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Y es tu turno, jair. Buenas noches, maestro.
Maestro ernesto, buenas, buenas. Buenas, buenas.
Buenas, buenas. Coincido en que eres un competidor muy fuerte, maestro.
Que eres un competidor que tiene un público increíble, una trayectoria increíble. Pero noto de repente mucha frustración en ti, enojo, molestia.
Molestia cuando no se te da un juego o cuando se te dan puntos o cuando estás nominado. Siento que eso mismo hace que te aísles y terminas diciéndote que jugar solo está cañón.
Yo tengo un juego solo, pero no sé, no pierdo el ánimo y en ti veo una molestia o una frustración muy fuerte. Muy bien.
Te agradezco tus palabras, mi querido jair. Una vez más me ha sido un mejor competidor.
Sí, en una ocasión te conocí y me comenté que estaba molesto conmigo mismo por un juego en una plática íntima. Pero bueno, qué bueno que lo sacas a colación porque creo que no es eso.
Creo que yo sé muy bien lo que pasa en mi cabeza. Hay unas cosas familiares que ni siquiera quiero tocar con ustedes.
Pero eso, bueno, espero lo respeten. Claro.
Y como yo respeto las suyas que no comentan conmigo. Pero no, no es enojo.
Es querer competir. Estoy en un nivel de competición a veces un poco, pues no parejo, ¿no?
No por la edad, por etcétera, pero creo que en inteligencia y en madurez sí lo tengo. En muchas ocasiones mayor.
Pero te agradezco lo que me dices. Siempre se puede aprender de las cosas y ser mejor persona.
Así es que muchas gracias. Gracias, maestro.
Gracias, jair. Gracias, ernesto.
Gracias. Y es tu turno, memo.
Queda, mariana. Queda, mariana, quiero que te vayas de la casa porque en los últimos días te he notado consternada, inclusive podría decir que un poco frustrada por todo lo que está pasando.
Y estoy convencido que si no sacas la medalla de oro de la tolerancia y se mantienen las dinámicas de la casa, podrías decir o inclusive hacer algo de lo que te puedas arrepentir. Ay, mi querido memo.
Tienes mucha razón en tus palabras y mi vasito esta semana se llenó. Veo que mi amabilidad la confunden, perdón por la palabra, pero algunos la confunden con pendejes.
Y una cosa es ser amable y educado y otra cosa es ser tonto, ¿no? Y que te vean la cara.
Si regresara a mi casa, es verdad que con todo el amor del mundo, abrazaría a mis hijos, que me muero de ganas, pero también al tomar ese proyecto, sé que si la gente decide quedarme una semana más, trabajaré en esa tolerancia porque sé que me lo dices como amigo, como un buen ser humano. Gracias.
Ya estoy de regreso para terminar este posicionamiento. Y es tu turno, brianda.
Ernesto, quiero que te vayas de la casa porque creo que a muchas personas aquí se les está olvidando de dónde vienen y quiénes son individualmente y están haciendo las cosas. Y yo quiero que te vayas por lo que creen que les conviene.
En tu caso, tú me escogiste a mí entre las 15 personas aquí presentes para nominarme, lo cual me pareció extraño porque creo que tú tienes una buena relación conmigo. Sí, muy buena.
Eh, no sé si fue tal vez porque no sé si me crees débil o si tal vez te dio miedo posicionarte, o sea, hacerlo con quien realmente querías darle esos puntos, o como lo digo, por simple conveniencia no quisiste dar los puntos a quien realmente se los querías dar. Y aunque en la vida real para mí es un honor estar parada aquí en el mismo piso donde yo estoy frente a ti, eh, me quedó claro que en el juego tú no me quieres aquí adentro.
Y si esa es tu estrategia, no quererme aquí adentro, pues entonces a mí tampoco me conviene que tú estés aquí. Muy bien, bri.
¿terminaste? Terminé.
Este, sí, hablé contigo, hablé incluso dos ocasiones. Porque reconocí que me equivoqué.
Eh, hice una cosa por caballerosidad y, y bueno, eh, hubo una, una cachetada hacia mi persona. Pero eso no importa y tampoco tiene que ver con tu persona.
Eres una niña que considero muy pura, considero, como te lo he dicho, eh, para nada te quiero fuera del juego. Al contrario, eres una luz que brilla en esta casa como, como una vela que...
Que de verdad ilumina muchas veces, eh, los ojos, las sonrisas y los espíritus de cada uno de nosotros. Pero estás en todo tu derecho de quererme adentro o no.
Sin embargo, bueno, yo te aclaro por qué fue la excitación, una vez más, eh, con todo gusto y con todo cariño. Siempre te digo que me recuerdas a una persona que quiero mucho.
Y, y bueno, es lo mismo que yo le digo a mi propia hija. Eh, hay un gran filósofo que dijo que la juventud se cubre, dura con el tiempo y eso nos da madurez.
Eh, yo no digo que tú no la tengas, pero es algo que yo siempre le aconsejo a mi hija porque eso nos dará una mejor concepción de las personas, de las situaciones y de los momentos que estamos viviendo. Pero una vez más, te pido una disculpa, fue un error mío.
Y eso es todo. Gracias, ernesto.
Gracias. Gracias, brianda.
Continuamos con el último posicionamiento de la noche. Eze pérez, es tu turno.
Gracias, galí. Gracias, eze pérez, es tu turno.
Gracias, galí. Marianita, por favor.
Qué honor. No, a tus órdenes.
Fue rápido, sencillo. Yo quiero que te vayas de la casa porque tratas de congeniar con todos y siento que a muchos no les caes de mi círculo o de la casa, ¿no?
También, eh, me pasa algo bien particular contigo porque te me afiguras de mi familia. Yo soy el chamaco castroso de la familia y tú eres la tía chismosa y que da como que querer bien, quedar con todos y no queda, ¿no?
Entonces, ¿qué pasa? Pues, yo lo que hago en mi caso, particularmente allá afuera, les dejo de hablar.
Imagínate que te quedarás. A lo mejor yo voy a estar dentro de ocho días ahí, pero sí, la verdad, de repente, me irrita hablar contigo.
No es nada personal, pero sí es un poco tedioso y tú lo has visto, trato de darte la vuelta. Y, bueno, en lo que quiero concluir es que afuera, como con la familia, pues, sí, sigue habiendo el cariño, ¿no?
Y es todo, maría. Gracias, eze.
No me esperaba un posicionamiento tuyo hacia mí, sí me cayó de sorpresa. Yo te veo como...
Bueno, a los 20 años yo me iba a casar, de hecho, con el manager de flor. Te veo como mi hijo.
Te llevo 20 años, exactamente. Y, de repente, siento que te quiero cuidar, pero tienes razón, no es mi papel.
Sí, tu círculo y mi círculo no congenian, es también correcto. Entonces, prometo, si la gente decide que me quede, respetar ese círculo para no ser castrosa para ti.
Nunca ha sido mi intención. No, no, no.
Todo bien. Gracias.
Gracias, eze pérez. Gracias, mariana.
Hasta aquí el posicionamiento.