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A mí la vez que me rompieron el corazón. Yo creo que la inocencia a veces de uno cuando está niño, ¿no?
Que de repente con cualquier situación que uno llega a vivir, en mi caso, ¿no? Yo en la casa donde vivían mis abuelos, que donde nací yo era mi lugar seguro, ¿no?
El lugar donde más fui feliz hasta la fecha, lo sigo recordando así. Y a veces el tener que enfrentarte tan niño a burlas, a señalamientos, ¿no?
Tal vez por tus carencias económicas o por tus carencias materiales. Creo yo que ahí es donde se empezó a confundir ese niño, ¿no?
De lo que me hacía feliz, estaba mal y empieza uno a repercutir en la adultez, ¿no? Esa es la vez en la que a mí me rompieron el corazón.
Tal vez yo creo que me decepcioné. Aparte de niño, ya venía con mucha soledad y así fue, fui equivocándome en el transcurso de mi vida, llenando esa soledad con uno y con otro hombre, hasta que me di cuenta de que, pues, ese niño pues estaba ahí olvidado y abandonado, ¿no?
Que siempre quise buscar aceptación y aprobación de todos y al fin y al cabo teniendo todo por no sanar ese niño interior no era feliz. Entonces hoy en día siento que no voy a agarrar culpas que no me corresponden.
Ni voy a estar cargando con cosas que no son mías. De esa vez me rompieron el corazón.
Claro. La vez que me rompieron el corazón.
Bueno, yo tengo un recuerdo muy claro de mi primer novio. La primera ilusión, la primera vez que crees en el amor, la primera vez que te ilusionas, la primera vez que crees que te vas a casar y que todo es un cuento de hadas y que el amor es bonito.
Y que el amor es honesto y así. Y, pues, me engañó.
Me engañó. Me di cuenta por unas conversaciones en una red social.
Y recuerdo, o sea, me acuerdo de mí perfectamente en la puerta de mi casa. Yo sentía un dolor intenso.
O sea, el dolor más grande que había sentido en mi vida. Yo así en la puerta de mi casa sufriendo, llorando.
Y creo que esa fue la primera vez que sentí que me rompieron el corazón, que me hirieron, que me lastimaron, que sentí lo que es que te rompan el corazón. A partir de ahí, soy una persona que se entrega mucho, que no tiene miedo de entregar el corazón.
Entonces, cuando me enamoro, trato de dar mi 100 por ciento. Cuando tengo una amistad, trato de dar mi 100 por ciento.
Y trato de hacerlo sin que me afecte las traiciones que he pasado, las veces que me han roto el corazón, las veces que me han lastimado, las veces que me han pagado mal, las veces que me han utilizado, que me han usado para llegar a cosas y luego me han dejado, depende de su conveniencia. Y la verdad es que alguna vez llegué al psicólogo y le dije, ya no confío, ya no confío en la gente, no creo que existan realmente las amigas, no creo que encuentre el amor, pero a lo mejor eso lo dije en un momento de dolor y ahorita creo que sí existe.
Ahorita creo que sí existen las buenas amigas, sí existen las buenas amistades. He encontrado aquí muy buenas personas y en mi vida afuera también he encontrado muy buenas amistades y también creo que existe el verdadero amor.
Simplemente hay personas que tienen que pasar por nuestra vida para enseñarnos una lección y convertirnos en la versión que somos ahorita. Entonces, estoy feliz y agradecida de las veces que me han roto el corazón porque gracias a eso he llegado a ser la versión que soy ahorita.
Y ya. ¿tienes un nombre, bri?
Dinos nombres. Hace 23 años.
Me gustearon. Hace 23 años me gustearon, pero la más reciente, la vez que me rompieron el corazón, pues sí, tiene poquito.
Tiene poquito y tiene que ver con mi última pareja, con la que terminé ahora en abril. Y hay cosas que duelen más que una infidelidad que no existió gracias a que los dos hemos sido muy honestos en este sentido.
Nunca ha habido un tercero en nuestra relación. Pero, híjole, el no sentirme suficiente, el sentirme que yo di todo para que él fuera una prioridad y que no haya sido al revés.
El de repente hasta poner a mi pareja antes que mis hijos y de repente ver que la relación no tenía esa igualdad de la otra parte, pues fue muy duro para mí darme cuenta que yo tenía que priorizarme. Mis hijos es lo más importante y siempre los pongo primero, pero sí hay veces que inclusive los echo a un lado por una relación, por esa relación.
Y pues al no darme cuenta que yo no era la prioridad, pues empecé a ir a terapia. Tengo que trabajar en mí, en ser yo primero y a veces no significa que no te quieran, sino que queremos mal y que queremos desde las carencias.
Entonces estoy trabajando en mis carencias también para darme mi lugar y que me puedan querer bonito. Nosotros te queremos bonito.
Mari. La vez que me rompieron el corazón, yo creo que la primera vez que sentí que me rompieron el corazón fue cuando de niña me di cuenta que no tenía un papá, del abandono de mi padre.
Yo creo que es una cosa que de niño no te das cuenta, pero llegas a una edad en la que ya empiezas a hacerte preguntas porque ves otras familias, porque hay cosas que donde vas a fiestas o a cumpleaños y te das cuenta que falta alguien en tu casa, ¿no? Y el hecho de que él no estuviera presente fue algo muy doloroso para mí que traté de tapar muchos años y mucho tiempo hasta que me di cuenta que era algo que tenía que trabajar porque no iba a cargar con eso toda mi vida, porque es trabajo de uno sanar, no es culpa de nuestros padres, ellos hacen lo mejor que pueden y creo que el abandono de él es la primera vez que mi corazón, o sea, el darme cuenta que no me buscaba, que no estaba, que no aparecía, es la primera vez que mi corazón sintió dolor hacia la ausencia de mi padre que hoy ya no está entre nosotros y que pude conocerlo a mis 34 años, pero sí creo que me dejó una herida en mi corazón que hasta la fecha intento sanar, curar y no cargar.
Con eso. Sí.
Le he estado dando muchas vueltas a esta pregunta y desde que vimos el video el domingo de doña leonor que nuestros abuelos y todos los abuelos deben ser eternos inmediatamente me llegó algo a la mente, algo que me ha atormentado por décadas, creo yo. Yo tuve el privilegio de gozar a mis cuatro abuelos muchos años, en particular disfruté mucho a mis abuelos maternos, que fueron muy cercanos a nosotros y si ustedes creen que uno no puede romperse su corazón les voy a decir cómo sí se puede y con una sola mirada.
Si hay algo que pudiera, les digo, mi niñez no cambia absolutamente nada, muy bendecido y lo trato de replicar todas esas enseñanzas con mis hijos, pero hay una en particular dentro de mi egoísmo