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Otra cosa que me pasó por ejemplo, nosotros vivíamos ahí en los depas que están al lado de televisa, hay muchos depas por ahí por avenida toluca, por desierto de los leones, pues para irnos caminando a las clases del cea que eran a las 8 de la mañana de lunes a viernes y yo no tenía coche. Y por ejemplo, había una que vivía en mi casa, o sea que llegó y me rentó el cuarto, pero pues no las conocíamos, no es como que es una amiga tuya de toda la vida que le puedes decir o tienes la confianza, las vas conociendo conforme van viviendo ahí.
Y por ejemplo, de repente yo quería una chanza, hagan de cuenta, me metí a buscar este panza en mi closet y yo, ¿y mis panzas dorados con verde dónde están? Y buscaba y buscaba y en la lavadora y en la secadora y me los llevaba y hermoso y yo, mamá, no se quedaron allá los panzas, ¿no?
Aquí no te los trajiste, no sé qué. Y de repente ella se iba de fin de semana y los traía puestos allá donde andaba en no sé dónde.
Y yo, güey, ¿qué pedo? ¿por qué no me los pidió?
¿en qué momento se metió a mi cuarto, se metió a mi closet y agarró? O sea, yo sé que eso hacen los hermanos.
Las hermanas, pero pues ella, uno, no era mi hermana y dos, los necesitaba y tres, ¿con qué cara subes una historia si ni siquiera me los pediste prestados? O sea, díganme si estoy mal, ¿no?
Y entonces, este, ya, x, no me acuerdo si le dije algo, creo que esa vez no le dije nada porque cuando llegó del viaje, o creo que le puse en la historia de que, ey, esos son míos y me dijo, ay, sí, perdón, perdón, es que estabas dormida y los entré y los agarré y no te quise despertar, pero pues obviamente, o sea, no es como que me los estoy robando ni nada. Y yo, ah, ok, bueno, dije, ok, pues no hay pedo, ¿no?
O sea, yo, el que yo no lo, el que yo no fuera capaz de hacerlo no quiere decir que las otras personas no sean capaces, o sea, que uno no sea capaz de hacer algo, uno no puede esperar que todos sean como uno, ¿no? Entonces, como que dije, guau, qué huevos, ¿no?
Que dije, de que entro a tu cuarto, estás dormida y agarro, órale, va. Dije, bueno, pues quién sabe.
Y empezó a pasar súper seguido de que de repente ropa que yo ni me acordaba que tenía y de repente la veía ella, no sé, en acapulco o en peña de bernal o en cuernavaca y subía historias a instagram con mis cosas. O sea, imagínate el grado de descaro de que sabía que yo lo iba a ver y ni siquiera me mandaba un mensaje.
O sea, yo tenía que irme antes para decirme como que, oye, agarré esto o no estás, pero quiero esta blusa amarilla con brillitos, me la prestas, se la voy a súper cuidar, no sé qué. O sea, yo en ese tiempo cuidaba mucho mi ropa porque a mí no me compraban ropa todo el tiempo porque no nos alcanzaba.
Era pagar renta, era pagar comida, era pagar la lavadora o secadora, lo que me hubiera tocado comprar, era pagar idas al teatro, era pagar cosas de tarea. O sea, yo estaba estudiando una clase.
Yo estaba estudiando una carrera otra vez. Ya me habían pagado una carrera en estados unidos y yo empecé de cero.
Y entonces podía comprarme a lo mejor al mes algo de ropa. Y de ropa, de esa ropa que compras en el centro comercial, no crean que ropa de marca ni así.
O sea, yo no le podía exigir a mi mamá algo cada fin de semana, ¿no? Porque en ese momento no, o sea, era un gasto todo el que mi mamá estaba haciendo al tenerme a mí acá.
Y ella se ponía todo, todo. O sea, agarraba pinturas.
Agarraba plancha. O sea, yo decía, güey, qué pedo, o sea, ¿cómo le hago si vive aquí y paga la renta?
Pero no quiero... Entonces me dijo, mamá, ¿sabes qué?
O sea, si todo sigue así, lo que vas a tener que hacer es ponerle cuarto, o sea, llave a tu cuarto. ¿qué oso?
Me dijo. Qué pena.
Pero si ya hablaste con ella varias veces, pues yo creo que lo que sigue es que le pongas llave a tu cuarto, nada más que ahora vas a tener que tener cuidado con esas llaves porque donde lleguen no las puedes perder, porque yo era perdedita. Esa a muerte, o sea, yo perdía todo.
