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Así se llama, la historia que me desgarra el alma. Entonces, ese día feliz, feliz, tenía 19 años, hermanas.
Ay, no, bien bonito, que le digo a mi mamá que si me daba chance de vestirme y me dijo que sí. Fíjense que les voy a decir una cosa, yo siempre pensé, o siempre, la neta les voy a decir lo que pensaba, siempre puse de pretexto que no me aceptaban en mi casa hacia mi preferencia sexual para seguirle dando a mis adicciones.
Siempre puse de pretexto que no me querían, que no me aceptaban como gay, que no me aceptaban como trans, porque siempre quise que nadie me dijera nada sobre mis adicciones, siempre defendía mucho la adicción, siempre defendí mucho las drogas. Y así viví muchos años.
Ay, mi pelo. Y así viví muchos años.
Entonces, ya se las estaré contando más adelante, hermanas, porque les platico todo esto. Porque lo he tenido que entender, o he tenido que aceptarlo, que uno se equivoca muchas veces.
Muchas veces me he equivocado en mi vida. Entonces, pues, fue algo muy padre, una experiencia muy bonita.
Ahora, desde aquel día que les estaba platicando, me acordé, me acordé de eso. Yo creo que todo esto que estoy viviendo aquí me está sirviendo como para recordar muchas cosas de mi vida.
Entonces, uno piensa que no son importantes, pero cualquier mínimo detalle te hace sentir bien, la neta. Es ahí donde me doy cuenta que mi familia sí me aceptó como trans, pero yo no quise verlo así porque no me convenía.
No era una conveniencia para mí que me aceptaran porque, ¿cómo iba a poder justificar que me encantaba la droga y que me encantaba andar de desmadrosa y que me encantaba salirme a la hora que quisiera, no trabajar, no hacer ni madres? Fíjate cómo uno es astuta.
Esa habilidad. Esa habilidad para acomodar todo, para que la gente no esté, para que mi familia no, no, no, no, no darle la razón de las cosas que realmente estaban pasando en mi vida.
Y así fue como empecé a ser un poco más libre en mi, más libertad en mi persona. Ya de ahí, pues, hagan de cuenta que no fue así como de chingadas o de diario, no.
Ya de ahí empecé cada ocho días. Este, me acuerdo que en ese tiempo como que empezó.
Empecé a meterme a trabajar. Yo les quiero decir algo, hermanas.
Yo trabajaba un rato y dejaba de trabajar. Trabajaba un rato y dejaba de trabajar.
Y así me la pasé mucho tiempo. Entonces, en esa rachita de tiempo, este, empecé a trabajar y me empezaba a arreglar cada ocho días.
Ya le decía a mi mamá que me iba a arreglar de mujer. Y sentía bonito decirle, pedirle permiso a mi mamá que me dejara vestir de mujer.
Y yo salía vestida de mujer de mi casa. O sea, lo que yo, con muchas chicas trans que llegué.
Y a conocer, cuando yo empezaba en el ambiente, que me llegaban a platicar que en sus casas no las aceptaban, que en sus casas no las querían, que en sus casas no las dejaban vestirse de mujer. Y cosas así que llegaban a pasar, hermanas.
Entonces, pues, yo decía, no manches, a mí me está pasando. Pero cuando yo estoy en todo este mundo, que no es fácil, ni tampoco es imposible salir de ahí.
Porque gracias a dios y gracias a un programa estoy afuera. De las drogas.
Pero sí, no es tan fácil cuando estás en tus momentos de inconsciencia, entrar en razón en cualquier situación, hermanas. Te vale madre.
A mí siempre me valió madre. Yo hablo de lo que yo pienso y de lo que yo viví.
A mí siempre me valió madre. Así me hayan aceptado, así me hayan querido, así me hayan dado la libertad, me hayan dado la confianza.
Yo nunca aproveché nada de eso en mi vida. La neta.
Nunca lo aproveché. Y no es porque me esté culpando, simplemente me encanta enfrentar la realidad.
Yo les quiero platicar realmente lo que viví y no hacerme la víctima de pobrecita de mí. Tal vez yo creo que sí hubo momentos donde sí fui víctima, pero también hubo momentos donde fui victimaria.
Entonces, pues, así es esto, hermanas. Me empiezo a meter en el desmadre.
Y yo trabajaba en una fábrica. Y ahí todavía no estaba en el anexo.
Ni nada de esas cosas. Ahí me juntaba más con wendy y con paola.
Pero ahí en ese tiempo, en ese lapso, antes de platicarles lo demás, ahorita me acordé. En ese lapso, donde antes del anexo, de mi primer anexo y antes de todo ese desmadre, me juntaba con paola y wendy.
Ahí fue cuando empecé a conocer más a wendy, cuando me empecé a conocer más a paola. Fue cuando ya empecé a juntarme más con ellas.
Empezamos a salir. Empezamos a irnos a los antros.
La verdad, siempre me la pasé muy bien. Con ellas, con wendy y con paola, siempre me la pasé muy bien en todos los aspectos.
Yo las considero mucho mis amigas. Somos amigas desde hace muchos años, junto con kimberly.
