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No, hermanas, pues, ¿qué les puedo contar? Más puterías, más escándalos, más drama, más cóctel.
Ay, pues, no sé, ahorita me estaba acordando de... Pues de todo, hermana, de todo lo bonito de la vida.
No sé, de repente me acuerdo, ahorita en la mañana que me levanté súper temprano, me acordé cuando trabajaba en la fábrica. Es que era bonito, hermanas, no crean, a pesar de que nunca entendí de cuando andaba mal, pero sí había momentos de mi vida donde eran padres.
Por decir, a veces que me levantaba temprano y me iba a trabajar, me iba a ir emocionado a trabajar a las fábricas. Me encantaba porque tenía amigos ahí en las fábricas y llegábamos a trabajar y a darlo todo.
Se pasaba el tiempo a veces bien largo, a veces bien corto, pero luego ya salía a comer y luego nos íbamos a comer, estaba ahí con las jotas, cotorreando con los compañeros de ahí, de la fábrica de zapato. Fueron padres momentos, la verdad, también.
No, no siento que me haya... Pues esos momentos también se agradecen, hermanas, porque no todo fue tan bien, tampoco tan malo.
También hubo momentos padres cuando trabajaba en las fábricas. Me encantaba la jotera y la putería.
Los viernes, hermanas, que los viernes nos íbamos todas. Por eso siempre les digo, anda, ya es fin de semana y ya van andando inventadas y entonces...
Yo también, muy cabrón. Porque todos los viernes como pagaban, obviamente nos íbamos todas bien, pero se regalaban.
Y luego después en la noche había cheves. Saliendo de ahí había cheves y se hacía el cóctel.
Yo me comí uno, mario, que otro chico ahí en el cóctel. Yo siempre les cuento de mis puterías.
Pero era padre, hermanas, era padre. Muy todo que ver.
Ni me acordaba, fíjate, ahorita me acordé de eso. De repente salíamos los viernes, nos poníamos a pistear a la vuelta, trabajábamos en algunas fábricas, a la vuelta o afuera de la fábrica y de repente ya me perdía con uno que otro y a mí iba a darle servicio, servicio completo.
Y a la siguiente edad los veía como si nada, iba así, en perra. Comía calla.
Me encanta esa parte donde como es callada y que nadie sabe, como que llegas y nada más tú dices, ay, poquito, así me gusta, me gusta. No sé, como que me divaga, me emociona.
Ay, no estaré yo muy mal. No crean que ya esté ya que me haga falta un tornillo o algo.
De verdad, sí estaré bien, sí coordinaré bien. Me gustaba bien a todas estas hermanas.
Ay, sí. Miren, con paola y wendy.
Yo wendy la conocí cuando estábamos, cuando ella tenía 13 años y yo tenía 15. Y yo pasaba y la veía.
Yo desde chiquillo, pues yo estaba, yo era closetera, hermanas. Recuerden, ya les había platicado que yo a esa edad era closetera.
Entonces yo la veía y yo la veía bien folclórica, mi comadre. O sea, wendy siempre fue muy obvia, siempre le gustó, siempre se vio súper jotísima y yo la veía y me gustaba verla porque yo decía, no manches, qué padre que ella se haya atrevido a salirse del closet.
Ella era más chica que yo y yo me acuerdo que la veía siempre y que la veía bien emocionada, la veía y la saludaba. Hola, hola, ay, adiós, adiós y adiós y así, joteando, ¿verdad?
Fíjate, ahorita me acordé, ahorita, que ayer que vino y joteando y todo muy padre. Después de ahí, como que yo me juntaba, es que yo antes me juntaba con otras chicas.
Me juntaba con patty, me juntaba con lupita, me juntaba con el chango ahí en la romo, con fanny, con las dos fanny's ahí en la romo. Nos juntábamos con el chores.
Con belén, varias, con, sí, a varias nos juntábamos, pero yo andaba de niño, hermanas, en ese tiempo yo era closetera. Entonces, pues, obviamente, sí se me notaba.
Ahí le hablaba a evelia, a maricruz, a brenda, a la que le mando un saludo a mi comadre brenda de ahí del cuecillo, pues nos juntábamos en el cuecillo. Pero eran cotorros padres porque nos íbamos en la camioneta del chores y le ponían música y joteábamos.
Y la mayoría de ahí ya sabían que yo era jota, pero pues no me lo decían y yo se los decía. Pero ellos ya sospechaban.
Entonces, yo cuando me juntaba, yo cuando veía a wendy, yo la veía y yo decía, guau, qué perra ella, ¿no? Decía, qué padre ella que se haya liberado y ande así muy perra.
Y así fue como empecé yo a conocer a wendy. A paola todavía no la conocía.
A paola todavía no la conocía. A paola la conocí un día.
