale, ándale, te va a caer de huevos, este, es súper trabajador, está soltero, no tiene hijos, quiere una familia, está en la edad perfecta, yo lo conozco súper bien, es un tipazo, no sé qué, este, y órale, va.
Y me dice que si quieres ir a ver a karim león con él. Y yo, ay, güey, qué raro que será tu primera cita con alguien que no conoces en un concierto, ¿verdad?
Pero bueno, dije, igual está padre porque, por cierto, si no me gusta, pues, como que, ahí de que, ah, y pues bailas y te distraes y no es un restaurante, una cena, que tengas que estar así, hola, sí, no, bueno, no sé qué. Total, le dije que sí, que me iba con el amigo, ya lo había yo visto en una fiesta el chavo y este iba a ser nuestro segundo date, pero en la fiesta, pues, no habíamos estado juntos porque ahí lo conocí, ¿no?
Estuvimos juntos un ratito y ya. Y luego, las dos horas y media hasta allá, y pues, dije, ahí, ahí sí era de platicar y así, ¿verdad?
Obviamente. Total, nos vamos a ver a karim león.
Les digo, yo nunca gano nada. Yo no, no me gusta decir esa palabra de la suerte, que si está buena o está mala, no, no la voy a decir, pero está bien cabrón que yo me gane algo.
O sea, lo que me he ganado aquí en la casa me ha sorprendido porque, neta, si voy a puesto, cosas así, no, no, no siempre, casi nunca gano. Y llegamos y ven que en el palenque había como una ruleta.
Y quedaban tres números. Quedaban, háganme cuenta, el seis, el diez y el trece.
Y tú dabas mil pesos y te ganabas diez mil si caía la ruleta, algo así, si caía la ruleta en tu número, en el número que tú habías elegido. Y llegamos e íbamos sentándonos en el palenque, en las sillas, para ver a karim león.
¿había estado buena la plática? No.
¿no? ¿no?
¿no? ¿no?
¿no? ¿no?
¿no? ¿no?
¿no? ¿no?
¿no? De hecho, hasta compramos unas cervecitas e íbamos en el camino, no sé qué, no sé qué, no sé cuál, ya vamos a llegar, qué emoción.
Me acuerdo que traía un chofer, me iba manejando él, no crean, yo no me subo con alguien que esté tomado, me da pavor, siento que son los peores accidentes, cuando menos te lo esperas, no, con nadie. Entonces, este, traía a su chofer y yo iba atrás con él, íbamos ahí, ¿de qué?
, platicando para, pues, para llegar entraditos, ¿no? , y en eso nos bajamos y de que, ¿está la rifa?
, mil pesos por diez mil, mil pesos, compra la bola, entonces me dice, ¿quieres un? , él como que por quedar bien conmigo, me dijo de que, ¿quieres una?
, ¿quieres apostar? , y yo, sí, y entonces él saca el dinero y le da los, y dice acá, y me dice, ¿qué número?
, y yo, ¿el 13? , pues el 13 es mi cumpleaños, pues no, así, pero sentándonos, se los juro, delante de dios, me acuerdo perfecto, y le giran, en esos otros, escogen los otros dos números y ya, teníamos cinco minutos sentados, le da vuelta la ruleta y cae el 13, y yo, me gané diez mil pesos, no mames, pues no me dijo, oye, pues mitad de mitad, ¿no?
, o sea, me, me quitó cinco mil pesos de los diez mil. Y yo así como que, o sea, digo, ¿está bien?
, no, no está bien, o sea, no está bien, yo, yo, lo que yo tenía pensado hacer, ah, porque me hemos pedido una botella de whisky, y lo que yo tenía pensado hacer con esos diez mil pesos, era pagar la botella de whisky, porque él me había invitado, el boleto del concierto, entonces yo dije, bueno, yo pago los cuatro mil de la botella, o no sé cuánto cueste, y me queda, pero wey, que él me los pidiera, sí fue, me sorprendió. ¿estás haciendo bien pendeja, verdad?
No, no, no, está bien, pero para que sigas cotorreando, ay, me lo voy a traer. Es que le estoy, a ver, ¿tú qué piensas de esto?
, le estoy contando a la gente, una amiga, una, una amiga, unos amigos casados me querían poner a un wey, amigo del esposo de mi amiga, de que wey, conócelo, no sé qué, es un tipazo, ta, ta, ta, y te quiere invitar a ver a karim león, al palenque de pachuca. Ah, ok.
Y yo, ay, a huevo, qué chido, pero puta, wey, tres o dos horas y media, si me cae gordo, ya me las chité. Sabía que no era malo, porque era amigo, pero wey, pensaba que me iba a poder aburrir.
Entonces ya, llegamos, todo bien, y llegamos al palenque, nos bajamos, y viste. Pero, ¿bien el camino?
El camino bien, pero, mmm, como que no, no había mucha química, pero dije, bueno, wey, lo bueno es que vamos a estar cantando, y al regreso me hago la dormida y ya, ¿no? Ok, bien.
Y ahí llegamos, nos bajamos, y está una ruleta de la suerte, ¿verdad? Ajá.
Y tú das mil, tú compras un boleto de mil pesos y te ganas diez mil. Ajá.
¿no? Llegamos, y el wey, como por quedar bien, de que quieres apostar, y yo, sí, y quedaban dos números, y yo, el trece, porque el trece es mi cumpleaños.
Nunca gano en esas cosas, wey, nunca. Da la vuelta la ruleta, y cae el número trece, wey, y yo, no mames, me gané diez mil pesos, wey, pues no me quitó la mitad.
O sea, me dijo, o tú lo ves normal, me dijo, oye, pues cinco y cinco, ¿no? , y yo, ala, wey.
Ajá. O sea, yo pensaba invitar la botella, porque él me había invitado los boletos, y habíamos pedido una botella que valía como cuatro mil pesos, o tres mil quinientos, y dije, wey, yo la pago con ese dinero, y ya, pues no vamos a pedir más de una botella.
Ok. Pero, wey, que me los pidiera, se me hizo como, me...
No, está, está. ¿verdad que está...?
Sí, wey. Aparte es así.
Rarísimo. ¿verdad que está bien de codo, wey?
Bien raro, wey, sí. O sea, ¿tú lo hubieras hecho?
No, wey, jamás. O mínimo, o mínimo, decirme, dame mis mil varos que yo aposté.
No, nada, wey, nada, nada. El vato te regaló mil bolas, haz de cuenta, y ya.
Ajá, y yo hice diez mil pesos... Así es, así es.
... Con eso.
El vato te regaló. Y me lo pidió cinco mil, wey.
No. Y yo, wow, wey.
No, no. Obviamente jamás le volví a hablar.
Fue mi imagino que fue debut y despedida. Jamás le volví a hablar.
Ajá. Y luego le conté al esposo de mi amiga...
¿y qué te dijo? Al amigo mío, me dijo, no, lo voy a hacer pedazos, wey.
Me dijo, lo voy a molestar hasta... Wey, está rarísimo, wey.
¿verdad que sí? Y más que según esto, el wey le va cabrón.
Entonces, menos entendí... Está súper de codo, wey.
... Por qué me pidió...
De codo, wey. Machín.
De codo.