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Dicen que entre broma y broma la verdad se asoma y como les dije hace poco comienzan a surgir los roces entre aldo, moisés, moisés, aldo. Vamos a ver cómo se comienza a tensar esta cosa entre ellos.
Lo dije desde el inicio, no vengo a buscar novia ni de quién me enamoro. Pero un beso no es nada, puedes coj*** sin ser novios.
Pues es que a ti te gusta nomás el sexo. 16 años.
Por eso, pero nomás hablas de p*** de sexo cuando no hablas de profundidad de sentimientos. Es una realidad.
Beso, beso. Oye, ¿crees que nos peleemos algún día los cuatro?
Sí. No, nosotros no creo, güey.
O sea, de que te hartes sí, sí nos vamos a hartar. Yo soy hartón, pero cuando las hartas me dicen, güey, bájale dos, tres rayitas.
Yo te voy a decir como te dije lo de moés, de que, güey, sentí que se sintió feo y ya. Tú sabrás si me crees a mí o no.
Ok, ok, ok. Lo arreglo.
No, güey. Si no le estás hablando al tema, no tiene por qué meterse de ofenderse a mi carnal, ¿sabes?
Se agüitó él solito a lo mejor, pero no le hiciste nada malo. Ni él también, pau, que hizo nada malo.
Ya, ya. Bueno, a lo mejor yo me endelivié, pero...
O sea, fue cuando me dije... Sí, tú también, porque es tu chilito, el moé.
No, no, no. Amiguito, es amigo de antaño.
Sí, abuelo, también lo quieres por eso. Porque es tu amigo de antaño y no te gusta que...
Pero le vi la cara, güey. Ahorita sí sentí como que, como que se agüitó.
Al final de cuentas, yo estaba diciendo una historia. Él llegó, dijo algo, y yo dije, ñe, ñe, ñe, ñe.
Y luego... Sí, no...
Bueno, es broma. Pero como cinco veces.
Ah, él también como cinco... Güey, el otro día me metió los calcetines en la cara de la alberca.
Estos son los que me prestaste. Están limpios ya.
¿te los dejo ahí? No, dámenos aquí a la alberca.
No, pues te los pongo en tu cama, güey. ¿en tu cama o en dónde?
Mi luz está tonta. El que se lleva, se aguanta.
Yo sé que tú te aguantas. Él es más pesado que otros y yo también.
A eso vas, a eso vas. Ajá.
O sea, sin hacer... Ay, mi moé.
No. Pero si sentiste que...
Pero moé no se lleva con él como él se lleva con moé. Esa es la realidad, güey.
Tú eres más pesado. Pero te sentiste que yo soy pesada.
Tú vas por la vida diciéndole a la gente... Pero esa es tu personalidad.
Yo ando contigo y a mí me... Pero yo te lo...
Tampoco te vas a llevar... A la casa de nosotros.
Exacto. No me quieres quedar acercada como si yo le hubiera hecho una...
No, no, no. ¿por qué te prendes?
Te estoy viendo nada más que... A mi fe me la...
El moé y tú. Es una permanente negociación de personalidades.
Pocas personas son de una sola pieza y siempre son de la misma manera. Ajá.
Te pueden caer bien, te pueden caer mal y aldo es de esas personas que va a ser aldo. Ahora, observa con cuidado.
Ahí hay tres personas que lo aguantan y lo quieren. Ese pérez, gema y karina.
Y aldo parecería estar formando otro equipo. No me hagas mucho caso.
Y del otro lado está moisés que no lo soporta porque no entiende muy bien cómo funciona. Es como un rompecabezas para él.
Pero aldo no va a cambiar. O lo aguantas o aprendes a convivir con él o simplemente lo conviertes en un adversario ya directo dentro de la casa.
Y eso va a empezar a romper pedazos aquí hacia el futuro. Bueno, conocer personalidades, conocer maneras de ser es parte de este juego dentro de la casa.
Y negociar también con eso. Por supuesto, eso es clave.
Y esta situación entre moisés y aldo dio muchísimo de qué hablar dentro de la casa. Los dos están en boca de todos.
