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A ver hoy cómo se pone el posicionamiento. Pues, ¿qué puede ser lo grave?
Que te digan, jair, si eres un sargento. Pero esa respuesta está muy fácil para mí, está regalada.
Claro. Le voy a decir, ¿te has mal pasado?
¿has pasado hambres? Claro.
¿te ha faltado desayuno? ¿te ha faltado comida?
¿te ha faltado algo? Nada.
Y no eres un sargento, además. Y no soy un sargento.
Ay, a mí me da miedo que aldo se me ponga atrás. Aldo a veces es cruel, no sé.
No sé, no sé, su creatividad a veces es cruel, entonces, no sé. Pero, pues, bueno, será lo que tenga que ser, ¿no?
Yo creo que puede haber posicionamiento con karina, con nazar. Sí, yo no quiero mandar ventaja a ver a nadie.
Sí, yo creo que debería. Porque el mejor posicionamiento, mandar ventaja para cambiar el cuarto, cerrar el cuarto.
Claro que ellos mandan más. Fuertes ventajas.
Entonces, no, gracias. Pero el domingo pasado nadie se posicionó.
No tengo beneficio de ver eso. Sí, debería.
De verdad. ¿por qué manda a ver a ellos buena ventaja?
O sea, el domingo pasado nadie se le posicionó a nazar. Yo creo que sí, sí debería.
Y karina y él todas las semanas no se han hablado. Entonces...
No, yo hablé con él ayer, pero no va a ser nada con, precisamente, frente a mí. No.
Te lo digo, sería el único que creo que está fuerte. Pues sí.
¿o cuál otro? Sí, no, digo, aldo habla mal de mí a mis espaldas y, este, yo me río, ¿no?
Pero, este, o sea, no nos hemos mentado la madre, o sea, frente a frente, no. ¿pero sientes que habla mal de ti a tus espaldas o frente a ti?
Las dos, las dos, por eso. ¿pero no sientes que es parte de un cotorreo, de una cura?
¿o crees que es en serio? No, yo creo que así es el carácter de aldo, porque habla mal, del único que no eres tú porque le encantas.
Pero habla mal de mí, de nazar. De, este, hasta de karina, o sea, pero así es su manera de ser porque lo hace por cotorreo.
Ay, esa perra, esa no sé qué, ese, pero es su manera de hablar, por eso no lo tomó a mal. Aunque hay cosas que me caen gordas que dice, ¿no?
Pero, pues, bueno, o sea, no, no lo tomó a mal. Te tengo una pregunta.
Es que yo soy muy de límites. Pero si algo que dice te molesta, ¿no eres capaz de decirle, ya no me digas eso, por favor?
¿en serio? Ah, sí, sí, sí.
O, sí, sí, pasa. ¿y eso lo dijiste?
No. No, porque lo que dice me da igual todavía, todavía.
Dijiste, me molesta. Estás contradiciéndote.
O sea, si tú me dices algo de mí que me molesta, a la primera te voy a parar el tren. Y si sigues, nos vamos a meter en un poli.
Yo. Por ejemplo, en el...
No puedo ser permisivo con eso. Sí, tienes razón.
Pero yo, ¿cómo le puedo decir? No digas perra a mis espaldas.
Sí, eso es palabra favorita. ¿favorita o inmunda?
Enfrente de ti. Ah, no.
Es una cosa. Y atrás de ti es otra.
No lo ha dicho. Tú no te das cuenta, pero el público se da cuenta.
Claro. Pero enfrente de ti, o sea...
Tienes razón. Es como lo que le dije a mazaro, o sea, le dijo, chinga a tu madre, le dijo ese.
Le dijo, eh, güey, con mi mamá no te metas. Claro.
¿me entiendes? Sí, sí, sí.
Entonces, le puso un alto en breve, en corto. Y fui y le dije a ese, ese, que te dejen que no lo digas.
No se lo digas a nadie, güey. ¿qué necesidad tienes de decírselo?
Sí, tienes razón, tienes toda la razón. Sí, porque si no se lo digo va a seguir pensando que es gracioso, ¿no?
Y yo me he reído porque, pues, trato de que se me resbale, pero eso no significa que no me moleste. Si le sigues dando risa a la...
Claro. A lo que te moleste y te ríes y esto y lo otro, lo va a seguir haciendo.
Y es muy diferente que llegues de frente y le digas, oye, güey. Te puedo robar un minuto, tal, tal y tal, te lo pido por favor.
Si lo sigue haciendo, pues, eso es otra cosa. Como, como, como niños de escuela, vienes conmigo y yo lo reaño.
Como salvita cuando se porta mal. Mi chiquito.