A paola la conocí diferente porque nos íbamos a pelear, estúpidas, déjenme les cuento. Una vez estábamos yo ahí por donde vive mi mamá ahorita, en el cuecillo, y yo venía de la tienda y paola y kimberly venían de no sé dónde.
Y yo, ¿y cuándo veía? A paola, como que chocamos mucho, como que nos caímos mal o no sé, con las patas, porque pues fue la primera reacción al momento de que nos conocimos nos íbamos a pelear.
Entonces, sí, fue así como de ver, no sé, yo iba por la callecita, me acuerdo, por la manzanillo, una callecita bien chiquitita que estaba empedrada, y ellas venían y yo iba para la casa de mi mamá, pero pues yo era closetera, hermanas, a mí no me gustaba que me dijeran que era jota, porque yo quería ser closetera porque me daba miedo. Entonces, ellas me empezaron a decir cosas de que jota y así, y que me acuerdo que le aventó una piedra que me agachó y le aventó una piedra a la paola y a esa edad nos íbamos a pelear yo y las patas.
No sé cómo estuvo de que yo creo que kimberly se la llevó y ya no nos logramos pelear, güey, pero nos íbamos a arrastrar el día que nos conocimos. Ay, hermanas, es que yo estaba bien chiquillo, yo estaba bien chiquillo.
O sea, siempre les he dicho, yo mido 1. 65, 1 metro 65, entonces paola está alta, wendy está alta, kimberly está alta.
Yo soy la más chaparra, pero soy la más grande de edad. ¿saben?
Soy la más grande de edad. Así fue como conocí a paola.
Y a kimberly, a kimberly la conocí porque él es primo de un compañero con el que iba yo en la primaria, pero la conocí también por wendy. Él iba en la secundaria.
Fíjate, cuando iba en la secundaria a kimberly, me acuerdo que iba en la secundaria, ella me juntaba con wendy a esa edad. Estábamos bien chiquillos, yo creo que 16, 17 años teníamos, ¿no, hermanas?
Chiquitita, güey, no mames, güey. 16, 17 años tenía cuando me empecé a juntar con wendy y con paola.
Y kimberly casi no salía porque estudiaba y luego después trabajaba. Ella siempre se la pasaba, bueno, siempre se la pasó cuidando a su mamá, doña marta, la que le mandó un saludo a doña marta.
Entonces, así fue como nos empezamos a juntar. Yo me cambié, hagan de cuenta que, este, déjenme acuerdo bien.
Empecé a hablar, me dejé de juntar con ella, me empecé a juntar con jess, me empecé a juntar con jenny, la de los pais y luego después de eso de con jenny y la de los pais me empecé a juntar con jessy y luego de con jessy me empecé a juntar con la nava y con wendy como a la edad de 16 años, 17 años, hermanas, me empecé a juntar con ellas. De empezar a ir, de empezar a ir los fines de semana a ver, nos veíamos, nos íbamos que a la madonna, no nos dejaban entrar a mí a wendy porque éramos menores de edad, nos quedábamos en la esquinita de la madonna, ahí en lópez mateos, nos llevábamos nuestro tonalla, porque pisábamos tonalla porque no teníamos pa' más y más adentro en el antropo nos robábamos las cervezas o nos las pichaban las jotas, pero pues estábamos bien chiquillas, me acuerdo que llegaban las jotas bien perras, hermanas, allá en la esquina de la plan de san luis, llegaban todas las del, las del olimpo, las del hotel olimpo que eran pues la fleco, la devani, la reymunda, la pepos, llegaban muy perras ahí a la esquina y pues nos daban miedo, hermanas, porque ya les había contado yo el otro día en el gimnasio, que era la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, en el otro truco, en el otro día en el gimnasio de que pues antes las jotas llegaban y te pegaban, o sea, te llegaban, te veían parada y llegaban y te arrastraban, te quitaban peluca, te quitaban bolsa, te correteaban, te corrían de donde estuvieras, que no les gustaba y más si estabas chiquilla, entonces nosotras estábamos más chiquillas y pues obviamente nosotras nos aferrábamos, llegaba la vivis, la vivis a la que le mando un saludo a mi comadre, la vivis, llegaba la vivis, hermanas, y la vivis llegaba y se paraba ahí en la esquina, la vivis siempre fue muy buena onda con nosotras, siempre nos defendía y nos decía, no pasa nada, ustedes vienen, vienen conmigo, bien linda la vivis, te mando un fuerte abrazo, vivis, este, llegaba y decía, no, no tengan miedo, hermanas, ustedes díganles que vienen conmigo, y llegaba a las jotas y les decía a la vivis, luego, luego, ellas son mis hijitas, no quiero que les digan nada, ellas vienen conmigo y no nos decían nada a las jotas, por la vivis, ay, vivis, te mando un saludo, entonces, ahí anda la vivis, anda, es muy perra, muy escandalosa la perra, tengo ganas de verla, entonces, bueno, ya no tomo vivis, pero pues igual te invito a comer algún día, perra, o tu p...