
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Y lo que me hizo muy amada fue ser muy hateada, porque había dos equipos y entonces estaba el verde y el rojo y yo era la capitana del rojo y mi rival era la del verde y en ese momento era tan deportiva la competencia que la competencia te vuelve loco. Entonces todos los del verde me odiaban, pero me odiaban que iban al canal y decían que me iban a matar y todos los del rojo me amaban.
Y obviamente mi cabeza, tenía 19 años y yo me quedaba con lo malo, pero realmente cuando crecimos y yo pensé que la otra chica era mi enemiga, me llamaba mica, a mí me río porque las dos decimos que nos sentimos como una ex de la otra, ¿viste? Porque fue tan intensa la relación, fueron tres años, pero las dos reconocemos que no hubiese sido ni el programa ni nosotras si no estaba ese opuesto complementario.
Y ahí entendí, o sea, menos mal que me tocó eso porque yo sufrí. Me tocó mucho el hate, pero era re necesario, ¿por qué?
, porque también gracias a ese hate estaba el que te defendía, estaba el que dice, no, ara no es así, no, ara, ¿entendés? , como que le agarra esa pasión.
Y también no podés ser la única humana con la vida perfecta, ¿entendés? , o sea, no va a pasar.
Entonces realmente es importante y otras veces que me ha pasado, por ejemplo, después me tocó como años muy lindos donde yo sentía, qué bueno, me quiero quedar acá. Y esa también era la cárcel, ¿entendés?
Porque empecé a aprender a cinturear, a responder correcto, cinturear es como cuando te dicen, es verdad que vos te sentís, no sé. Ah, esquivar.
Esquivar, esquivar, claro. Empecé a responder muy correcto, muy correcto para ser siempre perfecta y quedarme en el love, love, love, que todos me amen, que todos me amen.
Y era la cárcel más dura. Claro.
Porque era como que empecé a perder mi personalidad, empecé a no decir ciertas cosas por si quedaba mal. Claro.
Entonces tenés paciencia porque es la primera vez. ¡yo!
Ay, dios mío, ¿qué pasa? No quiero tener que...
¡me da hueva! Pero viniste a eso.
Es más interesante, ¿verdad? No quiero ser interesante, quiero estar tranquila.
Bueno, si lo querés, lo tenés. ¿quieres estar tranquila?
Sí. No pasa nada.
Andate. Andate, andate con vacaciones con amigas.
No, o sea, me refiero, quiero poder estar tranquila aquí, o sea, quiero poder pasarlo, divertirme. ¿y qué pasa?
Que me he taladado la cabeza, güey. Esto es rarísimo.
Bueno, pero hay un nivel espiritual y hay algo que hay que aprender acá. O sea, hasta que no lo aceptes y lo abraces y abraces a esa ara que también, que está pasando...
Tu ara está pasando un cambio muy fuerte, o sea, este año va a ser una bisagra. Vas a recordar todos estos años, estos 29 años que fuiste actriz, una actriz con grandes papeles, una actriz talentosa, a una artista con nombre.
Claro, o sea, estás pasando a ser ara. No sos la nena de rosa guadalupe o cosas.
Estás pasando a ser ara, ¿entendés? Claro.
Y lo más difícil es que no tenés guión. No tenés guión.
Siempre tuviste guión. Sí.
O sea, no la ara con tus amigos, con tu mamá, todo. Fuiste persona y seguramente una re linda persona, pero siempre estuviste al público con un guión.
Y si no les gusta, es mi guión. Y si me creen mala, es mi guión.
Y si abandoné a mi hijo en el baño, porque era... Yo te escuché aquí.
Tuviste un papel de eso. Era el guión.
Yo jamás abandonaría a mi hijo en el baño, ¿entendés? Claro.
Pero ahora... Ahora sí.
Ahora si te tirás un pedo, sos vos. Y viniste a eso.
Y tu alma está preparada para eso en este momento. Entonces no vas a estar tranquila.
Estás en evolución. Bancatela, es un buen momento.
Bendita la incomodidad que te saca de tu confort. Y repetite, estoy incómoda en la comodidad porque sé que estoy creciendo.
O sea, armate un mantra para este momento. Y...
Y cada vez que sientes esa incomodidad, no la pelees como tipo... No, ¿por qué?
¿por qué no? ¿qué es la incomodidad?
Estoy incómoda en mi incomodidad porque sé que estoy creciendo y que esto es comidita para mi sueño. Verde, hoy vienes muy sabia.
No te juro. Hoy vienes tracalera, ¿eh?
Estoy así, pero a veces estoy en otro lado. Tienes toda la boca llena de absoluta razón.
Tienes toda la boca llena de absoluta razón. Tienes toda la boca llena de absoluta razón.
Sí, creo que... Más bien lo que me pasa es que me estoy peleando con que me siento...
O sea, claro, estoy triste porque me nominaron, güey. Claro.
Yo también estaría triste y te voy a... ¿por qué me peleo, güey?
¿para qué me peleo con que estoy triste? Claro.
Y aparte, no conectaría ni a tus compañeros, ni al público, ni a vos. O también estarías triste si lograras fingir que no lo estás.
Porque te importa. Y lo bueno es que te importa la vida que estás viviendo.
Exacto. Si vos estarías en un trabajo que no te importa...
Se ve como, ay, bueno, ya me da igual. Sí.
Estás en una novela que no te gusta. No te importa.
Y la haces por la plata y te dicen, bueno, tenés menos escenas. Y decís, bueno, me voy al camarín a leer libros.
Sí, qué rico, becada, qué delicia. Claro.
Pero acá te importa. Acá me importa.
Felicitate, lo estás haciendo muy bien. ¿quieren que cambie?
No, no digo cosas. Como quieran, estoy bien.
No, no, ¿estás bien? Sí, estoy seguro.
Sí.