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Porque yo me puse a pensar, y no tiene que ver por dónde vives o dónde naces, porque nosotros, mi papá se murió y llegamos a vivir a clavería, después de vivir en un penthouse, hijos del presidente de una... Y llegamos, clavería es un lugar muy bonito, déjame te cuento que yo voy a comprar una casa ahí en cuanto pueda.
Pero llegamos a vivir en un departamento de una recámara, todos. O una vecindad, güey.
Y a mí, en la escuela se burlaban de mí porque era la güerita. O sea, no es lo mismo ser un güerito en una escuela de otro nivel de gente.
Entonces, a mí me embutalló, lloré los primeros años de mi vida horrible aquí. Y después crecimos en popotla, que había muchas familias bien todavía de la época de los castillos, igual que en azcapotzalco.
Entonces, no depende dónde estás. No, no, no, para nada.
Eso, me refiero a ese. No tienes por qué ser un naco.
La necesidad y la capacidad de salir adelante y regresar a tu nivel y estudiar. Mi chavo vive en iztapalapa.
Claro. Y mi chavo es un chavo genio.
Con un nivel, mis hermanos lo educaron súper bien. Sí.
Entonces, a mí, ayer estuve pensando mucho en ese. Y es un chavo que, como el poema que dije de garrick, guarda mucho detrás de su cara de sonrisa y de su bullying y de estar jode y jode y jode a la gente.
Un montón de complejos y cosas que no es capaz de romper y verse a sí mismo. Y a mí, la neta, es que me resulta muy estridente.
Es muy complicado. Toda esa bolita me resulta estridente.
Es muy difícil. Y sí, o sea, realmente no tiene, no importa de dónde vengas, o sea.
Claro que no. Porque al final del día son nuestras decisiones.
O sea, en mi caso, mis papás se separaron cuando yo tenía como, no sé, 15, 17 años por ahí. Y mi mamá, somos cuatro hermanas, nos quedamos sin un peso, sin nada.
No sabíamos qué era vivir a casa de mis abuelos. O sea, eran tres hermanas durmiendo en una camita litera, o sea, en una, perdón, en una cama individual.
O sea, yo sé lo que es sacar agua de una noria, calentarla, o sea, ¿sabes? Es como bañarte con botecito.
Y es como, o sea, yo vengo de la nada, o sea, desde abajo. Y hoy tengo el privilegio de vivir en manhattan.
Y he creado mi... Mi imperio, mis cosas, como le quieran llamar.
Y la educación es algo que uno decide. O sea, yo fui a escuela pública, ¿sabes?
Y no tuve la oportunidad, a lo mejor, de tener un buen inglés, pero hoy, digo, decido tratar de educarme mejor, de aprender, ¿sabes? O sea, al final es como una decisión, o sea, no importa de dónde vengas.
Lo que tú dices, lo que te pasa a ti con tu pareja, o sea. Sí.
Vas eligiendo y concientizándote también. Pero sí el tema de, de, el nivel de conciencia es algo que no, hay muchas personas que les encanta, pero hay personas que de verdad, pues, no quieren.
Y está bien también, no es que esté malo, o sea, cada quien su vida nada más. Que aquí es, se choca un poco a lo mejor, este, culturalmente o con niveles de conciencia, valores, o sea, sobre todo valores.
Es un tema de valores también muy cañón. El respeto, un valor, ¿sabes?
Sí, claro. Entonces es como difícil.
Pero, pero sí te entiendo, o sea, siento que ha sido como complicado, o sea, para ti, en diferentes cosas, ¿sabes? Pero mira, todo esto te hace más fuerte.
Al final del día es un aprendizaje. Yo ya no quiero ser más fuerte.
Yo ya soy suficientemente fuerte. Ahora quiero ser una persona frágil.
No quiero llevar y cuidar. Yo ya cuidé toda mi vida.
Mi mar, güey, ¿verdad? Que te mire con tu hombre.
Qué bendición, la verdad, no mames. Qué chido.
Yo ya no. Pero también te digo otra cosa, o sea, al final del día, no sabes lo que está pasando afuera, y aunque salgas nominada, la gente te puede regresar.
Sí, lo sé. Y ya eres muy fuerte.
No, no, pero también es como, ¿sabes? Sí.
No sabes qué está pasando afuera. Y lo de la dormida y eso, o sea, yo te lo digo de frente, o sea, te quiero muchísimo, de verdad.
Te ha tomado mucho cariño. Mucho cariño, mucho respeto, o sea, eres una mujer súper preparada, culta, ¿sabes?
Yo también te quiero mucho. Y ese pedo de la dormida y todo es un pedo de nosotros, ¿sabes?
Que nosotros tenemos que solucionar, o sea, tú no puedes cambiar algo que está en ti y que, güey, no lo puedes controlar, ¿se entiende, sabes? O sea, a mí me toca solucionarlo.
Me cambié de cuarto, o sea, buscaré la manera de solucionarlo, ¿sabes? O sea, no es contigo, o sea, era lo que platicaba, güey.
Me caes de poca madre, o sea, yo soy la del problema, porque hay gente que sí puede dormir con alguien que ronca y no tiene pedos. Explico como pareja, es como, no pasa nada.
Entonces, a mí es la que me toca solucionarlo y al que le moleste lo vamos a tener que solucionar nosotros. Sí.
La verdad. Sí.
Sí, fíjate que estoy más a gusto en ese cuarto, siento que estoy con gente que encajo más. Sí.
Mucho más. Sí, sí, sí.
Sí. Yo a yair lo quiero mucho.
Sí, súper lindo. Sí, estoy paso.
Y ayer me abrazó y me dijo, no te preocupes. Y ahorita estábamos platicando justo de eso, decía yair, nos vamos a adaptar y buscamos la manera y todo, o sea, nos ponemos un tapón o a ver, vemos qué pedo, o sea.
Sí. Pero al final del día, o sea, quédate tranquila de que no es tu culpa, o sea, no estás haciendo nada malo.
Sí, es que eso me pone impotente. ¿sabes?
O sea, los que no podemos dormir somos nosotros y los que tenemos que solucionar. Y ese pedo somos nosotros, la verdad.
Sí. Entonces.