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Habitantes, bienvenidos al triángulo de las verdades, donde las confesiones, las emociones, pero sobre todo los secretos y sus verdades, quedarán al descubierto. Ernesto, puedes comenzar.
Gracias, jefa. Bueno, estaba pensando ahorita, soy el primero, pero me vino a la mente pues algunas relaciones con novias que me fueron infiel y que me dio vergüenza y que me dolió, pero entre ayer y hoy me estaba acordando de una experiencia íntima, no sé por qué, que incluso se me había olvidado.
Yo de niño era sumamente penoso, introvertido, y finalmente cuando... Cuando tuve un problema por una niña también con mi mejor amigo, pues llegué a mi casa y muy dolido y muy avergonzado porque esta niña se había ido hacia la parte de él.
Decidí no hablarles para esperar a que ellos me hablaran y me esperé un año y un mes. Una experiencia íntima, avergonzosa, la verdad me dio mucha vergüenza ver a mis papás en una situación que fueron por mí a un proceso legal y al ver su cara de ellos dos tristes, decepcionados, creo que fue una de las experiencias más vergonzosas para mí mismo, que me hicieron abrir los ojos y decir que yo mismo estaba mal.
De repente ver a mi mamá llorar tanto, a mi papá con cara de ¿qué onda, no? Este güey, pues ¿quién es?
¿por qué? ¿por qué llegó hasta estos extremos sin yo darme cuenta que les estaba haciendo un daño?
Y yo creo que esa experiencia sería una de las que sí borraría en mi vida ver a mis papás tristes por mí o decepcionados y pues nada más sería esa la más vergonzosa que he tenido. ¿y nunca pasaron algo así como un incidente, un accidente que digan guau, en su momento qué vergüenza pasé, algo así?
Con esta persona que no conozco tanto. ¿algo más chistoso?
¿algo más chistoso, jefa? Lo que se les ocurra.
Ah, pues yo que una vez estaba con un chico y de repente me jaló la peluca y me quedé pelona. Me descubrió.
Me descubrió. Gemma.
Jefa, pues yo voy a contar una experiencia, ay no, qué pena, qué bueno que mi mamá no va a ver esto, pero pues yo una vez andaba de chismosa en el cuarto de mi mamá, mi mamá era una mujer divorciada, soltera y entonces de repente abro un cajón y me encuentro un consolador pero de este tamaño, o sea, un, pues sí, en forma de un pene, nunca se me va a olvidar porque digo, yo ya estaba grande, ya sabía lo que era, pero fue muy, estaba yo con una tía, entonces mi tía fue la que soltó la carcajada, mi tía fue la que soltó la carcajada, y fue la que aligeró toda la situación porque yo sí dije, ¿qué hace mi mamá con esto? , o sea, qué pena, o sea, con, como que sí sentí rarísimo, entonces sí fue un momento y una experiencia que nunca, nunca le pregunté, nunca le dije nada, la ignoré porque me dio mucha pena, pero me da gusto que se haya dado su placercito.
La experiencia, pues cuando estaba en la primaria, yo era como de las niñas, como que, como de las, había grupitos en la primaria, ¿no? , las populares y así como en las películas, yo no era de las populares, entonces, como que siempre he sido como un poco distraída y en eso dice la maestra, la miss, niños mañana no vengan con, niñas mañana no vengan con dos colitas, entonces yo no entendí, y entonces, y entonces, y entonces, y entonces, y yo le digo a mi mamá, mamá, dijo la miss que mañana viniéramos con dos, fuéramos con dos colitas al colegio, entonces a mi mamá siempre le quedaban chuecas, le me quedaba una arriba y una abajo y yo tenía mucho pelo, resulta que la maestra nos había dicho que no fuéramos con dos colitas porque ese día nos tocaba tomarnos nuestra foto de graduación con el birrete y eso, entonces, esa foto está muy graciosa y me da vergüenza porque, pues, salgo yo, me agarraron las dos colas así y tenía mucho pelo, pero me las agarraron de atrás, entonces, salgo como con, como si fuera así como dos, no sé, como algo aquí raro y luego el birrete y así, y salgo con mis manitas así, y ya, esa foto me da vergüenza, pero nada grave.
Mariana. Ay, jefa, una vez, este, pues, antes de salir a un concierto, ahí estábamos los ov7, ya nos habían entregado nuestros micrófonos, nos ponen antes de subirnos al escenario, nuestros monitores de oído y en eso, pues, empezamos a platicar como de nuestras parejas y, pues, de nuestros cortes íntimos.
