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No, para mí está siendo un shock porque salí de la casa con tanta gente y ahorita tendré como estos momentos de silencio, ¡guau! Y ya se empezaba a sentir así como...
Sí, te digo que ayer encima con lo que pasó con el de ese y más, ¿sabes? Ya estaba como tensa la cosa.
No, pero más que lo tenso, como que no encuentras un lugar para estar sola, para respirar. No, pues no tienes ningún lugar.
Tú más que vives sola. Claro.
Yo estoy acostumbrada a que mis hijos me hagan ruido todo el día, ¿no? No, pero yo cero, cero, cero, cero.
Y aparte yo acostumbrada a levantarme temprano y nada más se paraban de ir, a veces el s y más a y ya. O sea, todos los demás podían dormir las horas de las horas de las horas de las horas.
Sí, hasta que les prendiera la luz del cuarto. Hasta que les prendiera la luz.
O sea, yo conseguí quedarme en la cama dos días hasta que me prendieran la luz, pero haciendo un esfuerzo descomunal. Muy bueno, me dormí con mi pantalón, yo todo lleno de lodo, me valió gorro.
¿y cuánta medida? ¿cuánta medida, verdad?
No manches. Pues bueno, ahorita me lo cambio a algunos shorts.
¿había shorts, verdad? Sí, hay shorts.
A los boxers de hombre. Están enormes, o sea, ve esto, ve esto.
Tú sigues con los del leñero. Yo sigo con los del leñero porque es lo único que me sujeta, los panzas están gigantes, son xxxl.
O sea, yo así, necesito algo que me tenga el pantalón. Pareces de la familia peluche.
Aparte, te lo juro. Esto no está tan lejos de mi pijama, es real.
No digas eso porque así no vas a conseguir novio, jimena. No, no, no, pero es que ni modo, oigan, o sea, yo en ese sentido a la hora que dormí, cero sexy, hermanos y hermanas.
Priorizamos el, ¿cómo se llama? , el calor humano.
El calor humano, bueno, puedes dormir abrazadita. Claro, también, también.
Así de cucharita. Sí.
Ay. Pero no.
O sea, si me acostumbró mi mamá desde chiquita a súper abrigarme, y te lo juro, ayer hasta con los huecos yo sentía que me entraba frío por todos los diversos huecos de mi pijama, bueno, pijama, vestuario. Decía, híjole, me entra frío por acá, por acá.
Sí, sí, se siente, se te cuela. Claro.
Ay. Oye, ¿y cuando te levantaste no estaban las luces neonesas del balcón prendidas?
¿sabes qué? No, no entendí.
O sea, como que no las prendieron en la noche para que fuera incómodo. Claro, claro.
Porque estábamos con la luz aquí, o sea, yo de pronto le trataba de tapar y trataba de dormirme y no podía por la pinche luz acá. Y este, y de pronto de día dijeron, ay, pues ya no, no las apagaron y ya estábamos con la lucecita normal.
Sí, pero cuando me levanté a hacer pipí, ay, me levanté muy dormida porque no vi si era de día o de noche. Era de día.
No, ya era de día. Ya era de día.
Porque yo ya me había parado dos veces al baño. ¿qué es eso?
Ah, es un insecto. Ah, que está ahí.
Sí, pero se queda como suspendido, ¿ya viste? Sí, parece.
Un dron en forma de abeja. Cuánta tecnología.
Ay, mira, el árbol tiene florecitas. Es cierto, qué bonito.
A ver, ¿tendrán olor? No, no huelen.
Les quedó increíble su exilio, ¿eh? Increíble.
Sí. Sí.
Súper bien. Lo que me encantó fue la vista al barranco.
Espectacular. O sea, anoche cuando me asomé dije, ¿qué es esto?
Estamos en un barranco, de verdad. Sí, sí, literal, de verdad.
A ver. Y al lado tienen un gallo.
Ah, sí, ese gallo empezó a dar lata desde, obvio, antes que saliera el sol. O sea, se ve ahí el pueblito y las montañas y pues ya hay los edificios, los grandes edificios.
Pero qué hermoso ver tanto verde, o sea, guau. Sí.
En esta ciudad ya no tenemos verde, más que el bosque de chapultepec. No, está increíble aquí la vista.