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De hecho, tengo un amigo mío, sandin, que le mando un abrazo, que tiene un proyector que ya no dispara así, sino dispara así. ¡no le hagas!
No te estorba nada, no lo tienes que tener... ¡qué maravilla!
Y tiene su pantalla eléctrica y todo el rollo especial. O lo puedes poner en la pared, lo hemos puesto en la pared varias veces.
También tiene... Se ve muy bien.
Creo que 140 pulgadas, una madre así. ¡no le hagas!
Y lo pones en la parte de abajo y es así, dispara. Dispara vertical.
Mi sueño, y saliendo les voy a poner porque les puse en tiktok el famoso man que, como en la parte no se lo han visto, que bajaba las escaleras, un cuate de estados unidos, que baja las escaleras y entraba como a un room deportivo, pero que armó como de tres, cuatro pantallas led enormes como si estuvieras en el estadio. Como bar.
Como bar, estadio y tenían los asientos como de deportes y la pantalla enorme que salía. ¡no le hagas!
¡no, no, no! Y luego de ahí, haz de cuenta, todo eso estaba acá, el billar, la mesa de ping-pong, el futbolito, el bar impresionante, tipo deportivo.
Y luego de acá, te ibas, apretaba un botón y como que se hacía así y la puerta al cine. Y todo con sonido thx, surround, con butacas, como si fueras en vip, con la presentación del cartel que se movía de la película que ibas a poner.
Yo tengo camas, haz de cuenta. No camas, pero mandé a hacer unos sillones como esto, pero así.
Y esto hasta allá. Ah, ya.
Entonces te acuestas y... Sí, claro.
... Muy a gusto.
Y disfrutas, sí. ¿sabes qué me pasó un día?
Porque está el cine y aquí la alberca, ¿no? Y arriba, y el gimnasio.
Y este, este cuate se fue a guatemala a trabajar, el que limpiaba la alberca y dejó a su hija. Y un día la hija se equivocó y puso la alberca al revés.
Toda la alberca en el cine. ¿inundado?
Inundado todo. ¿pero cómo, cómo, cómo, cómo, cómo?
¿eh? O sea, ¿cómo?
Es que aquí... O sea, está el jardín, ¿no?
Entonces bajas unas escaleras y está el cine. Ajá.
Y aquí arriba subes unas escaleras, medias escaleras, medias escaleras, media escalera y está la alberca y el jacuzzi. Ajá.
Y esta niña, en lugar de poner lo que se limpiara, puso que se drenara. Pero, pues, lo dejó que saliera aquí.
Y salió todo al cine. Salió todo al cine.
¿toda el agua? Toda el agua.
¿toda? Toda.
O sea, una alberca. Toda, toda, la alberca vacía.
Y todo, todo abajo. ¡no!
Me muero. Sí.
¿cómo lo bombeaste? ¿cambiar estas alfombras?
¿cómo lo bombeaste? ¿cómo lo bombeaste?
¿se ha inundado? ¿rentaste una máquina para bombear o qué?
Sí. Sí, tengo ya ahí en la casa.
O sea, los muebles flotaban. Gracias.
Pues no flotaban, pues estaban todos empapados. Pero lo que no entiendo es...
¿pero cómo se fue, se filtró? O sea...
No sé. No sé, pero lo echó para abajo.
Es que tiene para sacar el agua. Sí, sí, sí.
Pero yo no sé por qué, no sé cómo se llegó ahí. Claro, pero...
Sí. Qué joda, güey.
No, imagínate. Y luego, estábamos así, pati y yo, viendo una película en la mañana, así, y ahí los niños se fueron y ya todo.
Y me dice, oye, algo ruido. No, no, no, no, no creo.
Y ella, oye, se fue y se asomó y me dice, tengo una mala noticia. Todo inundado.
Me muero. Y ahí, ahí afuera del cine, tengo lo que ella dijo.
Dice, mi egoteca, todos mis pósteres, todos mis premios. De lo que has hecho, claro.
No le hagas, muchos se echaron a perder. ¿en serio?
Qué mala onda. Ya no los vuelves a conseguir nunca.
No, pues no. Nunca.
Nunca. Eso duele, es que es la...
Es lo que más me dolió. Memorabilia clara.
Qué mala onda. Porque, pues, el tapete y eso, bueno, pues, lo cambias, pero sí, o sea, eso ya, no, no lo vuelves a conseguir.
De ninguna manera. Sí.
Oye, tengo también, este, mi papá me hacía todos mis álbumes. De todo, así.
¿tu papá? Mi papi, sí.
Qué chido, a mí y mi mamá. Me hacía unos álbumes preciosos, así, y les ponía recortes y esto, y los, o sea, los bonitos, no creas, nada más recortaba y así.
Y, este, y, pues, nada, un día, este, no sé a dónde fuimos pati y yo. Y, llegamos y los niños así, me seguían así.
No hacían nada, ¿no? ¿están bien?
Mm-hmm. Qué padre, ¿están bien?
Mm-hmm. Bien.
¡ah! Me mandaron un recorte de tv novelas de, de la primera vez que me casé.
¿no sabían? No sabía.
Y así, mm-hmm. Ay, pobrecito.
¿cuántos años tenían? Estaban chiquitos.
Pues, no lo sabía yo, de hecho, pues, estaban chiquitos, pues, lo vieron ahí. ¿con quién te casaste?
Pues, con una chava que no tiene nada que ver. No, en el medio, no.
Pero, definitivamente, no funcionó. No, funcionó.
Primer matrimonio. ¿hace cuánto eso?
No, hace mucho. ¿los ochenta?
Treinta años. ¿los ochenta?
Treinta y seis, pues, por ahí, ochenta y tantos. O sea, es cuando lo de mariana ya habías tenido un divorcio.
¡santo dios! Ya no puedo abrir la boca.
Pero, aparte, yo sabía que le iba, yo sabía que le iba a preguntar, estaba... No te duermas ahí, ¿eh?
Porque va a venir el coco. El plop, el plop.
No, ¿cómo lo disfruté? ¿cómo lo disfruté?
¡ay! ¡ay!
¿ya viste? ¿ya viste?
Vamos a salvar, ¿ya viste? Vamos a salvar.
Vamos a salvar. Vamos a salvar.
Pero, ¿sabes quién, quién me aconsejó? Sí, claro.
¡ah! No, no es cierto.
No, pero estuvo, pero estuvo padre. Porque, aparte, me hizo, mire, mire, vamos para acá, vamos para acá.
Y estaba batallando, ya sabes, tratando de no dormirse, no dormirse. Bueno, ni siquiera me dejó llegar, ya casi, casi, ¡ah!
Y ahí, ¡no! Bueno, entonces, ya llevas un divorcio y le estabas siendo infiel a tu novia en ese momento.
O sea... Híjole.
Así estaban las cosas en esa época, ¿no? Voy a revisar cómo está mi ropa.
Me, me apego a la quinta. Sí.
Me apego a la quinta. Me apego a la quinta.
Me apego a la quinta. No le hagas.
Eras tan lindo. Aquí el que no más, el que, el más chimuelo, más carril es.
La leyenda. ¿ya te estás arreglando, mi cari?
Ay. No han dado la pena.
No, no han dado la pena. La primera.
No han dado primera. No han dado la primera.
No mames. Les voy a decir, les voy a decir qué horas.
Le voy a decir qué horas. Las siete.
No, no, no. Si hoy se me ha hecho eterno, es que estos encierros, híjole, híjole.
Sí. ¿eh?
Bueno, yo voy a ver qué me voy a poner hoy.