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Les voy a platicar todo lo que genera tu cabeza, las cosas que te pasan en tu mente solamente, güey. O sea, y está chido porque pues es padre que la gente conozca la vida de un adicta, ¿no?
Cuando anda en la actividad, qué tanto pasa por su cabeza, qué tanto vive en su cabeza, qué tantas películas se hace, güey, porque, uf, no mames. De verdad que a veces una se confundía tanto porque piensa uno que es real.
Yo, cuando volví al truco, le ponía la piechi. ¿tú sabes cuál es la piechi?
La piechi, la que así, por padre y todo. Pues conocí a un güey, ya estaba trabajando después de que recaí en el hotel y me valió madre, le seguí pisteando, seguí en el desmadre, todavía no estaba tan metida en el truco, pero de repente conocí a un güey que trabajaba de taxi en la aplicación.
Y de repente él me llevaba a mi casa porque, pues, obviamente yo trabajaba, terminaba hasta tarde de trabajar. Una, dos, tres de la mañana.
Y como yo siempre cuando salía de trabajar ahí, siempre llegaba a comprar que los platitos así de bistec, alambres y todo eso para llevarme para cenar y le llevaba a mis papás para que almorzaran al siguiente día. Este, de repente la plática salió, oh, qué onda, cómo estás, y guay, guaras, guaras, y yo le pongo a esto, al cristalichis, yo empecé a consumir cristalchis, hermanas, empecé a consumir cristalchis.
Ya ver que otra dice que está enferma. Y esas cosas, la verdad, no.
Pues, empecé a consumir cristalchis con ese güey. Me empezó a invitar, me dijo, mira, con esto yo no duermo, este, con esto yo, la verdad, ando bien activo y todo padre y cosas así, ¿no?
Y, pues, yo caí, dije, me dijo, y es más barata, güey. Y dije, güey, ¿cómo va a ser más barata?
Dice, sí, no te gastas tanto, te gastas poquito. Este, y empecé, empecé a consumir cristal.
Eh, empecé primero a, por la nariz, y luego después empecé a fumarlo. Eh, primero todo era muy padre, andaba muy activa, llegaba muy contenta a trabajar, muy perra, lo usaba para tener intimidadchis también, porque obviamente, pues, para eso lo uso, lo usé, lo usé mucho tiempo para estar con 35 hombres, prostituta, ay, qué, me encanta eso.
Entonces, lo usaba para eso, hermanas. Para trabajar, para no dormirme, para andar bien activa.
Y así empecé a consumirlo. O sea, no pensé el qué tanto.
Y aparte que ya les había platicado que yo ya traía lagunas desde cuando tenía 17, 19 años, que empecé a ponerle al agua de celaste. Ahí ya las lagunas, ya tenía lagunas mentales.
Cosas que ni siquiera me acuerdo, hasta ahorita ni me acuerdo qué viví, qué pasé. De repente sí me, sí me pasaba de lanza, hermanas.
O sea, de repente se hacían cosas. Que yo hasta yo misma me sacaba de onda y creo que la vida, y dios me cuidó tanto de traer algo o de me pasara algo, la neta.
Pero, pues, es parte de la vida. Pues, déjame que te cuente, preciosa, que yo muy perra le empiezo a poner al truco.
Dije, ay, no pasa nada, todo bien, chévere, one, two, three, four, five. Estoy muy perra, me siento muy completa.
Y dale pa' acá y dale pa' allá. Y luego ya llegaban clientecitos al trabajo y ellos traían truco.
Ay, qué onda, mija. Ay, qué onda, mija.
Pues, a veces te enfiestabas con ellos, hermana. O sea, imagínate ya cuando llega un cliente que te invita al truco y que te saca todo el asífor y, pues, tú estás feliz y contenta.
Dices, loba, mamá, me encanta. Te voy a platicar tantas mamadas que pasaban en mi cabeza cuando andaba en la locura, porque esa es la locura a la que yo viví.
Los delirios o como quieras llamarlos. Entonces, de primero todo era muy padre hasta que de repente una vez estaba en el hotel yo encerrada.
Consumiendo. Estaba en el hotel encerrada consumiendo y de repente me empecé a alucinar, hermanas.
Me empecé a alucinar, empecé a deliriarme que supuestamente eso es lo que, que la, donde compraba el truco, este, que ellos pensaban que yo andaba haciendo otras cosas indebidas, que andaba sobrevendiendo truco. Y me empecé a deliriar y salí bien pinche delirada del hotel ese día.
Y fui a donde estaba la chica esta que así for. Y, y le empecé a decir, no, es que yo no ando haciendo esto, que sabe que tanto y como que agarro el pedo.
Dijo, no te preocupes, no pasa nada. Andas mal, ¿verdad?
Y yo, sí, no, no ando mal, mira que ando bien, este, no pasa nada, yo no ando haciendo nada de eso. Y dice, no, no, tú tranquila, relájate, no pasa nada.
Todo bien. Y pues como que me regresé yo bien tranquila, pero de mi mente lo sentí, hermanas, de verdad que cuando andas en esa locura del cristal.
Y te pasa un pensamiento y tu mente se apodera de ti, crees que es realidad todo lo que estás viviendo dentro de tu cabeza, güey. De verdad, o sea, sí, muchas cosas que llegué a vivir.
Este, y yo pensaba que era realidad. Y como que de ahí no me detuve, a pesar de eso me valió madre.
O sea, como que se me bajó el avión y dije, no manches, te deliriaste, karina. O sea, te avionaste, güey.
Y dije, no, pero no pasa nada. Este, me lo voy a bajar con, con alcohol.
O me lo voy a bajar con cheve o con algo. Y me lo bajaba.
Y después como que me controlé ese día. Y ya, lo dejé pasar.
Dije, no, no pasa nada, todo bien. Todo está tranquilo.
Entonces, y le seguí, hermanas. Yo creo que voy a hablar algunas cosas medias.
No, no, no tan fuertes, voy a hablar lo poquito. No tan así, porque a veces hay cosas que no se pueden hablar mucho.
Porque sí está cabrón. Entonces, pues total, yo en perra.
Confié, dije, no pasa nada y seguí, seguí, este, seguí consumiéndolo, hermanas. Eh, yo no me di cuenta de nada, la verdad, no me di cuenta, pero, ¿saben cómo empezó a detonar, a detonarme ya que ya andaba, ya me estaba haciendo daño?
Porque de repente llegaban clientes allá donde yo trabajaba y yo andaba bien mal. Y de repente sentía que esos, esas personas, que me estaban haciendo daño, me estaban haciendo daño.
Y de repente esos clientes que estaban conmigo me iban y me buscaban porque querían hacerme algo. Y empecé a malviajarme, güey.
Empecé a pensar que las otras estaban en contra de mí, que me iban a hacer algo, que me iban a quitar la vida, la verdad, así lo llegué a generar, a pensar en mi cabeza. Y empecé a tener muchísimo miedo, muchísimo miedo.
Me acuerdo que las primeras veces que me empecé en deliriar, porque son delirios, este, tuve delirios visuales y delirios auditivos. Escuchar a personas, a, a gente que, que están dentro de tu cabeza, la voz clarita, hermanas, clarita, o sea, es como si escucharas ahorita la voz de, de gema, o escucharas la voz de masado, escucharas la voz de alguien, así clarita las escuchas, güey, en tu cabeza, eso es lo que vive un adicto, yo lo viví, con el cristal.