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Híjole. Y pues la tercera, pues ya ayer hablé un poquito de eso y tal vez hoy me gustaría contarlo desde otra perspectiva, ¿no?
Y con otro sentimiento. Y con el que he hablado la mayoría de las veces, que no es enojo, sino que es amor a lo que he hecho 30 años de mi vida.
Y pues sí, la separación que tuvimos desde 2019. Esa es la tercera cosa más dolorosa que he vivido en mi vida porque además de separarnos como grupo, pues para mí fue un duelo, un duelo familiar.
Es como cuando pierdes a un ser querido. Yo perdí a mi padre.
Yo perdí a mi mejor amigo de más de 20 años. Mi mejor amigo, mi cómplice.
O sea, nos saludábamos de piquete de cola, literal. Este, mi confidente.
Muchas veces, este, él se acercaba conmigo a, pues hasta preguntarme cómo veía ciertas cosas para tomar decisiones bien importantes. Vivíamos cerca, entonces, este.
Él me daba raíz a mi casa, yo le daba raíz a mi casa. Y pues bueno, cuando se vino todo esto, además de la separación del grupo, fue la pérdida de mi mejor amigo de toda la vida.
Y lloré muchos meses. Lloré muchos, muchos, muchos meses.
Me acuerdo que una vez desesperada, este... Me acuerdo que una vez desesperada, este...
Pensé que me decías a mí, perdón. Entre todos habíamos decidido hacer las auditorías, a lo cual habíamos tenido un sí por parte de ellos para poder revisar las cosas.
Mismos documentos que guardo en mi disco duro en el mes de junio del 2019, para ser exactos, y que nunca borraré. Híjole, yo tenía un miedo porque yo siempre estuve a cargo como de la revisión administrativa y contable, aunque yo no la llevara en las diferentes etapas del grupo.
Y me acuerdo que una noche le hablé como muy asustada y muy preocupada por la situación tan tensa que se estaba viviendo y las dudas que habían alrededor. Y le dije, te pido por favor que pongas a tu gente a poner todo en orden y si es necesario que no duerman en tres días, que no duerman porque no sé, si hoy era lunes, la auditoría era el jueves.
Entonces eran tres días exactos, me acuerdo perfecto de lo de los tres días. Y ese día, ese día él cambió conmigo.
Ese día el que me contestó. El que me contestó no era mi amigo, no era mi cómplice, no era, tú no me vas a decir cómo voy a hacer las cosas, tú no me vas a venir a decir que mi gente no duerma y tú no me vas a venir a decir que, híjole.
Y pues nunca, o sea, nunca lo había hablado abiertamente y no lo voy a hacer en esta ocasión tampoco, pero pues me encontré muchas sorpresas. Ninguno de los contratos de los conciertos vendidos era un contrato original.
Ninguno. Era un contrato firmado por ninguno de los empresarios, no estaban ni firmados.
Y pues ya, de lo demás ya ni pa' qué digo. Ese día hubo un cambio rotundo.
Yo todavía esperanzada, pues que si había algo en desorden, pues se podía poner en orden, ¿no? Unos días previos, pero pues no, el asunto fue mucho más grave de lo que imaginábamos.
Y bueno, y tal vez por eso ha sido tan doloroso para mí. Sí, ayer me agarró un arranque, es que ya no sé si estabas allá afuera o no, pero no, un arranque de enojo y no me gusta hablar desde el enojo.
Este, menos para con quienes han sido como mi familia tantos años, pero pues sí, duele y me he pasado por todos los sentimientos, el enojo, la frustración, llorar. Lloré muchos meses.
Lloré meses, no lloré días, lloré meses, lloré meses, lloré meses. Luego, pa' cómo se vino la pandemia y este, pues el contrato de la gira era de un año.
O sea, la realidad es que hubo un momento en donde, bueno, gracias a ocesa se logró y gracias a un manager externo que también es parte de ocesa, que es alex mirage y octavio padilla, que los mando un beso enorme por el gran esfuerzo que hicieron para entendernos a todos. Este, pero la realidad es que el contrato era de un año.
