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Les juro que dormí de la fregada. Ay, no, estuvo horrible mi noche.
Si se quedaron hasta tarde, me vieron dar vueltas y vueltas. Daría un dolor.
¿quieren que les cuente otra historia de algún date? Fallido.
De mis dates fallidos. Es que neta está bien cabrón, oigan.
Y entre más uno se va haciendo más grande, más uno sabe lo que quiere. ¿me explico?
Entonces, al principio conoces a alguien y andas y no ves las red flags y estás bien, este, como que lo que quieres es vivir la experiencia y lo que te da el tener novio y andar ahí, la, la, la, la, la, la. Y aunque, o sea, porque estoy hablando por mí, aunque veía que probablemente no había como un futuro, yo como quiera estaba ahí y como si hubiera algo, como si fuera algo que me hubiera dado.
Igual yo tampoco estaba en esos momentos de mi vida buscando como algo, un futuro, ¿no? , tal cual.
Pero sí era como que yo decía, güey, de repente me pasó que llegué a una edad en la que dije, ya no quiero estar pendejeando, ¿no? Entonces, ya yo salgo con alguien y si algo no me gusta, güey, ya no, como que ya no insisto.
Me explico como antes, que decía, ay, bueno. O sea, por ejemplo, una vez salí con un chico y les voy a contar, me voy a sentar.
Y salimos, por ejemplo, él me lo presentó a un amigo. O sea, un amigo hizo una fiesta y me dijo, ven, ven.
Y nunca me dijo que me iba a presentar a alguien ni nada, nada más, como que muy casual. Y yo fui a la fiesta y había de qué diez personas y ahí conocí a una persona.
Y empezamos a platicar y todo. A mí no se me hacía guapo al principio.
O sea, no, no, estaba muy guapo, pero a mí no era mi tipo. Pero sí estaba, sí tengo que reconocer que estaba galán.
Pero pues a mí luego me gustan así, no tengo un gusto. Que yo les pueda decir, ay, me gustan altos güeros de ojos.
No, no, no, no sé cómo me gustan. Me gusta la energía y me gustan las personas.
Entonces, me acuerdo que me invitó a salir y todo. Y yo lo ve, y su energía estaba como fuerte, pero muy varonil, pero sí me gustaba, pero no sé qué.
No, apenas. Pero como con muchos anillos y muy raro, o sea, como medio rocker, medio rockstar, así, no sé.
Dije, bueno, estoy soltera, me cae bien, se ve que es divertido, tiene tema de conversación, voy a salir con él, ¿no? A ver qué pasa.
Eso es lo padre de estar soltera, lo que les digo, que puedes salir, conocer, no lo vuelves a ver si no te gustó. O si, bueno, salimos y al principio todo, guau, o sea, pasaba por mí, que aquí en la ciudad de méxico, la verdad, como las distancias son súper largas, no todo el mundo tiene la atención de pasar por ti.
Y a mí en realidad no es algo que me importe. O sea, yo puedo tomar un taxi de aplicación y llegar a donde sea.
O sea, no es como que, ¿no vas a venir por mí? Porque entiendo que no va a venir.
O sea, a lo mejor quedamos de cenar, no sé, en polanco, por decir algo, y yo estoy a 45 minutos de polanco y él está a 15 minutos, ¿por qué voy a hacer que baje por mí hasta donde yo estoy 45 minutos y luego otros 45, o sea, no me molesta. Pero cuando tienen la atención, dices, ay, guau, ¿no?
O sea, qué lindo que se aventó todo el tráfico. O a lo mejor era una hora en la que ya no había tráfico, bueno, no, o sea, en realidad no me importa, pero cuando sí pasa, digo, órale, va, va, va, va, me late, me late, me late.
Entonces, este, hacía eso al principio y era súper atento y me hablaba como con mucho, o sea, como vamos a cenar este lugar, lo que les decía antes, muy, muy resolvedor, ¿no? De que yo conozco este lugar de carnes, este es el mejor de sushi, vamos acá, vamos allá, no sé qué, no sé qué.
De repente, teníamos como un mes saliendo y fuimos como a un lugar con música, como a un, es que no era un antro, era como un bar con música y show. Y llegamos y yo ya me había fijado que a él le gustaba el traguito y a mí también me gusta, pero, pues, la verdad es que yo no, entre semana no, o sea, el fin de semana sí, pero no me la copeo, me intento cuidar, ¿no?