Esto es lo que se dice al respecto. ¿crees que se haya agüitado el moé ayer?
Sí. ¿sí se ha agüitado?
¿quién crees que tuvo la culpa? ¿él o aldo?
Yo no sé cómo se lleven, güey. ¿me entiendes?
O sea, yo no sé qué le digan. ¿hasta dónde está su línea?
Moé al aldo, el aldo al moé. Ayer yo discutí con gemma porque...
¿ayer? Ajá.
Por lo mismo de que sí sentimos que moisés fue enojado. Pero también moisés se lleva, ¿no?
Oye, moisés se enojó ayer, ¿verdad? ¿moisés por qué?
Pues porque aldo se estaba burlando y todos nos estábamos riendo. Está dentro del cotorreo del...
¿no? Del...
De la llevadera, güey. Dice aldo que una vez le aventó los calcetines en la cara.
Ya cruzaste la línea, pues, ¿no? Ya cruzaste la línea.
O sea, como que moé y aldo que tuvieron ese roce anoche. Y dices...
Y claro, o sea, eso va a generar en algún momento pues algo raro en los demás. Al grado de que ayer ya hubo una fricción fea.
Y también, no sé, quizás es una tontería, pero luego también como que dices tú... Estamos más sensibles.
¿no te acuerdas que moé no me acuerdo qué dijo y empezó a... Hasta le dijo moé, yo soy un caballero, este...
No me acuerdo qué dijo y se paró y se fue. ¿a poco se enojó?
Yo creo, no le he preguntado, pero ahorita me saludó como seco. Pues sí, pues, o sea, todos nos estábamos riendo.
O sea, no lo... Claro, no lo tomamos personal porque, pues, no nos lo hizo a nosotros, pero no lo pensé.
O sea, estaba conviviendo. No se burló.
Así es aldo. Así es el carácter de aldo.
Sí, sí. Pero moé creo que se lo tomó personal.
Sí, se paró y se fue. ¿te enojaste ayer con aldo?
No, no. Todos nos sondeamos.
No, pero de repente... Ahorita hablé ya con él, pero llega un punto en el que es como que too much, ¿no?
Como que nomás pareciera que está jod... Ah, ya.
Como que no fluye la plática y no profundiza. Lo que le dije, güey, solo es sexo...
Como, güey, qué hueva. Porque date cuenta de cuándo has profundizado en una plática.
Un día está padre, dos días está padre. No, no, no, yo necesito profundizar.
Exacto, pero ya... Pero...
A ver si se te despide. Nosotros alguna profundita nos tiramos, ¿o no?
Sí, o sea, contigo he profundizado. Pero de repente estás hablando de temas bien bonitos, como de la familia y eso.
Y empiezan con, ¿con quién te acostarías? ¿a quién te acostarías?
Y digo, no, qué hueva. Claro.
Usar la raya dentro de la casa de los famosos méxico. Porque aquí las emociones, por supuesto, se potencian.
Y las rayas de uno, pues no son las rayas de otros. Claro, claro.
¿cruzó o no cruzó la raya aldo, pablo? Creo que son personales.
La línea, la raya es personal. Cada quien la maneja diferente.
La línea de aldo no es la misma de moisés. Y creo que hay personas que entienden esta parte.
Incluso que la defienden, ¿no? Entender el humor de aldo es distinto a entender el humor de moisés.
Y creo que ahí es donde inicia el juego, inician las comparaciones. A ver.
Y no olvidemos algo. O sea, están en un lugar donde no te puedes voltear y no volverlo a ver.
Entonces, cualquier roce dentro de la casa te lo vuelves a topar. Y eso se empieza a hacer mucho más grande.
Y cada quien le pone su semilla y cada quien va haciendo. Karina escucha lo que dice mo y con los demás.
Va y lleva esa información. Entonces, todo esto, al modo de supervivencia como ellos están, nosotros lo vemos diferente a lo que está pasando allá.
Es enorme el problema. Claro, lo ven en cuarta dimensión.
Por supuesto. Esto se potencia.