Entonces, de repente la pandemia se alargó a dos años y el contrato se terminó. O sea, hubo un momento en donde la gira no iba a existir.
Se puso gravísimo, gravísimo el asunto. Y bueno, pues sí, ahí fue alex mirage el que nos ayudó a recuperar la gira y hizo milagros para que sucediera.
Y pues ayer contaba que, que calimba fue un tema por sus tiempos de teatro y todo eso, pero logró acomodarlo y logró negociar, ¿no? , sus tiempos.
Este, la verdad es que creo que todos los demás o la mayoría estábamos superpuestos, ¿no? Sí había quien quería tomar ventaja de la situación y pedir más cosas, pero bueno, se resolvió porque nuestros contratos siempre han sido en condiciones iguales.
Este, solo hubo alguien que... Pues no se sentía muy cómodo de viajar ya con camionetas compartidas y pidió una camioneta individual y pues se logró rescatar la gira.
Pero fue una gira pues rara y dolorosa en donde, pues sí, convivíamos tres por un lado y tres por el otro, o sea, o cuatro por un lado y tres por el otro, o sea, rara. Como que, al contrario, como que siempre habían habido dos camionetas y todos por convivir.
Y por, este, contarnos lo que nos había pasado en casa o con nuestras parejas o nuestro día a día, este, todos apretados, nos íbamos en una y la otra sobraba, nomás nos iba siguiendo. Claro que ya cuando eran viajes de regreso en la madrugada y eso sí nos dividíamos para poder, pues, descansar, por lo menos agarrar medio asientito e inclinarnos, rico, este, sobre todo porque muchas veces al día siguiente había otro show.
Entonces, pues sí había... Había que llegar lo más descansados posibles y cuando uno está de gira es bien difícil, ¿no?
¿por qué no llevaban camión con camas? Pues porque son muy lentos, preferimos llegar un poquito más rápido.
Ah, no, nosotros sí íbamos en camión con cama. Yo me fui con los más cabrones, con freddy, con germán, a una obra de teatro que me invitaron y nos íbamos en camión con camas.
Sí, sí, son comodísimos. Hasta atrás traían un, como, pues una mesa como para comer, yo creo.
O para un yute. O para un sillon, como semirredondo.
Comodísimo. Sí, y traen como tres camitas, ¿no?
Una que viene prácticamente en el piso. Nosotros llevábamos ocho camas.
O sea, pero tres por... Sí, tres pisos de camas.
Sí, uno en el piso, ajá, uno en medio y uno arriba que vas así con el techo aquí, pero sí caben, exacto, tres, seis, yo creo que son nueve camas y uno es otra mesita de estas como de cafetería. La tabla en medio y un silloncito de un lado y un silloncito de otro.
Y, pues, bueno, esa es, esa es parte de, esas son las tres historias más dolorosas donde más he sufrido en, pues, a lo largo de mi vida. Esas son las tres más, más fuertes que, que he vivido.
La tercera, pues, sí le tocó a, a mauricio, a mi pareja, pasarla conmigo y, híjole, levantarme, levantarme bien cañón. Ahí, ahí, ahí, por ejemplo, no, no supe pedir ayuda profesional.
Este, pues, en esta ocasión que, que él y yo terminamos y, pues, todo lo que he implicado tantos años juntos, los momentos en los que me ha acompañado y que me ha ayudado a salir adelante, este, híjole, sí, ahí se me puse tan triste que ahí sí tuve que pedir ayuda profesional y ir al psiquiatra y que me ayudaran a salir. Llevaba un mes llorando todos los días, o sea.
No, no es normal, dices, si no, si no estoy pudiendo salir sola, que alguien me ayude, por favor. Yo siempre recurro a mi psiquiatra de cabecera.
Es que, es que nos, es que oímos psiquiatra y nos asustamos. Es como, estoy loca, me estoy volviendo loca, me, o sea, lo más sano es tener salud mental.
Yo mi último divorcio me la pasé paxil de día, tafil de noche. Wow.
Entonces el otro venía y me gritoneaba y yo, ah, ah.