O sea, siempre me echo, siempre que voy a cenar o algo, me echo mis dos copitas de vino así, pero hay un límite, ¿no? No es como que, ay, tengo que seguir la peda, güey, porque si no se va a acabar el mundo, no.
Y yo veía que él era muy bueno con los drinks, pero también había visto que se comportaba igual, ¿no? Porque, pues, yo me fijo mucho en eso por todo lo que les he platicado de mi mamá.
O sea, mi mamá siempre me dijo, mi hijita, lo que sea, menos un alcohólico, porque es un desgaste. O sea, siempre vas a tener la culpa, o sea, te va a hacer la vida de cuadritos, y no es fácil curarte, te va a hacer sufrir mucho.
Entonces, o sea, siempre me lo dejó como muy claro, ¿no? Entonces, yo soy muy, yo me fijo mucho en, pues, yo a mí me gusta el drink y me gusta salir con personas que toman y todo, pero, pues, que no cambien y que no sea todo el tiempo, ¿no?
Entonces, yo ya me había fijado que era como de que, ay, y yo decía, ay, qué cool, porque qué divertido, ¿no? O sea...
Y entonces, de repente, estábamos en ese lugar que les digo, de música, de ambiente, de jijiji, jojojo, y salud, y shot, y shot de esto. A mí no me gustan los shots porque como que tengo el estómago muy sensible, entonces, en cuanto cae el alcohol en mi boca, siento como el...
O sea, me empiezo a arquear horrible, de verdad, no sirvo para los shots, ya sé, porque todo el mundo es, shot, shot, y yo, güey, no quiero. Me voy a tomar el shot con agua mineral.
Pero no me lo voy a shotear así como si estuviera en la secundaria porque me va a caer mal al estómago y me voy a querer ir a mi casa, me van a dar reflujo, o sea... Bueno, entonces, este, de repente, empezamos ahí, no sé qué, ya estábamos, ya estábamos entrados en drinks, estaba el show bien padre y todo, y de repente, se empieza él como a decir cosas con alguien de la mesa, de una mesa...
De ahí, y voltó y vio que está haciéndoles así, y yo, o sea, no había entendido nada, y yo, qué pedo, o sea, qué onda, no sé qué, y el güey de que, no, es que estos pedos, eran unos niños, o sea, de 20 años, de que, y así, y ya, y ya como, y yo, no los pegué, son unos mocosos, no los peles, o sea, qué haces, tú eres un hombre de 40 años. Últimos días en esta...
No, es que qué pedo, me hizo así, yo, güey. Es pura banda.
¿qué tiene? Estampedos, o sea, no te enganches, pues, total, no sé qué, no, no les sé decir qué pasó, que de repente agarró sus, agarró su, ¿qué hizo?
Agarró su celular, se salió y me dejó ahí, me dejó, o sea, me quedé yo así sentada en la mesa sola, porque no había, no andaba yo con ninguna amiga ni nada, estaba sola, y el güey se fue, porque yo no le di la razón de esta, o sea, porque no lo apoyé en la pelea, háganme el refrabrón, cabor, o sea, háganme el chingado favor, entonces, y me quedé yo así sentada, y dije, bueno, pues, ni pedo, o sea, obviamente no, no había pagado la botella, yo me puedo ir en uber, la puedo pagar, traigo mi tarjeta. Entonces, ya vi en el mesero, pero me pasa, o sea, me quedé sentada yo así como de, güey, porque uno piensa de que, güey, ¿qué le dije?
¿qué hice? ¿en qué la cagué?
Como que uno empieza a dudar de uno, ¿no? Yo no había hecho nada, simplemente lo único que le dije fue, güey, ¿qué te haces peleando con unos niños de 20 años que están pedos sacándote el dedo a dos mesas?
O sea, a lo mejor yo soy la que estoy mal, ¿no? Y debí haberle dicho, vende, yo también, pero bueno, pues, no, no es mi, no, no lo hice.
Entonces, este, total, eh, llega el mesero, y, pues, como que a él lo conocían, y me dice de que, no te, no se preocupe, este, ya se fue, y la cuenta no la tiene que pagar, eh, ya está pagada, y yo, ah, ok, pero, pues, obviamente yo ya no tenía ánimos de quedarme, estaba bien mal viajada, bien ondeada, o sea, como que dije, güey, qué pedo. Con este güey.