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Tú eras tremendito de chiquilín, tremendita. Sí, pero me regañaban bien harto.
Ay, pero a ver, cuéntame de esas. Pues cualquier cosa, yo siempre me cuidaba de mi mamá para que no me regañara, pero se hacía mis travesuras y jugaba mucho y todo.
¿qué les hacías a tus hermanos? No, hombre, una vez prendí la casa.
Bueno, no la casa, se me prendió la cocina. ¿la estufa?
No, unas cortinas que tenía mi mamá rosas y yo estaba jugando con la veladora y que se la, que prendo la, con los cerillos estaba jugando. Madre mía.
Y que se me prende toda la casa. Mi abuelita llegó y me ayudó a apagar, aventamos agua y todo.
¿quiénes estaban, todos los hermanos? Nada más yo y me quedaba con mi abuelita y mi abuelito.
Mis hermanos estaban en la calle. Y mi abuelita me ayudó a cambiar la cortina de que se había quemado y me acuerdo que ese día lloré bien harto y me asusté bien harto y lo que hice fue limpiar todo y dejé todo como nuevo pero mi mamá llegó y él te echó todo humillado y dijo que se miraba algo raro hasta que le dije que había quemado las cortinas.
¿cuántos años tenías? Como seis.
Pues sí, es que... Seis o siete.
En un descuido la curiosidad mató al gato y en un descuido los niños hacen... Híjole, cualquier tontería.
Sí, la verdad, sí. Sí, la verdad, te basta un segundo para...
Igual, cuando le da que se meten las cosas a la boca, todo a la boca, pues si no estás ahí, en un segundo se te ahoga el niño. Sí, claro.
Sí, o se come la popó del perro. O cualquier cosa.
Sí, tengo... Hay varias anécdotas.
Qué horror. Yo cuando era chiquita, híjole, octavio, voy a tener que contar esta.
Mi hermano y yo, yo tenía... Literal, yo creo que tres años y mi hermano me lleva tres, mi hermano seis.
Y en eso me acuerdo perfecto porque hasta existe la foto. Él estaba vestido de superman, pero de calzones y camiseta.
Y yo de mujer maravilla. Me dice, ahí sí, muy mujer maravilla.
A que no te atreves a lamer el excusado. Y le digo, claro que sí.
Y ahí voy. Eso me decía mi hermano.
Pasado de lanza. Y, por supuesto, él no lo hizo.
Nomás se burló de mí. Mi hermano me buleaba, tengo que aceptarlo.
Claro. Ay.
Ay. Ay.
Tú también eras... Pues mis hermanos no me juntaban con ellos.
¿cuánto te lleva el que te sigue? Un año.
Ay, pues nada. Nada.
Es para que fueran como... Sí.
... Muy pegados.
Pero es que a él le gustaba mucho el fútbol. Le gusta mucho el fútbol.
Y a mí nunca me gustó el fútbol. Entonces, siempre se iba él al parque y yo me quedaba en la casa.
Pero mi mamá trabajaba. Entonces, teníamos mucho rato solos en la casa.
Bueno, no solos con mis abuelitos. Ellos nos cuidaban.
Pobres de los abuelitos. Sí.
Abuelitos, yo les mando un fuerte abrazo. Debieron haber sido unos santos.
Ay, sí. Con estos niños traviesos.
Ay.