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Te ves perra, me gusta, te ves cara, te ves adinerada. Si tienes 36 años, perra.
35. ¿y por qué te miras más grande?
No es cierto. ¿cómo que más grande?
Como de 40. Estás pendeja.
¿en serio, hermana? Tú te ves de 55.
Estás pendeja. ¿estás lista para hacer ejercicio, preciosa?
¿linda? Sí.
¿tú? Para humillarmele por un almazán.
¿de nuevo? Sí, muchas veces lo voy a hacer.
¿aunque sea tu cumpleaños? Eso no me importa.
Nunca estás de para humillarte y arrastrarte por un hombre. Nunca, ¿verdad?
¿crees que yo me tengo que arrastrar más a fede? Un poquito.
No, hermana, ¿qué crees? Que me entere.
Déjate pasar un tip. ¿qué?
No, que no, a él no le gusta que sean tan rápidas. No, él es lento, ¿no?
Sí. ¿cómo sabes?
Porque lo dijo. Escúchame una plática.
No, a mí no me gusta que se me lancen tan rápido. ¿o sea, hablando de mí?
No, de ti no. No, en general.
Ay, yo no. Yo le quisiera pasar ese tip, si te gusta.
Y si no, pues no, hermana. Pues es que no, o sea, ustedes fueron los que me lo quieren meter en la cabeza, güey.
Y como uno está encerrado aquí y no ve más, digo... Exacto.
Pero no, o sea, nunca, nunca... Entonces, ¿no quieres algo serio?
Una aventura, ¿no? Ay, qué perra, me encanta.
Bueno. Una aventura.
Yo tampoco quiero nada serio, yo quiero una aventura. Ok, entonces, no, tampoco no seas tan perra.
No, o sea, que te des tu lugar. A eso me refiero.
Ah, pero, pues... ¿te lo has dado?
Sí. Ah, pues nada más te quise decir, perra, discúlpame.
Entonces, ¿qué hago con esa información? Pues nada, no hagas nada.
Nada más como que... Ajá, voy a hacerme unos chistes.
¿de qué fe? ¿de que eres una tortilla?
No le voy a decir eso ya. Ay, sí, tú sé tú.
Ay, tú sé tú, hermana. Como dice un amigo, y que chingue su madre el mundo.
¿verdad? Se te ve bonito ese bilé.
Sí, ¿verdad? Te ves recatada.
Me veo fina. Sí.
Me pondré delineador. Te vas a poner lentes, ¿no?
No, no tengo lentes. Me pongo delineador.
Yo te presto. ¿quieres que te preste unos?
¿pero para qué? Si voy a hacer ejercicio.
Pues así como cuando estabas con aldo, que te puso unos lentes muy perros. Bueno, si no quieres, nunca quieres nada, que se te den los tus amigos.
Es que no me gustan los lentes, güey. Bueno, entonces no.
¿una gorrita padre no traes? ¿cómo vas, ignorada?
Bien, tú, ignorada. ¿cómo que ignorada?
Que le queremos hablar a janet para que todo esté bien. A mí ya me habla poquito.
¿en serio? Sí, pero bueno, está bien.
Pasó como un momento muy fuerte del posicionamiento. ¿hoy?
Que nos avienten unos tacos, ¿no? De carnitas, hermana.
¿qué vamos a hacer? ¡ay, flor!
No lo vi, por favor. Flor, preciosa.
Cuerpo y rostro. Un besito a toda la gente que nos ve.
Hermana, ¿por qué dices que yo no me dejo querer? Tú no sabes recibir.
Tienes que aprender a recibir cosas de tus amistades, ayuda. Sí, ¿verdad?
Porque tú das mucho a la gente que quieres. O sea, como a mí, a lo mejor no me has dado nada económico, pero me das cosas que no son tangibles.
¿sabes? Alegría, cariño, seguridad.
Tiempo, amistad, seguridad, compañía. Y eso no se paga con nada.
Sí. Y si uno te quiere dar algo a ti, tú luego, luego, luego te pones así, tiesa.
