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¿me lo lavo? No, pero está increíble.
Está muy bello. Estoy confundida, no sé.
¿y por qué estás confundida? No sé si me gusta o no.
Está lindo. ¿sí?
Sí, está hermoso. ¿por qué estamos confundidos?
Me siento muy leonina, ¿sabes? Así como muy...
¿no? Mucho volumen.
Ah, eres una leona del desierto, ¿o qué? ¿leona del desierto?
Leona del desierto. No te pregunto.
Qué bárbaro. Estoy todo sudado, pero te quiero ensuciar.
Y qué decías, memito? Ah, que no.
Te digo que estaba en el trabajo, a full, en el mundial. Luego tuve que mover, tuve que ver cómo, sin tanta penalización, vacaciones y todo.
Y logré mover unas cosas, pero estaba más atento yo con mi esposa que yo. O sea, mi esposa me dice, ¿ya viste que entró no sé quién?
Y yo, sí. Aquí, a esto.
Sí. Qué linda que seas y la compañera.
Es que entró, es que es una boxeadora que no sé qué. ¿qué entró la niña de la belleza?
Qué lindo que sean así, también. Sí, no, me empezaba a decir cosas así.
Qué linda. Me empezaba a decir, sí, yo, sí, mi amor, está bien.
Yo estaba concentrado en organizar bien el viaje de cómo, qué íbamos a hacer y todo. Ah, claro.
Y la verdad, me desconecté. ¿sabes qué?
Yo, mi inconsciente hace mucho eso cuando me voy a ir a un viaje largo. Por ejemplo, una vez nos íbamos a tailandia y yo no caí que me iba a otro continente y que eran tantas horas de vuelo.
¿mandé? Hasta que estaba ahí.
¿perdón? ¿tienes rayas así?
Guango. No.
Pues debe ser tuyo. ¿mío?
¿me lo regalas? Pues es que yo creo que lo aventaron en mi ropa sucia.
Ah. Ahorita que salga te lo enseño.
Gracias, sí, tía. Sí, pero mi esposa es la que me decía, pero me decía, no, y entonces viste que entró esta chava muy, muy, muy famosa de que hace tips de belleza, ese es el otro.
Ah. Me decía, no, entró la boxeadora que entró que no sé qué.
Y yo le decía, sí, mi amor, está bien. No pasa nada, ya los conoceré, ya no te preocupes.
Pero es que yo estoy más nerviosa que tú, le digo, sí. Me hablaban del trabajo, me dicen, ya tienes tu ropa, ya tienes, yo ya tengo mis siete shorts, mis chanclas y yo no necesito más.
Me voy una semana y regreso. Y mira, ya vamos para siete.
Siete semanas, memito. Sí, hijo.
Y contando. Bueno, pues hoy, hoy veremos qué pasa.
Una semanita, decías. Hoy veremos qué pasa.
Nada. Lo que me llama la atención es que cuando me dijeron de este proyecto, ¿no?
Yo dije, guau, qué oportunidad hermosa, pero la dudé por un montón de cosas que quiero yo, ¿no? Y después, hablando con mi psicóloga, todo, como que ella me decía, flor, ya venimos trabajando mucho el miedo al error de todas las cosas que te perdés porque inconscientemente todos estamos hace tanto tiempo en exposición que tu vida fue vista, tipo, no sé, te separas, te enamoras, fracasas, tenés un éxito, todo ante la mirada de mucha gente.
Entonces, si vos querés seguirte en una carrera. Si vos querés seguirte en una carrera artística y pública, no podés, o sea, tenés que ser amiga del error.
Porque, ¿qué vas a pretender? No equivocarte nunca.
Vivir en una cárcel de ser perfecta, ¿no? Esta es la oportunidad perfecta para que vos vayas a un lugar y muestres tus virtudes, tus errores.
Entonces, empezamos a trabajar mucho de que yo era un poco adicta a mostrar el lado luminoso, ¿entendés? Me decían, no hay luz sin oscuridad.
Como que no, es una dualidad de la vida, es así, el día y la noche, lo bueno y lo malo. El ser humano es contradictorio.
Entonces, empecé como a ver todas las cosas que no quería antes, por el allá, que me aprenieron. Los errores, la oscuridad, el enojo, como que trabajamos mucho de que hay emociones que tienen mal marketing, como el enojo y la tristeza, pero que son válidas, igual que la felicidad, porque al fin y al cabo, si vos estás todo el tiempo feliz, no sería una felicidad real, ¿no?
Sería, jajaja, ¿no? Y siento que todo eso dije, listo, ¿entendés?
Como que lo empecé a aplicar en mi contexto. Y es más, empecé a practicar a decirle muchas verdades, ¿viste?
Tuve, no sé, una cita con un chico que me encantaba, que es un súper artístico, también le dije lo que pensaba, como que me puse muy frontal, y dije, llego espectacular en mi mejor versión, llego acá, no, me superó todo. O sea, siento como que en vez de lograr activar esos superpoderes, me sentí al contrario, no es como la flor de 32, que ya estaba preparada.
Muchas veces me sentí como en la primaria, como diciendo, ay, de vuelta a lo que decíamos nosotros, como, ¿puedo ser tu amiga? Ay, sí.
Como queriendo, no sé, o a veces volviendo a ser un poquito sumisa, porque, no sé, porque te da miedo el error, o todas esas cosas. Y digo, siento que nadie puede entender de afuera lo raro que es estar acá.
Porque así te prepares, es... Sí, aunque te prepares, te reta.
Sí. Todo, es muy heavy.
Pero lo estás haciendo muy bien. Tú también, tú también.
Los tres. Lo estamos haciendo bien.
Estamos echándole todas las ganas del mundo. Hecho.
Hecho, quería abrir. ¿debería de desayunar?
¿no has desayunado? No.
Yo tampoco, vamos a comer algo. Vayan.
¿cuánto? A ver, te falta una, te esperamos.
No, pero adelante. No, no, pero ¿qué te falta?
Sí. Te falta una, ¿no?
Veinte, sí. Venga.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Uno, dos, tres, cuatro, cinco.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, diez, nueve, ocho. Abajo pueden ir, sí.
Todavía tengo que darme hasta que queme. El paso visualizo un poquitito acá.
¿qué vas a querer desayunar? Voy a echar una proteína.
Fíjate, voy a echar proteína. Me voy a bañar, regreso, me quiero echar alguna fruta ahí que sobró.
Me quiero echar esa fruta y... Pues carne, ¿o qué vas a hacer?
Sí, yo creo que voy a hacer unas quesadillas de carne. ¿te ayudo, flor?
Creo que puedo. No, más bien yo...
Creo que puedo, dice. No, no, no.
Cree, cree que puede. Creo que el que necesita ayuda soy yo.
No está segura, dice. No, no.
Ah, pensé que era una sorpresa. ¿tú quieres ir?
Pensé que era una sorpresa. Yo también, yo también.
Una sorpresa. Bueno, entonces no es buen momento para ir a...
A comer. La compra semanal.
Sí, porque se van y se encierran ahí, ¿no? Sí.
¿vamos? A verificar la compra semanal.
Sí. Esa que lo haga mariana y yair.
No estoy segura de este look, la verdad. Ay, gracias.
Vamos, bribrix. ¿te ayudo, florecita?
Sí, gracias. A ver, échame esto.
Sí, pues la tuya. Ah, bueno, muchas gracias.
Gracias, bri, linda.