En eso, no, pues, ¿tú cómo lo traes? Y ya, pues, ya estaba de moda el láser, ¿no?
Y, no, pues, yo, a mí, yo traigo un triangulito. ¿y tú?
No, pues, yo punk. ¿y tú?
No, pues, yo, así cada quien, ¿no? Y los chavos, no, pues, yo no me hice el láser, pero también me doy una rebajadita, ni modo que traiga el bosque, ¿no?
En eso, chavos, chavos, ya. Al escenario ya van cinco, cuatro, tres.
Y en eso, la voz de los monitores. Híjole, chicos, perdón, no pude evitar escuchar cómo traían sus cortes.
El primer, el primer premio de teatro que me entregan y se vuelven a usar los vestidos de la tipo de los 60. Entonces, yo me acuerdo que me puse un vestido que era de mangas así transparentes de gaza y luego era como, pues, como de seda, pero así esponjada.
Y, entonces, o sea, de esos 60 es que eran como guangos, ¿no? Y, entonces, fuimos al teatro.
Yo iba con antolin, con mi primer esposo. Pero, aparte, pues, yo me compraba mi ropa interior en el tianguis.
Entonces, pues, no traía unos calzones negros porque no había tanto calzón. Y, entonces, yo traía unos calzones rojos de rayitas blancas y rojas.
Y se usaban las panty medias todavía. Y, entonces, en ese teatro en particular, tú entrabas por el escenario.
Como público, e iba subiendo. Y, entonces, claro, llegamos tarde.
Y, entonces, pues, empecé a subir la escalera y yo veía que todo el mundo me veía. Me tocó hasta gallola, obviamente.
Y, entonces, pues, yo decía, claro, me están viendo porque soy la que se gana el premio. Y yo le contoneaba la nalga.
Pero para esto pasé al baño antes. Y le contoneaba la nalga como, pues, me están viendo.
Hay que caminar como estrella de televisión que estoy, ¿no? Tenía como 22 años.
Total que cuando iba a llegar a la última butaca me dicen, güey, oye, traes el vestido metido en las panty medias. Se dio cuenta de qué color eran mis calzones y el vestido metido ya hasta la última butaca.
Pero sí, yo creo que es de las más vergonzosas que he pasado. Yo tengo la fortuna de tener 20 años de casado.
Mis papás tienen 50 años de casado. Cumplieron hace poco.
Y, por cierto, les mando un fuerte abrazo. Un abrazo.
El amor. El luchar y el mantener la relación es sumamente complicado.
Pero, bueno, hasta eso llegaron mis papás. Y ojalá que yo pueda hacer lo propio.
Y voy a contar una historia de don memo y doña judy. Papás, los amo y los adoro.
Pero, pues, eso pasó porque sabemos que unos como padres, pues, tratas de ser lo más cauteloso posible, lo más cuidadoso en cuanto venga una situación en donde, pues, quieres amor. Quieres amor.
Está bien. Quieres amor en algún momento.
Y después de una reunión que hubo ahí. Y, bueno, me fui a la casa de mis papás.
Yo siempre he sido muy desvelado. No es secreto.
Lo han visto aquí. Pero siempre, desde pequeño, siempre fui muy desvelado.
Y recuerdo que mi papá, al cuarto de mi hermano y de su servilleta, llegó y dijo, buenas noches. Los quiero mucho.
Porque siempre llegaban para saber si estábamos despiertos o no. Y entonces yo le decía a papá, buenas noches, papá.
Ya me voy a dormir. Buenas noches.
Buenas noches. Ok.
Y a los 15 minutos de eso, mi papá otra vez. Guillermo, buenas noches, mi amor.
Buenas noches. Descansa.
Descansa. Pero yo no contesté.
Pero estás despierto. Pero estaba despierto.
Pero no contesté. Qué poca madre.
¿vas a contestar con tus papás? No, no, espérame, espérame.
Les abriste la puerta. No, no, no, espérame, espérame.
No te adelantes, tírala. Sí, no te adelantes, no te adelantes.
Y, bueno, después de que no contesté, pues entonces escuché que se cerró la puerta. La puerta del cuarto de mis papás.
Yo dije, chinga. Pero, pues, esa puerta nunca se cierra.
Y, pues, ya saben, ese guillermo de siete, ocho años, pues, ahí va, caminando. No.
Y, de repente, escuché cosas que no quiero volver a recordar y me volví a, me fui a mi cuarto y ahí la dejamos. Los amo, los amo, papá.