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Fíjate, me hiciste la pregunta esa y me quedé pensando en esa pregunta. ¿cómo ves?
Ay, es que luego me haces llorar, ernie. Ay, gracias.
Ese es el pedo. Llora.
No, pero luego después me pongo bien sentimental. No, no.
Es que imagínate, todos los que tienen esas dudas, debe de ser muy duro. Sí, mucho.
Porque, por ejemplo, tú sientes que tus papás te pusieron más dudas al principio. Ahorita ya están súper alivianados y todo.
Es lo que no entiendo. No lo viví.
O sea, no viví esas dudas en mi casa, la verdad. De que me regañaran por hacer cosas que me vestía de niña o así.
Cuando estaba chiquillo, pues no. No la pasé con mi mamá ni con mi papá.
Porque no es lo común. No.
A muchos que se visten igual, pues los deben de regañar o reprimir o castigar. No, no me castigaban.
Mi mamá me regañaba, pero porque le agarraba sus pinturas. Pero así de que me dijera o que me, como se puede decir, que hiciera algo como si fuera rechazo, no.
Qué bueno. No, no, lo viví con mis papás.
¿y qué te quedaste pensando de la pregunta? Pues de eso, de cómo fui, cómo me fui identificando, o sea, con el paso del...
Pues estás niño, no sabes ni qué. Sí.
O sea, de niño no sientes que está mal. O sea, sientes que es un juego, que es normal.
¿y en la escuela qué te decían? Más bien fue en la primaria.
En la primaria. Cuando empecé como que a descubrir.
La verdad es que te empiezan a enseñar en la primaria que el aparato de hombre, el aparato de mujer, te empiezan a orientar sexualmente. Bueno, en esos tiempos era un poquito más...
¿cómo más velado? Más exacto, no era tan abierto, pero no...
Pues fíjate, mi maestro, yo tengo un maestro en la primaria, el maestro mario, al que le mando un saludo, que él sí decía, le decía a los compañeros. Yo creo que porque él veía muchas cosas, ¿no?
O a veces a mí me echaban carrilla o así, pero no me acuerdo mucho, no me acuerdo mucho. Pero yo creo que sí.
A veces decían que parecía niña o que él le hacía como niña o así. ¿y él qué hacía?
Pues él nos decía que tenemos que respetar. Tienen que respetar a cada uno de sus compañeros, sea como sea, como se comporte y lo que a él le guste.
Pero pues yo no... Pues no le di tanta importancia.
O tal vez son cosas que no quise tomar en cuenta, ¿verdad? Pero fíjate, pues en aquellos tiempos era un maestro muy adelantado a sus tiempos.
Sí. ¿no?
Sí, sí, sí. Porque éramos dos los que estábamos en el salón.
¿en serio? ¿y el otro?
Pues el otro dijo que ya no. Que ya no, que ya no, que él no es gay.
Pero de niño yo me juntaba con él y pues entre los dos nos sentábamos en las pupitres y nos poníamos a decir cuál compañero estaba guapo. ¿cuál está guapo?
¿cuál te gusta a ti? Vamos como en quinto, más o menos.
En quinto de primaria. Quinto de primaria.
Como de nueve años, ocho años. Sí, como de diez.
De diez. Pero había inocencia, ¿sabes?
O sea, no era como que, ay, lo quiero para un rato. Pues no había todavía nada de eso.
Entonces sí, fue así. Pero tu primera relación sexual es cuando se perdió la inocencia.
Sí. Pero es que no te gustó, ¿verdad?
No me gustó a mí. No, no me gustó.
Te trató mal. Pues ahorita, después de todo lo que viví y de todo lo que pasé, o sea, en cuestión de eso, de que he tenido más experiencias en la intimidad, pues sí digo, no, pues no era padre, ¿no?
Sí. O sea, porque pues obviamente que me dejaba bien marcado.
Y mandarme en la madrugada caminando. Sola.
Sola. Wow.
¿y él se declaraba homosexual? Él era de clóset en ese tiempo.
Hay muchos así. Sí.
Era de clóset. Y no me gustó.
¿y él te llevó a algún lado? A su casa.
Ah, a su casa. A su casa.
¿y vivía solo? Sí.
¿y qué te dijo? Pues no, o sea, en la salida.
Las salidas que llevaba, las salidas que tuvimos eran primero tres salidas de que me invitaba a una cerveza y platicábamos y nos dábamos besos, agasajábamos ahí en el carro o así, pero no habíamos llegado todavía a tener relaciones. Hasta que me dijo que sí, que sí quería ir a su casa y pues yo ya iba con la idea de que iba a tener relaciones sexuales.
Claro. O sea, dije, pues va y pues tengo que experimentar.
Pero esperándose otra cosa. Pues sí.
Porque por ejemplo, yo pues me quedé también pensando, imagínate todos los muchachitos que no tienen ni idea. No, pues nadie, o sea, yo con mi papá y con mi mamá hubo un tiempo que yo me alejé de mi familia mucho emocionalmente, ¿sabes?
O sea, tengo recuerdos así vagos de que de niño siempre estaba pegado con mi papá, siempre con mi mamá, pero después hubo un tiempo donde tuve, pues no sé qué pasaría. Tal vez yo creo que me llegó la soledad muy niño.
