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Yo tengo ya sueño, ¿tú no? Yo también, anoche no pude dormir.
¿y te digo que aventabas eso? Claro que no, ernesto, de haber soñado.
Yo ni siquiera sabía que tenías un spray en tu muro. Pues, tío, estabas así, dije, ¿por qué?
¿no lo habrás soñado, ernesto, persona mule? Te lo juro que no lo soñé porque me desperté y me quité esto y dije, ¿estás bien?
¿estás bien? Y me contestaste.
Pues, debo haberse un amoleo. Es que luego sí es un amoleo.
Fíjate, mi escalera el otro día, me desperté, estaba a punto de bajar la escalera. Entonces, ahora en la noche, como nunca quité la reja de bebé.
La pones. La pongo porque me da miedo que me vaya a rodar la escalera.
Otro día me golpeé la frente porque me di vuelta antes en el pasillo y entonces me chichonzote. Pero también sabes por qué sé que sí, porque este spray que está acá abajo.
Hay un spray abajo. Sí.
Y estaba allá arriba. Junto al de, entonces, no sé si fue el de, que es así.
O el, o el. Que se me hace bien raro, gordo.
¿y tenía los ojos abiertos? No, no sé, pues, estaba oscuro.
Pero es que. ¿estás bien?
No te contesté. Pues, debo haber estado sonando, boleando, entonces.
Me lo puse otra vez. Se me hace bien bizarro.
Sí. Porque yo sí sabía del spray de mariana porque mariana todos los días hace fecha desinfectante, pero no, aparte como no tiré las flores.
No sé, no tengo ni idea. Ay, qué miedo.
Hasta pensé, como cuando me lo pongo, a veces cuando no queda, hace así como. Ajá.
Y dije, puta, a lo mejor está pensando que me estoy aquí echando todos los puñes del mundo. No.
Y dije, no, pues, ya, mira, ya mejor me voy a dormir. Y este.
Yo eso lo tengo bien asumido, yo, yo no, no, no, no, no. Sí.
Porque, entonces, por lo menos, por lo que dices, me levanté dormida supuestamente al baño y vine a echar spray. Pues, yo creo.
Sí. Qué raro, gordo.
Sí. Ay, qué miedo.
Sí. Imagínate a la gente viendo una loca.
Luis sonambuleaba. ¿eh?
Luis sonambuleaba. Yo una vez estaba dormido allá afuera en los sillones y de repente estaba con la almohada así viéndome.
Qué miedo, güey. ¿qué pasó, luisito?
No, no, no, una almohada. Ya está.
Gracias. ¿y tú entre almohadas, no?
Agarro y se fue. Pero, así como viéndome.
Qué oso. No le hagas, sí.
Yo he sonambuleado, pero muy pocas veces en mi vida, ¿no? Tampoco es que me la pasé sonambuleando.
Yo no sé si es sonambuleado, fíjate. Pues, ya te hubiera dicho paty.
Sí, sí, ya me hubiera dicho. Yo de repente me encuentro a luis así.
Porque tengo apneas de sueño. Y dejo de respirar y no sé qué.
¿una de estas? Sí, tengo que, la voy a ver saliendo.
Es una maravilla. Porque mi hermana también, cuando nos fuimos a costa rica, cómo me chingaba en las noches.
Y yo, ya, ya sé que tengo apneas, déjame en paz. Es que dejas de respirar mucho rato.
Paty se preocupó y por eso me llevó. Me dice, no me importa que ronques.
No me importa, pero sí dejas de respirar. Es peligroso.
Sí, imagínate. Ay, el flaco.
Hoy he pensado mucho en mi hijo y en paty. Yo en luis y en mi hija.
¿eh? En luis y en mi hija.
Sí. Hay días, ¿no?
Hoy me dio. Los sábados, como es todo el reventón y todo mundo andamos medio crudón y con el estado de ánimo, porque ya viene quién se va a ir.
Sí. Sí se pone el estado de ánimo medio pinche.
Además es fuente, entonces digo, ¿dónde estarán? ¿se habrán quedado en casa?
¿se habrán ido a baile? No sé.
Pues igual sí se fueron a baile. Yo creo que sí.
Pero están bien, entonces eso me deja contento. Sí.
No, sí, sí. Sin preocupación.
Sí, están bien. Elisa sabía que ya me hubieran avisado de cualquier cosa.
Sí. Ella ya no tiembla, eso es un alivian.
¿no tiembla? Le tengo terror.
Óyeme lo que te estoy diciendo, ¿eh? Terror a los temblores.
¿de veras? Mal pedo.
¿y qué haces? Corro.
Pero soy capaz de empujar a mi hija para salir antes que ella. Tú no tienes una idea.
Un día estábamos en televisa en el foro ocho y empezó a temblar, gordo. Y yo salía con una cabra en la de hijas de la luna y la traía a la java mi cabra y amaba yo a mi cabra.
Puta madre, brinqué la cabra. De un salto brinqué la cabra.
Fui la primera en llegar a la zona segura de televisa. La primera, güey, de todo televisa que llegó.
¿cuál es el punto de reunión? Hay uno en la puerta tres.
Del cir hacia la puerta tres. Sí, sí, sí, sí.
Ahí es un punto de reunión. Pues ahí yo llegué.
Brinqué la cabra. Y ya ves que siempre cambian las escenografías y es como un laberinto.
Güey, yo no sé cómo, pero yo salí porque aparte no podía salir por la escalera. Yo salí por la puerta de atrás y di toda la vuelta al cir para llegar ahí.
Y fui la primera de todo televisa, güey. Luego el otro temblor.
El terremoto. Ese estuvo horrible porque de mi casa se ve toda la ciudad de méxico.
Y entonces mi prima miriam había venido de visita y ya se iba. Entonces justo venía bajando la escalera con la maleta.
Pues empujé a miriam. Y luego mi muchacha, como se movía el caldo, quería saber si estaba hirviendo o estaba temblando.
Y era bien gordita. Y entonces estaba abriendo la puerta y yo, ¡quítate, pendeja!
Y yo, pendeja. No, mamá.
Mi prima miriam, o sea, en su onda del terror, las maletas, se marcó las uñas aquí de que se agarró de las maletas. Y yo me la agarré del brazo y le dejé las uñas aquí a miriam.
Y yo nada más veía cómo salían los polvos de los edificios allá abajo. Sí.
Y dije, las ventanas se hacían así como cuando vas a hacer una esponja de jabón y no la sacas y nada más se abomba. Así se hacían las ventanas en mi casa.
Es pedregal, no tiembla. Sí, pues es piedra.
Es pura piedra. No, mamá.
O sea, bueno, pues ahí te va. Como por ahí de los 15 minutos que acabó el temblor, yo, ¡mija!
O sea, yo ni siquiera estaba pensando en elisa, güey.