¿no te lo habían dicho o no? Sí.
Es que no... Y no sé, te conozco tanto, güey.
Te conozco de una semana. Pero ya te siento, pero ya te siento como eres.
O sea, que si te quieren ayudar, es como de, no, yo puedo sola. Y yo era muy así.
Y lo aprendía. Cuando uno hace casi todo sola, uno se hace muy así.
Claro. Sí, ¿verdad?
Muy mamona. Pues no es mamona, güey.
Es que no se está acostumbrada a que te ayude nadie. Pero cuando alguien llega a ayudarte, tienes que aprender a recibir.
¿por qué? Porque para que la vida te dé más.
Sí me han dicho eso. A ella misma.
Hermana. Yo sola.
Mira, mira. Ahí viene, viene, vueltate, vueltate, vueltate.
¿qué? Nada.
Nada, es más... Sétate, suéltate, suéltate.
No, porque me voy a maquillar, me voy a delinear. Ah, ¿qué?
Sétate, suéltate, vueltate. ¡ay, mi pie!
¡ay, mi pie! ¡ay, mi pie!
¡ay, mi pie! ¡ay, mi pie!
Chepa, te me pegué con los dos de estos, mira. ¿a dónde vas?
Qué guaba, ¿qué pasó? Gracias, nada, bebé.
Me estoy arreglando para ti. Ajá.
Te gusto. Qué linda, qué guaba.
¡llamasa! Deja de estar jugando con mis sentimientos, maldito.
Me quieres enamorar para quedar como estúpida delante de todo méxico. ¿sí o no, amiga?
Cálalo. A ver, ¿qué te regaló?
¡ah! ¿qué te regaló?
¿qué te regaló? ¿qué te regaló?
Yo creo que ya con el que te trajeron, yo creo que es más que suficiente. Ay, bien rico, ahí quedó mucho.
Yo siempre voy a estar comiendo toda la semana. Cuando tenga así ganas de azuquitar.
Antojito, güey. Agarro un pedazo de pastel.
No, es que me cueste trabajo recibir, güey. Simplemente que como no estoy acostumbrada, siempre me las viví, me las vi sola, o sea, siempre anduve en, eso es lo que, lo que, lo que, lo que me cuesta, lo que tengo que trabajar o lo que tenía que trabajar, o lo que he trabajado, siempre anduve en modo supervivencia.
O sea, por eso para mí esto no se me hace como... Ay, encerrados.
Exacto, porque yo siempre anduve en modo supervivencia. Entonces, sí, de repente me llega el encierro y de repente me llega la ansiedad y sí, de repente me cuesta mucho trabajo, pero por eso no me cuesta trabajo recibir.
No me... No me sentía merecedora, güey.
Y me cuesta trabajo como recibir. Pero eres merecedora.
Ahora, después de todo lo que viviste, yo creo que la vida tiene cosas bonitas para ti. Y si tú no estás listo para recibirlas, tampoco te van a llegar.
Sí, verdad. Entonces tienes que agradecerle a dios siempre que estés donde estás, que estés donde estés y que aprendas a no sentirte incómoda cuando la gente te quiere ayudar o darte algo.
Y te lo digo yo, que soy igual que tú, güey. También te incomodabas tú.
Pero yo no... Pues, güey, siempre he hecho todo sola.
Y mis amigas a las que tienen vatos que les dan todo y todo son porque, ay, es que no puedo, ay, es que ayúdame. Y yo no estoy acostumbrada a pedir.
Me da pena, güey. Me da pena que sepan que no completo para la renta.
¿en serio? Cuando no la completaba.
Me daba pena, güey. Tenían novios que tenían dinero y así.
Y yo quería pagar la renta sola, huevo, para no verme como pendeja que no tenía. Cuando me podían dar si les pedía, güey.
O ayudarme con algo, ¿me entiendes? Pero...
Como que no... Como a mí en mi casa nunca fue, ay, agarra lo que quieras, ¿qué quieres?