O de repente lo que viví en la escuela repercutió o cosas así que llegaba a vivir en la primaria, como que eso me mismo me fui alejando como de mi mamá y de mi papá. Como que me empecé como que a ausentar yo misma sola, así.
La soledad no es buena. No.
Compañera. No, pues un niño, ¿qué vas a ver de soledad?
Claro. Cuando tenías que estarte divirtiendo, jugando.
Entonces, yo creo que por eso valoré mucho el tiempo que vivía y que fui feliz. Fui feliz en mi infancia, la verdad.
Pero en mi grupo me han enseñado que tengo que buscar desde dónde viene todo ese tipo de situaciones, de esas emociones que uno tiene, ¿no? Entonces, es por eso que me he dado como introspectiva en mí y voy buscando el por qué o por qué me sentía así.
¿has encontrado algo? Pues sí, la soledad, sobre todo desde niño.
La soledad. Sí.
No tenías amigos ni amigas. Fíjate, hasta tenía un amigo con el que iba a su casa.
Iba a su casa, me la pasaba muy bien con él. Me acuerdo que íbamos a hacer tareas juntos.
Vivía a la vuelta de la casa donde vivíamos antes. O donde vivían mis papás ahorita.
Y de repente también me empecé a alejar de él. ¿y él sabía?
No. No.
No, no. ¿y por qué te alejaste de todos?
Porque también aquí como que te veo que a veces eres muy solitaria. Aunque te rías y todo.
Sí. Bueno, ahorita me gusta estar como pensando.
Sí. O sea, me gusta estar como pensando de repente en mí.
De mis comportamientos, cómo he estado. Es que en mi recuperación, esa parte de dejarme de alcoholizar y de drogar es también tratar de tener una vida bien.
Claro. O sea, como no conocía muchas cosas yo.
Por decir eso de ser honesta contigo, de ser humilde o de conocer tus emociones. O sea, porque siempre anduve, pues, es como cuando dejas una plantita olvidada.
Sí. Fueron muchos años que anduve metiéndome de todo.
Menos portarme bien, estar bien, o tener metas o propósitos, o de repente decir, ah, tengo ganas de salir adelante por esto. Pues, no había ese pensamiento.
¿y ahorita por qué tienes ganas de salir? Porque, pues, estoy en un grupo.
Y el grupo me ha ayudado. ¿por ti, por tus papás?
Por mí, por mis papás. ¿pero por qué primero que nada?
Sí. Sí, porque, pues, tengo que ver primero por mí.
Claro. Aunque a veces duele mucho pensar primero en ti, porque, pues, es como volver, es como, es como dicen en el grupo, empiezas como a nacer nuevamente, como si fueras un niño chiquito.
Te empiezas a, te aprendes a todo. A hablar, a comportarte, a lidiar, a expresarte, a todo.
O sea, porque... ¿te has llorado mucho ahí?
Sí. Es lo que, yo soy bien sentimental, te lo juro.
Aquí no, no me ha, no me ha pasado muchas cosas que me detonen el llorar, pero yo soy muy sentimental. Yo lloro mucho.
¿pero por qué no te dejas, no te das permiso? No sé.
¿por qué no te dejas? Pues, yo creo que...
Pues, yo pienso que no me ha pasado algo así como que... De repente se han habido situaciones que me han tocado como fibras.
Sí. Y de repente sí las siento.
En el triángulo de las verdades. Sí, en el triángulo de las verdades.
O de repente cuando estoy aquí me acuerdo de muchas cosas, pero, pero no, no sé por qué. Tal vez yo creo que yo pienso que ya porque he sanado a algunas.
Sí. Yo, yo he dicho cosas que nunca había dicho.
Es lo que, sí te creo la verdad, porque, bueno, ustedes como actores siempre tienen como que su vida privada la tienen aparte de su trabajo. Sí.
Pero tú tienes cosas que nunca has dicho. Sí.
Bueno, en el grupo sí. En el grupo sí.
En el grupo sí. Tal vez a nivel abierto no.
¿te puedes decir algo ahorita? Que te sane, que te quieras compartir.
Una, algo que a lo mejor considerabas que no querías decir. Pues la soledad está cabrona.
La soledad. La soledad es cabrona.
Mala consejera. Mala consejera.
Mala consejera. Sí, dicen que es buena, pero también si no la sabes manejar también es mala.
¿cuántos años estuviste solo? Muchos.
Muchos años. Wow.
Muchos años de sentirme sola, triste, culpable, confundida. ¿por qué culpable?
Porque la adicción, la adicción siempre pudo más que yo. Entonces, obviamente a veces quería salir adelante y fracasaba y fracasaba y fracasaba.
Prometí a mi mamá, prometí a mi papá. Me prometí a mí, prometí a muchas cosas y siempre fracasé.
Volvías a lo mismo. Volví a lo mismo.
Entonces, todo ese tipo te va generando culpa y culpa y culpa y culpa. Y todos los problemas en los que uno se mete con la familia, las malas decisiones, las malas actitudes que uno toma.
Entonces, después te vas llenando. Muchos años me llené de eso.
Entonces, estoy en un lugar donde me están ayudando como a depurar. Sí.
Y pues es un proceso que todavía... A lo mejor de ti.