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Si te subes a los penthouses o a los últimos pisos, volteas al mar y ves los tiburones. Ah, sí, claro.
Igual en north beach. Sí, sí, o sea, los ves ahí nadando y ahí de repente siete, ocho.
Mantarrayas también. ¡ese!
No, yo cuando surfeaba, cuando estaba recién aprendiendo a surfear. Servicio a domicilio.
Hay una playa que se llama playa forum. Ah, sí.
Y ahí te das cuenta que es como un muelle, pero como con puras, como cubos. Es el muelle de los cubos.
Y ya de que yo estaba justamente como aprendiendo a surfear. ¿cuántos años?
O sea, ¿cuántos años tenías? Tenía como 15, 10, 15.
Y ya yo me iba y te das cuenta que era un spot de olas muy chido. O sea, no son olas enormes, pero para aprender están poca madre y vacío.
Yo, no mames, qué verga. No, y que me iba, no, y agarraba y toda la chingada.
Y de repente igual, se hacía la tarde. Ya, eso me bajé.
Este, y yo, de que, güey, estaba vacío, no, de que, no mames, qué cabrón. Sí, ¿por qué no hay alguien aquí?
Güey, ya, me salgo de un cabrón. No, güey, qué huevos tienes, güey.
Y yo, ¿por qué? ¿qué huevos tienes, no?
Y yo, ¿por qué o qué? No, pues, que ahí es un nido de tiburones.
No, chinga tu madre. No le hagas.
No, mami. No, y me pasó a veces surfeando que así pasaba por abajo.
O sea, que me dio un tiburoncillo. O sea, pero no, no grande.
O sea, de los tiburones pasaba por abajo. Sí, pero, pues, eso te.
Igual, en puerto escondido, igual que me fui con unos amigos. No, así pasaban.
No, se te enchina la piel. Bueno, ¿has nadado, has nadado con tiburones ballena?
Yo nadé, yo nadé. ¿sabes?
¿has nadado con tiburones de verdad? Sí, sí, sí.
Es increíble. Es hermoso.
Increíble, increíble. De repente, nomás sabe la boca y crees que te van a, que te van a comer.
A succionar. Sí.
Sí. Hace metros, güey.
No, no, mira. De tiburón.
¿qué cosa? Pero yo he nadado con tiburones.
Majestuoso. O sea, que te pasan al lado así y que te miran.
O sea, yo hice contacto visual con uno y se me cayó el respirador porque estábamos abajo y vi tantos. Era mi primera inmersión de 30 metros.
Entonces, bajé. ¿primera?
Primera. Con tiburones.
Treinta, así. Treinta metros y eran como 40 tiburones.
Entonces, sentí que me pasó así como por del lado y me vio. Me pasó.
Teñó el ojo. Y cuando hice esto, solté como que la fuerza, ves que estás masticando así el, ajá.
Va, la solté y se me sale. No.
Y yo. Claro.
¿qué pasó? Y empecé a tratármela de volver a poner.
Pues sí, es muy difícil. Muy difícil.
O sea, pues trataba de poner un regulador porque no me quería salir. Yo estaba fascinada dentro, o sea, dentro de todo este caos de ver los tiburones alrededor.
Y ya cuando. Pero estabas certificada.
Sí, claro, no. Era padi.
Pero me certifique un fin de semana antes y me fui. No, no.
Pero ya sabías qué hacer. Pero ya sabías qué hacer.
Ya sabía qué hacer. Pero de todas maneras, era muy, es muy difícil con la presión que hay.
La primera vez, 30 metros abajo, los tiburones, la gente, no, no, no, no podía. ¿y qué hiciste?
Me vio menos mal el, el, con el que bajamos. El insultor.
Ajá. El insultor.
Y este. Que ya ayudó.
Y me dijo, todo bien. Y le dije, bien, bien, bien.
Y ya cuando vi que estaba tragando mucha agua, le dije, no, vamos para arriba. Y ya seguimos porque quedan cuatro inmersiones al día.
Pero, pero a mí me encanta esa adrenalina. No, somos perros.
Me encanta. Nosotros bajamos en la isla del espíritu santo buscando el tiburón martillo.
Ajá. Es hermoso.
Yo soy certificado para 30 metros. Bajé a 30 metros y el tiburón estaba todavía como a cinco, seis, siete metros, no sé cuánto, no.
Más abajo. No tenía la dimensión.
Pero sí era, o sea, abajo a nosotros así. Es hermoso.
Pero esos son agresivos. Son.
El tiburón martillo es de los más grandes. El martillo es de los más grandes.
Es igual que el tigre o el toro. El tigre.
A mí me tuvieron que agarrar. Te digo que esos son, esos son bravos.
Es que imagínate, el instructor me estaba diciendo de todos los tigres que hay en cancún. Wow.
El toro. Y luego diciéndome, no te muevas, no te muevas.
Y el tigre también. El tigre, sí.
Ahí, ahí, también nadamos con ellos ahí. Sí, el tigre.
Pero en jaula. O sea, tú en jaula.
No, no, no, no. Tú nadando.
Igual que. Igual que gimnasio.
No, el tigre, sí, el tigre no, el tigre normal. No, el tigre no, normal.
Sí, sí, normal. En las bahamas, yo fui a una isla, pero haz de cuenta que te llevan a una islita chiquita y les das de comer a los tiburones y hay muchísimos en las bahamas.
Pero no nadando con ellos. Pero nadando y eso no.
No, arriba. Desde arriba les hacen comer.
El de la isla guadalupe de ensenada, ese, ese con el tiburón blanco, ese debe estar acá. No, no, no.
El tiburón blanco. Te meten en la jaula y el tiburón blanco llega y ataca.
O sea, no, de hecho hasta avientan para que se te acerque. Avientan, ya sabes, peces.
A veces me encantaría vivirlo a mí. A mí sí.
El tiburón blanco es mi sueño. El único que no sobrevive es un tiburón blanco.
O sea, tú vas a cualquier acuario del mundo y no hay tiburones blancos. No, pues es que sería, no, pues sería un asesinato ver a un tiburón.
No, no, no. Es que se mueren, no sobreviven.
O sea, los tiburones blancos tienen que estar constantemente en movimiento y se mueren. O sea, tienen que estar moviéndose.
Si tú lo tienes en un lugar muy pequeño, se mueren. Entonces, en cualquier acuario del mundo, se mueren.
Nunca va a ser un tiburón blanco. ¿y por qué aguantará la orca, güey?
La orca, porque es un mamífero. No, keiko.
Es delfín. Y es un mamífero.
Pinky estuvo allí. Bueno.
Tuvieron que estar pegando. Sus amigos delfines estaban alrededor.
La aleta le creció chueca. Y cuando lo lograron liberar, no sabía vivir mal abierto y se murió.
¿la de keiko? Sí.
¿qué fue la película de liberen a william? Igual, la de miami.