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Masada s. Pérez, ponte.
De repente se ha sentido como... De repente te quiero platicar que de repente se ha sentido como si nosotros fuéramos los malos aquí.
Sí, yo también. O sea, que somos carrillas y castrosos y nos intentan cagar al palo, sí.
Pero malos no somos. Ni los villanos, güey.
Ni los villanos. O sea, que no mames.
La verdad. Que no nos guste, de repente, como a ellos no les gustan unas cosas de nosotros, es también diferente.
O que somos reactivos ante las emociones. O que nos gusta decir...
Exacto. O despepitar, o platicar, o hablar de los demás.
Todos lo hacen, eso no te hace ser una buena persona. Pero de repente como que sí siento eso, como que te crucifican si te...
Aquí adentro, no afuera. Afuera yo no sé qué está pasando.
Sí, exacto. Pero aquí adentro, de lo que sentimos aquí adentro.
Que aquí adentro sientes que cualquier cosita que la riegas, su silencio... Todos voltean como...
El silencio lo interpreto como si estuvieran juzgándome. Sí, sí.
Yo también. Ajá.
Y con las frases me di mucho cuenta de eso. Exacto.
Como de todos así como impactados de... Ay, ¿qué, güey?
¿qué? Sí.
Ustedes nunca se han peleado, güey. Ustedes nunca han discutido.
Claro que sí, güey. Ustedes nunca han sido reales.
No. Sí, la verdad, sí.
Nos quieren pintar de una forma, pero la gente ve el 24-7 y la gente sabe, güey. No, sí, o sea, afuera puede que...
Afuera no tenemos la razón. Pero aquí sí me siento...
Pero aquí adentro sí. Como la mala.
Ajá, como la que, ay, no, está cabrón. Pero pues es que nos miden de su parámetro.
Con su vara. Con su vara.
Ajá. Y mis valores y mi educación no está medido con su parámetro.
Cada quien tiene un parámetro de la educación. Claro.
Y no porque el mío no esté medido a como la gente quiere, los de aquí adentro quieren, no quiere decir que no tenga valor. Exactamente.
Tiene valor y mucho. Nuestro valor no está en la boca de alguien más que aquí adentro, güey.
Exacto. Está en lo que uno sabe que ha hecho.
Y cómo uno se ha portado. En general.
No hablo de nadie, sino en todo lo que he vivido desde el momento que estoy aquí. Ajá.
Hablando de todo en general. Claro, como ser humano, como trans, como lo que sea.
Yo como mujer, güey, como la que menos conocen. Sí.
Como la que entró con más miedo de ser eliminada rápido porque pues todas las personalidades aquí son gigantes. Son fuertes.
Pero somos iguales. Exacto.
O sea, lo que siempre te digo, güey, delante de los ojos de dios somos iguales y aquí entrando estamos pisando todos el mismo piso, güey. Todos.
Todos. Comemos en la misma mesa, estamos pisando el mismo piso, aunque niveles no creo que haya niveles o depend...
Pero yo nunca me había sentido, güey. O sea, muy pocas veces me he sentido como...
Los niveles están afuera. Aquí adentro no hay niveles.
Pero, güey... Todos estamos...
Todos hacemos las mismas actividades. Todos estamos nominados, todos podemos irnos.
En ese tiempo, en ese aspecto digo que somos iguales. Ajá.
Exacto. Pero yo sí me he sentido menos aquí, güey.
O como que no... Como que mis ideas no comulgan con mi forma de ser o cosas así.
Luego sí... Es que no te debes de minimizar, güey.
Pues no, ya sé, pero... Sí pasa, sí pasa.
Porque también a mí me llegó a pasar de repente. De repente.
Con uno que otro comentario que escribí. Ajá, exacto.
Y con una que otra cosa. Como que quieren...
Como que yo siento que minimizan quién soy, pero lo que yo he vivido y lo que yo he construido, que no me dieron, porque a mí nadie me dio nada. Yo tuve que construirlo.
Ese es un privilegio que construí. De acuerdo.
No me lo dieron, no lo heredé. No fue de la noche a la mañana.
No fue que de repente me levanté. Nadie te ayuda, nadie te ayuda en nada, güey.
Los únicos que estuvieron ahí, que han estado, son los alcohólicos y la gente que me ha seguido y todo. Tu público.
El público. Entonces, pues es algo que he construido, güey, y que no tienen...
Para los demás no podrá tener valor, pero para mí significa mucho. Exactamente.
Es tu vida, güey. Claro.
Entonces, por eso debes de poner ahí a no darle entrada a ese tipo de situaciones, güey, en tu cabeza. Sí.
Que piensen lo que quieran aquí adentro, ¿eh? Afuera no sabemos ni qué pedo.
Sí, no podemos hablar de afuera porque no sabemos cómo se están manejando las cosas. Pero aquí adentro sí nos estamos viendo así.
Pero aquí adentro sí se siente así de pronto. O sea, como si te vieran inferior o menos porque no te conocían.
Sí. Sí.
Sí. O porque no saben lo que has hecho o porque desvalorizan tu trabajo, todos los sacrificios que uno ha hecho por estar aquí.
La verdad. Los cumpleaños solas, navidades solas.
Güey, sacrificamos muchas cosas. Claro, güey.
Como ellos, seguramente, o no. No sé la historia de vida de cada quien, pero la mía sí me la sé.
Claro. Entonces, no voy a permitir.
Yo en mi caso, yo hablo de mí, que la gente yo le comparto. Y eso es lo que yo quiero compartir aquí dentro en esta estadía.
