
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Arrancamos con los sinceramientos. Es tu turno, mazat.
Mariana, quiero que te vayas con la casa, porque, la verdad, tengo miedo mucho en el cocinar, porque tú no te quedas para ti mismo. Cuando yo tengo...
No te quedo quieta. Sí, porque cuando el sartén caliente o una cuchilla, tú no hablas nada, solo pasa.
Y no me gusta molestar tu cuerpo o tu cara bonita en estas cosas, en el cocinar. Y, la verdad, es más peligroso con otras cosas y para tu seguridad también.
Y esta razón es como yo siempre digo para ti, por favor, cuidado, por favor, cuidado. Para ti, no para mí, te lo juro.
Y te quiero mucho, solo esta mi razón esto. Mi querido mazat, tienes razón, me lo has comentado varias veces.
Y, pues, sí, sí, soy hiperactiva. No es un asunto tuyo, es un asunto que he trabajado muchos años en controlar, es una realidad.
Si la gente me permite quedarme una semana más, intentaré poner más atención, porque sí me lo has comentado, pero pondré especial atención, te lo prometo. Ojalá.
Gracias, mazat, y gracias, mariana. Es tu turno, gemma.
Eh, marianita, mariana, yo quiero que te vayas de la casa porque no me gusta tu juego. Me quedé muy pensativa con lo que dijo apio el domingo pasado, que fue que no estaba bien...
Creo que te conoce de hace muchos años y hizo un comentario que dijo que no estaba viendo a la mariana que él conocía aquí en la casa. O sea, que no eras tú, que qué pasaba, que por qué no reaccionabas a los estímulos.
Y, por lo que entendí, tú dijiste que estabas de acuerdo con él, que sí habías estado... No entiendo muy bien qué fue lo que dijiste, pero que estabas de acuerdo con él y que ibas a comprometerte más con el juego y con estar.
Y la verdad es que esta semana te estuve observando y te sentí exactamente igual que las semanas pasadas. O sea, eres agradable, siempre estás sonriendo, siempre estás cantando, pero en realidad te vi exactamente igual.
Entonces, esa es la razón por la que quiero que te vayas. Querida gemma, no, le entendiste mal a lapio.
Dijo que mi juego no era solo ser mamá, que tenía muchas más facetas que eso. Y mi juego efectivamente no es contigo, por eso tal vez tú me veas igual, pero ante las cámaras y ante el público he abierto mi corazón hacia otras cosas, lo cual no va a pasar contigo.
Y yo te agradezco que esta semana también tu juego haya cambiado como te lo pedí la semana pasada. Lo aprecio mucho, pero pues el mío va para otra dirección.
Sí, sí. Gracias, gemma.
Adelante, gemma. Sí, yo no, yo no, a mí no me interesa saber tu historia ni que tú abras tu corazón conmigo.
Lo único es que sí dijo claramente que tú no dejabas que te, que te trataran así, que dónde estaba esa mariana y esa mariana sigue igual hasta esta semana, hasta el día de hoy. Entonces, eso es a lo que me refería.
Gracias. Gracias, gemma.
Gracias, mariana. Es tu turno, brianda.
Ay, mariana. Mariana, yo quiero que te vayas de la casa, más que por otras cosas, es porque siento que de todos los que estamos aquí eres la que más extraña su exterior, su familia, sus hijos, y creo que eres la que tiene algo más bonito esperando allá afuera por ti.
Entonces, esa es mi razón. Mi querida brianda, sí, sí, sí, extraño mucho a mis niños, sobre todo.
Ha sido un gran esfuerzo, pero aquí estoy al pie del cañón y si la gente me regresara, pues, obviamente, iría por otra semana más. Bueno, muchas gracias, brianda y mariana.
Quiero que te vayas de la casa porque siento que ya no hemos tenido comunicación desde que salimos de pedo, que salimos mal, tuvimos nuestras indiferencias y, pues, creo que ya después de ahí, pues, ya se acabó lo que algún día una amistad bonita sí iba a ser. Entonces, pues, quiero que te vayas de la casa por eso.
Solo eso. Te quiero mucho y no importa la conexión mucho, lo importante es el cariño, el corazón y el alma.
Y no importa la verdad para mí. No importa el cariño.
Te quiero mucho. Ok.
Gracias, karina. Gracias, mazat.
Por último, mariana, es tu turno de sincerarte. Mi querida bri, yo quiero que te vayas de la casa en esta ocasión porque esta semana sentí que te apagaste, que hubo cosas que dudaste, que dejaste de ti.
Tú eres un ser de mucha luz. Sabes que te lo he dicho varias veces.
Tu sonrisa llena una pantalla. Creo que tienes que confiar más en ti, en lo que sientes, en elegir esas decisiones y, pues, ese es mi único motivo.
Dejaste de confiar en ti esta semana y tienes que hacerlo. Gracias, mariana.
Pues, ¿qué te digo? Estás en lo correcto.
Esta semana definitivamente fue la más dura para mí. Hubieron muchos factores que me dieron para abajo y que me hicieron desconfiar un poco de mí misma.
No me gusta, no es algo que yo diga, ay, esta semana quiero desconfiar de mí. No.
Pero definitivamente algo que me ha traído esta casa es que despierta en mí esas heridas de nuevo y me enseña dónde trabajarlas. Entonces, a pesar de que en algún momento me dio para abajo, después, con ayuda de todos, supe cómo levantarme y eso se los agradezco un montón a todos por sus bonitas palabras.
Entonces, pues, nada, yo estoy aquí con todo el gusto, con toda la felicidad y a seguirle dando. Gracias.
Hasta aquí, con el sinceramiento. Yo los veo más adelante.
La noche no termina, es muy larga todavía y a propósito de que la noche no termina. ¿qué les dije?
¿con cuánto arrancamos este posicionamiento y sinceramiento en votos? ¿alguien se acuerda?
Nueve millones. Nueve millones.
Lo terminamos después de casi 20 minutos en más de 11 millones de votos. Así que quiero que entiendan cuánto vale cada una de sus palabras a la hora de posicionarse o sincerarse.
Yo los veo más adelante.