Entonces, ellas no se arreglaban de mujer y yo ya me arreglaba a escondidas. Y me acuerdo que antes de que yo le pidiera permiso a mi mamá de que me dejara arreglar de mujer, nosotros nos íbamos a la casa de la china.
La china es una jota que vivía ahí por el vicente baltierra. Saludos a mi comadre yesenia, a las raras, a londra.
Y a todas las jotas de ahí de la kilian. Ellas nos dejaban arreglar de mujer y nos dejaban vestir de mujer ahí en su casa.
Y obviamente a wendy tampoco la dejaba. No es que no la dejaran, simplemente lo hacíamos a escondidas las dos.
Porque paola vivía con su abuelita. Paola vivía con su abuelita.
Ya les he platicado, paola, qué onda con su vida. Ella vivía con su abuelita y ella no tuvo tanto pedo.
Pero yo y wendy sí. Pero wendy y yo sí.
Entonces nos hacíamos a escondidas y nos íbamos con la china a su casa. A arreglarnos de mujer.
Y yo, como trabajaba en una fábrica de zapatos donde la paola, bien liosa, también se metió a trabajar. Pues yo me venía de allá de villa de san nicolás de la corona, donde vivía.
Donde me cambié después del cohesillo. Ay, no es que son muchas cosas.
Donde me cambié después del cohesillo. Y me venía súper temprano, hermana.
A las seis de la mañana me venía de allá. Para llegar seis cuarenta, seis cuarenta y cinco al cohesillo.
Y yo entraba a las siete cuarenta y cinco a trabajar. Pero yo llegaba.
Y como no me dejaban en mi casa arreglarme, hagan de cuenta que llegaba a la casa de la china. En la mañanita me abría y me dejaba maquillar en su casa.
Yo me iba a maquillar a diario a trabajar a la fábrica. Déjame que te comente.
Entonces, porque pues desde que la nava me invitaba a vestirme de mujer y todo, pues me encantó. Entonces me venía.
Ay, qué bonitas esas historias, güey. Me encanta recordarlas.
No, no, es padre. Entonces me venía desde temprano y llegaba a la casa de la china en la mañana.
Y le tocaba la china. Y le decía que, pues ya me decía pásate y ya me decía arréglate porque ya se nos hizo tarde.
Y me maquillaba, hermanas, en perra. Y me iba a trabajar temprano maquilladísima.
Yo en perra, bases, sombra luminosa, pestaña, este, todo muy perra. Y sin brasier.
Porque pues en ese tiempo no usaba brasier. Creo que brasier no usaba.
Sí usaba, pero cuando me vestía de mujer. Yo decía en mi mente que cuando me vestía de mujer bien, que era con brasier y relleno.
Y así, así me la pasé un ratote, así me la pasé un rato y ya cuando salí a trabajar de la fábrica llegaba a la casa de mi amiga la china, donde llegaba a arreglarme y me desmaquillaba para irme a mi casa. Y pues obviamente así me la pasé un tiempecito y me gustaba, me gustaba la verdad.
Y es ahí donde empecé a andar más con wendy, con paola. Nos empezamos a juntar más.
Eh, pues ahí fue donde agarré más la locura. Que era también, hermanas, este, me quedaba en la casa de wendy, me quedaba con paola, no llegaba a mi casa, eh, y pues me desbalagaba de mi casa, hermanas.
Nos vestíamos escondidas también en la casa de las patas. Con wendy y con paola siempre tuve más, siempre anduve muy apegada con wendy.
Y mire, luego después de ahí me salí de mi casa. Este, no, es que esto pasó después.
Pero eso fueron momentos así como padres. Porque nos íbamos a fiestas, nos íbamos al antro, wendy, yo y paola, y paola empezaba a talonear.
En ese tiempo nosotras dizque taloneábamos, pero nos hacíamos pendejas, nada más nos íbamos a poner bien pedas a la esquina de la madame en un antro que estaba ahí en león, guanajuato. Entonces, ellos, yo venía, yo venía de mi casa o a veces me venía para acá y me quedaba yo acá el fin de semana y me quedaba en la casa de wendy.
O sea, nos íbamos de desmadrosas, hermanas. En esos momentos de repente dejaba de trabajar y todos nos íbamos a desmadrosas.
Y, pues, ahí es donde fue donde se empezó a fortalecer más mi amistad con wendy y con paola, porque nos, pues, yo no personal, este, me metí más en el vicio, ellas andaban también igual en el desmadre, que ya se los han platicado ellas, y andábamos de arriba para abajo, íbamos con la nava, nos arreglábamos, nos cotorreábamos y así se empezó a formar la amistad con ellas. Yo empecé a formar una amistad con ellas de estarnos apoyando en todo.
Nosotras, a pesar de las situaciones o de las circunstancias, tal vez, yo creo que la que más difícil tuvo una vida fue paola, la verdad, porque, pues, obviamente, ella desde chiquillo siempre anduvo saliendo adelante, buscando la manera de salir adelante y wendy y yo, pues, quieras que no, wendy también la apoyaban sus papás, que ya lo ha platicado, a mí, pues, también en cierta parte también me apoyaban, pero, pues, yo siempre a mí me jaló más el desmadre, hermanas.