La verdad, güey. Que la gente me conozca.
Al fin y al cabo, pues ya cuando salga, ¿qué puede pasar? Nada.
¿qué puede pasar, güey? No tenemos ni idea.
Yo ni siquiera dimensiono lo que está pasando afuera. No tengo idea.
Ni yo tampoco. Si nos...
Ni me creo muy perra, ni me creo muy fuerte. Si nos quieren, si nos odien, si piensan que estamos locas.
Eso sí. Sí estamos locas.
Y si somos castrosas. Sí.
Y si somos carillos. Somos caquinas, somos caquinas.
Cuando más entra nosotras, miren cómo no, o sea... Nos encanta andar cagando el palo, la verdad, hermana.
Si somos así, no vamos... Pero es que si no...
Yo no voy a dejar de ser quien soy por agradarle a nadie o si alguien se incomoda. Una vez me dijo una persona, si tú llegas a un lugar y tú te sientas y la persona que está ahí se incomoda, el que se tiene que ir es él, no tú.
Entonces, yo no me voy a incomodar si se incomodan con lo que yo hable, con lo que yo diga, con lo que yo me exprese siendo yo. No voy a dejar de ser yo quien soy y no voy a dejar de ser leal a mí.
Por querer que los demás o quien estemos aquí dentro de la casa no se incomoden o no le parezcan. Si les pasa lo que les pase, trabajen con sus traumas, trabajen con sus emociones y trabajen con lo que traen cargando, porque cada cabeza es un mundo.
Y no lo hago ni para afectar ni para ofender, no necesito pisotear a nadie ni mucho menos sentirme más que nadie para poder figurar. Yo sé cómo figurar y yo sé cómo protagonizar.
La verdad. No necesito eso.
En mi cabeza no está eso. No, aquí nadie nos puede hacer chiquitos, güey, aunque a veces lo lleguemos a sentir o a sentir que incomodamos, no podemos permitirlo, güey.
No, güey, porque te apagan tu luz. Ajá.
Apagan tu personalidad, tu esencia. Tu esencia, güey, por lo que estás aquí.
Inconsciente o consciente, cada quien sabe lo que hace, pero lo hace. Sí.
¿y por qué permitirlo? No.
No permitas, no permitas, no nada más aquí, en la vida. No permitas que nadie termine o que quiera opacarte, hermana.
No es necesario. No es necesario mandar echando pleito y a la defensiva con la gente, no.
Simplemente sigues siendo tú. Sé fiel a ti, sé leal a ti y ponte perra, porque en esta vida venimos a vivir y a disfrutar.
Ya sufrí muchos años, ya viví muchos años de sufrimiento, ahora me toca gozar. Ya.
Ya, yo ya lloré lo que tenía que llorar, me arrastré hasta más no poder, hice lo que quise, hicieron conmigo lo que quisieron, pero hoy estoy de pie y hoy voy a seguir con mi vida. Eso, así se habla.
Y no le debo nada a nadie. Bien, así se habla.
Es más, ni al banco le debo. Ni al banco.
Sí. Todo lo que tengo se lo debo al señor, se lo debo al señor del banco.
Si no. Y si en una ocasión dañé a alguien, ya lo he pagado a concreces.
Concreces. Porque también me ha llegado la factura de muchas cosas que he hecho, pero sigo firme.
La verdad, hermana. En tus ideales, claro.
Me ha llegado la factura, más no poder. No, pues a mí también.
Creo que todavía he pagado un poquito más de lo que he hecho. Sí, güey.
Y cuando te llega la factura, ni cómo. Es cuando el pasado te atrapa, te alcanza.
Cuando el pasado te alcanza, ni cómo zafarte la hermana. A ver, ¿cuánto es lo que esto va?
Y no hablamos monetariamente, sino... Moralmente.
Por eso dicen, como la haces, la pagas. Dicen por ahí, riendo la haces, llorando la pagas.
Por eso hay que tratarnos de portar lo mejor que se pueda. Porque no sabemos cuándo nos llegue el putazo.
No por querer quedar bien con la gente ni con nadie de aquí. No, güey.
Siendo uno mismo. Sino simplemente ser leal contigo mismo.
Confío en mí y en lo que yo sé que está bien y en lo que yo sé que está mal. No me lo van a venir a enseñar a mis 35 años lo que está bien y lo que está mal, güey.
A mis 36 también, güey. Sí, o sea...
Haber vivido todo lo que pasé, güey. No manches, güey.
Eso para mí es... Esto para mí es una bendición estar aquí, hermana.
Es un privilegio. Y no es porque ya no lo sepamos de todas y todas, güey.
Y porque, bueno, en mi caso no es porque me crea muy acá. Al contrario.
Sé que me falta muchísimo por aprender. Sé que no todo lo que yo digo es la verdad absoluta de las cosas.
Ni lo que yo siento tiene que ser así. Porque a veces los sentimientos los traicionan a uno.
Pero sí tengo una convicción. Y sí tengo unos ideales y unos principios.
Que esos no los voy a dejar ni a cambiar por nada ni por nadie. No, no, no.
Yo, tanto trabajo que me ha costado construir cada parte de mi mente, de mi alma. Reconstruir, güey.
Reconstruir. Gracias a dios, gracias a mi programa, a mi movimiento.
Como para permitirme yo de repente bajar la guardia. Y decir que no pasa nada cuando por dentro sí está pasando.
Y permitirme, permitir. Permitir.