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Y fuera diferente a lo que ella me dijo, de todos modos yo no hacía nada sin preguntárselo. O sea, por decirme, ¿compro un carro o no?
Y me decía, no, espérate, ahorita no. Y entonces no me lo compraba.
¿me puedo cambiar de depa? Sí, cámbiate, vamos a ver cuál, cuál.
Pero este está mejor porque mira, tiene una ventana. Entonces, todo lo que yo hacía a mis 23 años, viviendo aquí, estudiando en el cea, todo se lo consultaba a ella, porque me parecía que era muy inteligente y me parecía que como me mantenía, tenía que hacer la parte de mis decisiones.
Entonces, cuando ella fallece, lo primero que me pasa por la cabeza es decir, ¿cómo voy? ¿ahora a quién le voy a preguntar las cosas?
¿quién me va a aconsejar? ¿quién me va a decir qué hacer, qué comprar, mudarme, irme, quedarme donde estoy?
¿cuándo debo pintar la casa? ¿cuándo debo cambiar mi...?
O sea, todo. Y entonces empecé a hacer lo que más miedo me daba en la vida, que era tomar decisiones por mí sola y hacerme responsable de mis decisiones.
Y eso es lo más cabrón que tuve que como asimilar de su partida. Uno, que no la iba a volver a ver.
Y dos, que tenía que empezar a tomar decisiones por mí misma y hacerme responsable. ¿y esa decisión era mala o era buena?
Y la verdad es que nunca he confiado en mí, honestamente se los digo. Siempre he tenido, siempre que tomo una decisión, como cuando dije, voy a comprarme un departamento.
No saben, o sea, lo pensé años, años. Porque yo decía, ¿cómo me voy a aventar una deuda así?
No mames, ¿con qué la voy a pagar? A veces no tengo trabajo en ocho meses, a veces tengo ingresos, pero luego no, una hipoteca, o sea, como que...
Y tomé, y entonces lo consulté conmigo misma y yo solita tomé la decisión sin preguntarle a nadie. Porque nadie, a nadie le tengo que preguntar porque nadie me va a ayudar a hacer eso.
Es mi decisión, o sea, endrogarme en eso, en esa deuda. Y así muchas otras decisiones que han sido mudarme, han sido hacer ese viaje o no hacerlo, han sido cosas que he aprendido a tomar decisiones por mí sola, y eso es algo que me costó mucho trabajo, porque me daba mucho miedo, porque no confiaba en mí, si era suficiente inteligente, si era suficiente, si me estuvieran engañando, si me estuvieran vendiendo gato por liebre, todo eso, como que yo sentía que mi mamá era muy inteligente para esas cosas.
Y yo no sentía que yo tenía la capacidad para resolver mi vida sola. Y cuando lo empecé a hacer, me empecé como a llenar de fuerza y empecé a...
A ver que sí había aprendido algo de ella y que sí había aprendido a tomar decisiones inteligentes. Y eso me dio mucha satisfacción, porque no es que no sólo haya tomado decisiones inteligentes, he cometido un chingo de errores y la he regado muchas veces, pero gracias a dios no han sido cosas graves, han sido cosas que tienen arreglo y solución.
Pero las decisiones buenas que he tomado han sido muy buenas y hoy me siento muy orgullosa de haber también tomado la decisión de entrar a la casa, de engancharme con ese departamento, de hacer ese viaje, de vender o no un terrenito que me dejó en vallehermoso, porque toda la gente te dice, no vendas, no vendas, no vendas, no vendas, no las propiedades, pero yo decía, güey, ya sé que con ese dinero no me va a alcanzar para comprarme algo aquí, pero yo no creo que yo vaya a regresar a vallehermoso, a vivir ahí, entonces a veces nos cuesta deshacernos de las cosas que tienen un valor sentimental para ti, pero les juro que no me alcanzaba ni para la mitad de mi departamento con lo que vendí en vallehermoso, que era la casa de mi mamá, porque allá en la provincia las cosas no cuestan lo mismo que aquí en la ciudad, ustedes me entienden allá, ¿verdad? Entonces, no sé, o sea, era una decisión que me atormentó, me atormentaba y decía, es que la vendo, no la vendo, y si un día me quedo sin trabajo mínimo, ¿me puedo ir a meter a vivir ahí o puedo seguir teniendo la tienda?
Si no me va bien de actriz, ¿qué hago, qué hago, qué hago, qué hago? Y eran unas dudas que me rodeaban y me perturbaban mucho hasta que lo decidí vender, puse una parte para poder comprar el departamento y todo lo demás lo pedí al banco, como les he contado.
Y esa decisión también es algo que tuve que tomar sola y que es lo que me ha ayudado. Me hace ser la persona que soy hoy y creo que hasta mis años que llevo han sido mejores que peores las decisiones que he tomado y eso me lo tengo que reconocer, porque he priorizado cosas y todo eso es gracias a la disciplina que les contaba hace rato, que estaba allá en la máquina, de querer hacer cosas que a lo mejor uno no quiere hacer, pero que tienes que hacer, ¿no?
Y, bueno, este... A veces me llegan castings que digo, no manches, me entero que está haciendo casting, no sé, alguien cabronsísimo para el mismo personaje que yo y digo, güey, ¿para qué me hacen hacer un casting que se lo van a dar a esta persona, obviamente, que lleva muchas más cosas que yo, que es mucho más conocida?
Y como quiera voy y lo hago, ¿no? O aunque sea un personaje chiquito, como quiera voy y lo hago, porque eso es algo que a mí me da paz.
Y entonces lo que les quería compartir es que, una gran decisión fue entrar a la casa, que fue una decisión mía, particularmente no lo consulté con nadie. Hubo gente que me dijo, nol, no entres, no entres, no lo necesitas, eres una actriz, no eres una chica de reality, ¿para qué lo haces?
Tu carrera va bien. Hubo gente que me dijo, entra y que todo el mundo te conozca, por favor, por favor, por favor, te va a ir bien, eres divertida.
Y hubo personas que la verdad me dijeron, güey, yo no... Yo no sé qué decirte, siento que es una decisión.
O sea, recibí opiniones de todo tipo antes de las pocas personas que les pude comentar. Entre ellas, caracheo, que es el que les estaba contando.
Saludos, amigo, ya sé que me estás viendo, te mando un beso. Y él fue parte importante de que yo entrara, porque él me animó muchísimo, porque él conoció a mi mamá, él me conoce, él sabe mucho de todo esto, ¿verdad?
O sea, es la mano derecha de karina. Él trabaja con joel, con los managers de wendy, de cari, creo que también de masad.
Pero él es muy amigo mío desde hace más de 20 años. Entonces, te quiero agradecer por haberme dado toda la fuerza que a mí me faltaba para decir que sí y para confiar en mí.
Entonces, esto también creo que fue una gran decisión y una buena decisión haber aceptado este proyecto. Y gracias a la gente.
Por salvarme, por regresarme tres veces, es la prueba y la muestra más grande de amor que he recibido, yo creo que en mi vida, en mi carrera. Y siempre se los voy a agradecer y con eso me lo llevo en mi corazón.
Este es el mayor regalo que me llevo de la casa de los famosos. Mis tres veces que me regresaron.
Neta, los amo. Ahorita vengo.
Gracias por escucharme.