Súper distraída, súper vale madres, o sea, mil veces en estados unidos dejé las llaves de mi camioneta adentro, por ejemplo. Y cada que iban a abrírmela eran 100 dólares.
Y una vez a la semana tiro por viaje y me quedaba sin llaves. Y las veía desde afuera las llaves así en el asiento.
Yo tenía que ir a una persona y metían una madre y eran 100 dólares. Y yo, güey, no mames.
Entonces, dije, pues con la pena, pero le voy a poner llave a mi cuarto. Pues no me van a creer que él le agarró la maña para abrir la puerta y entrar a mi cuarto sin que yo me diera cuenta.
O sea, díganme si eso ya no es prácticamente un robo. O sea, yo me iba, era un depa viejito, obviamente, y lo que hice fue cambiarle como la chapa, una chapa chafa que me alcanzó de, no sé, 200 pesos.
Le hablé a un cerrajero, le cambió la chapa a la puerta y yo tenía una llave. Pero, pues, era una muy fácil de abrir.
Pero, pues, yo no la podía abrir sin la llave. Pero ella sí.
¿quién sabe qué le metía o cómo le hacía que de repente yo decía, güey, ¿por qué sigue agarrando mis cosas si mi cuarto tiene llave? No, no, fue horrible, fue horrible, fue horrible, fue horrible, fue horrible.
Yo ya no sabía qué hacer, me sentía súper... Obviamente, también se acababa todo lo que compraba del súper.
Obviamente, si yo compraba salchichas, pues, me duraban toda la semana, duraban dos días. O sea, toda esa etapa de tener roommates mientras estudiaba en el cea fue bastante dura porque a unos les daban las gracias, bye, y ellos agarraban sus maletas y se iban del cuarto.
Y la que tenía el contrato era yo. Y la que tenía que pagar ese mes ese cuarto, o sea, les estoy poniendo un ejemplo, si del cuarto eran 20 mil pesos y eran cuatro cuartos, los cuatro cuartos tenían que estar con alguien para que yo nada más pagara 5 mil, más luz, agua, internet, la, la, la, ¿no?
Y si se me iba alguien, ya yo tenía que pagar 10 mil pesos y mi mamá, o sea, no me los podía dar en ese momento. O sí me los podía dar, pero a lo mejor un mes.
Pero no podía estar ese cuarto tres meses sin... ¿me explico?
Entonces, toda esa etapa de, de, de estudiar en el cea, de, de, de que se, que también entiendo qué hace, qué hace la persona si la están corriendo de la escuela o le están diciendo que ahorita, que no les funciona. También se tiene que regresar a su ciudad.
Pero a mí me dejan bien, este, atorada, ¿no? Y, y sí pasé por momentos súper complicados en los que me las vi negras y en los que tampoco quería mucho molestar a mi mamá porque yo sabía que me iba a decir, pues ya ve, pues ya vente.
O sea, ¿qué haces allá batallando de esa forma? O sea, vente, termina tu carrera acá y ya, o sea, no se te están dando las cosas.
Y yo no quería decirle todo lo que pasaba porque yo quería que se me dieran las cosas. Entonces, me cambié de depa 100 veces, todos por ahí, conozco todos los depas.
Y luego me fui a otros, que mi vecino era emanuel palomares, que le decíamos la vecindad del chavo porque emanuel, irina, fátima carpio, sonji, mi amiga coreana, todos vivimos ahí, todo el cea de mi generación vivió ahí, eva daniela, o sea, todos. Eran depas nuevos, pero hechos con las patas, haz de cuenta, o sea, no, no, no, era una cosa, neta que, y nos tenían prometido un elevador que jamás, hasta la fecha ahorita no está, estoy segura.
Y ahí vivíamos toda la bola, pues para irnos caminando al cea y porque era barato, ¿no? Pero igual, o sea, un depa sola costaba, un depa, un loft, haz de cuenta, para ti sola costaba 10 mil pesos.
Entonces, yo prefería rentar un cuarto de tres que costaba 15 y pagar, cinco, cinco y cinco, pero era un pedón porque se te iba la gente. O porque ellos mismos decían, no, ya no me gustó el cea, ya me voy a regresar a guadalajara, haz de cuenta.
Y yo, oye, le quiero mandar un saludo a pau álvarez, pau álvarez, que fue mi roomie por tres años en esos departamentos en el que hoy los bendigo y fuimos muy felices y todo, y jamás, y nos reímos mucho pau y yo porque jamás tuvimos un... Un pleito.