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Estaba cantando acá en la persiana americana y era persiana americana y atrás de mí había una persiana gigante y terminé de cantar y papá, papá, qué pedo, qué pedo, qué pedo, o sea me empecé a acelerar bien cabrón y volteo y levantan la persiana donde estaba una bailarina haciendo show y todo el rollo y ahí estaba el chingados. No, de los mejores momentos de tu vida, no, si es una camiseta roja, que increíble, me lo comía a besos, no podía parar de abrazarlo y besarlo y no, bueno, muy cabrón, ¿cuántos años tenía?
El 4, 4, no le hago, me hace llorar otra vez, es que esos momentos son de los mejores momentos de mi vida y creo que este que te acaba de pasar a ti, también, inolvidable. Inolvidable, sentí una luz, no sé como, eh.
Cuando lo vi de ahí adentro, no le hagas. Que cabrón.
¿ay, no se movía? No, no nada más estaba si viéndome feliz, así.
Es que nosotros nos pusieron ya cuando se abrazaron. Ah, ya.
Ah, ya. Estaban sentados.
Se estaban sentando. Estaban sentando.
Se estaban sentando. Se estaban sentando.
Seguro le dijeron que se pusiera así como muñeca pero estaba así con un cartelón que no sé ni qué decía pero nada más le vi los ojos y le vi su cara y de una sonrisota, no, no, no podía dejar de verlo, caray, no, no, no, no, es que todos tus hijos son importantísimos pero él es como mi más compañero, siempre estamos juntos, siempre estamos hablando, siempre estamos. Qué cañón.
Sí. ¿tú estabas casado antes de...?
Sí, sí, en mi segundo matrimonio. No, gracias a dios no tu hijo, esa fue una de las razones por las que nunca realmente funcionó, sí, desde la primera noche, desde el primer día, fue muy difícil para mí, pero no, la vida me premió, me premió definitivamente.
Después de mucho tiempo, conocí a paty pero sí, tuve una época de, pues de reventón y de... Ah, ¿sí?
Sí. ¿tú, ernesto?
Sí, sí. No, no, no, no nos platiques eso porque tenemos que platicar eso en...
Sí, nos vas a platicar mañana, mañana, mañana nos platicas todo eso, pero... Ah, está buena esa, mañana hacemos eso.
Va, va, va. Va, va.
Sí, sí, pero con paty, sí, gracias a dios me ha ido muy bien, muy bien, muy bien, muy bien. Es que llevarte bien con tu señora es otro...
Ay, te cambia la vida para bien. Es que ya no quieres, no quieres nada, güey.
No quieres nada más que eso, güey. Sí, esa es la felicidad.
Esa es la felicidad, güey. Estar ahí a gusto.
Es que cabrón. Cuando te diviertes, te diviertes, cuando estás a gusto, estás a gusto, cuando no hablas, no hablas, cuando platicas, platicas, todo bien, o sea, padre, a gusto, rico.
Qué cabrón, qué cabrón. Esa es la armonía y la paz, ¿no?
La calma. Sí.
Qué bendición más grande, ¿no? Qué bendición, qué bendición, qué bendición.
Sí, yo también estoy rayado, estoy rayado. Sí, sí, sí.
Sí, sí, sí. Sí, sí, sí.
Estoy muy preocupado porque estarán bien, no sé, pues mucho tiempo, ya no me, digo, no te olvida, pero, no sé, ya siguen con su vida, no sé. No, no, no, no, no, esto fue una inyección de energía.
Oh, qué bonito. Sí, sí, sí.
Y mira, te vino a caer en el momento perfecto, la recta final. Sí.
Tres semanas. Sí, tres semanas, sí.
Tres semanas. Ay, cuando...
Llega la final, sí, te prometo que voy a hacer todo para llegar, todo, sí. Ay, sí.
Y me están haciendo un diario de todos los días. Qué curado.
Todo, todo, todo. Hoy voy al tenis y pasó esto y esto.
Eso está buenísimo. Sí, como para no perderme de nada, ¿no?
Qué perro. Sí.
Cuarenta y cinco días de esta pinche locura. Mes y medio.
Mes y medio. Estamos...