Ten, todo fue como, espérate hasta que haya, tal, tal. No sé si tengas...
Gánatelo. Gánatelo.
Pues, también yo creo que en mi casa también era así. Y más todo lo que tú viviste, güey.
Más en la actividad. Ajá.
En la actividad. O sea, en mi casa es normal cualquier familia pasa por las situaciones...
De que no hay siempre de todo, güey. O de que no hay de todo.
Pero más bien cuando anduve en la droga, güey. Por eso, pero ya no...
Ya no andas. Ya no ando, pero se queda eso...
Te queda ese chip. Sí, güey, tienes razón.
Sí, amiga. Tienes razón, lo voy a hacer así.
Porque hasta te pones tensa. Sí, sí, me nota, ¿verdad que sí?
Bueno, yo te lo noto. Así de...
Ajá, de que no, no. Ay, gracias.
O te paras, cuando quiero recogerte tu plato para lavarlo yo, güey, nunca me dejas. Soy muy autosuficiente, ¿verdad?
Pero déjate consentir tantito. Ay, hermana, pero luego después me gusta y me hago bien huevona.
Es que por eso no lo hago. Ya no te vas a hacer huevona, si ya a tus 36 años no eres huevona, no te vas a hacer.
No, ¿verdad? Claro que no.
O sea, tampoco me dejes todos los platos a mí. Pero tampoco, ¿qué?
No, nos estamos hablando de que somos unas mierdas, güey. Ay, únanme, yo quiero hablar tantito.
Ok, tú eres leo, tú eres fuego, ¿verdad? Sí.
O sea, se callaron porque llegué yo. No, estábamos hablando de que karina, siento yo, que cuando alguien la quiere ayudar, ella se tira.
Intensa. Tiene trauma, pero eso es un trauma de su vida.
No, ¿pero qué trauma? Pues, no te gusta, nada.
El collar que te regalé, que te dije. Ahí lo tengo.
Póntelo. Me lo pongo ahorita.
Es para el diario. ¿en serio?
Claro. Las changlas que yo te regalé, las fuiste y las rumbaste, sabrá dios dónde.
Ahí están arriba, perra. Nada se pone.
Nada, güey. Y luego no, y le digo que cuando alguien viene a ayudarlo.
O sea, el collar trae un clip, porque si no, no nos queda. Escúchame, se tensa, güey.
Tú piensa que es mariela. Claro.
Se tensa cuando alguien la quiere ayudar, se pone como, no, no. Le he hecho peinados, las trenzas se las dejó porque dios es grande.
Te iba a regalar unos lentes. Dije, ¿qué prefieres, lentes o collar?
Yo dije, collar es más chic. Porque los lentes no le gustan, güey.
Ajá, no le gusta nada. A ella le gusta que se le vea la cara autóctona que tiene.
Ah, y si tienen razón, comadres, voy a... Pero, güey.
Sabes qué, deberías de, o sea, te debe de valer. Que te conté.
Yo en algún momento, tipo cuando tenía 16, 17, sí estaba traumada de mi cuerpo. Porque, güey, justo aparte de esa edad, estaba bien más gorda que ahorita.
Y, güey, todo el mundo... Tenemos una sorpresa preparada.
Tienes que salir afuera. Ay, a ver, vamos.
Vamos. Vamos.
Vamos. Come on, everybody.
Come on, everybody, everybody. Ay, mis cosas las llevo, ¿no?
Las llevo, ¿no? Más.
Como quieras. ¿por qué?
Sí. Sí, ¿no?
Ay, no. Hay un drag queen que se llama milk.
Sí, es que me he hecho perfume. ¿te pareces a él?
Sí, sí, sí, sí, ya sé cuál. No volteo, ¿verdad?
Idéntica, güey. Voy.
Nada más que él está muy narizón. Ay, vuélveme a pisar, perra.
Pues, ¿por qué? Para que te vaya a propósito.
Sí, claro, es más perra que tú. O sea, tú la criaste.
Sí, está bien, está bien. Sí, pero...
Ay, sé.