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¿qué más pasó? ¿más chismes?
A ver, que me acuerde. Pues el incidente, te digo, de...
De ese y mazat. De ese y mazat.
Luego mazat con la glutina. La glutina.
La glutina. ¡gluten, güey!
¡gluten! ¡glutina!
¡glutina! Y me dijo, perdona, perdonar, es que a mí cae mal la glutina.
Y le dije, es que a todos nos cae mal el gluten, o sea, si lo vemos desde esa perspectiva, pues a todos nos inflama. Claro.
Pero le digo, no mazat, o sea, ¿qué tiene que...? Te sacamos un pedacito.
Sí, se puso loco. Te acordás a las 2 de la mañana, se puso loco.
Y luego, ¿qué más pasó? Que yo me haya enterado.
Cintia, ¿cómo va? Bien.
Ah, sí, hubo ahí un mini incidente con yair también. ¿con cintia?
¿qué pasó? Porque justo estábamos viendo lo del presupuesto, de cómo iba a ser, porque yair nos dijo, a ver, no pueden agarrar y de pronto sacar unos, un pollo, descongelar un pollo cuando ya estamos descongelando la carne.
Estoy de acuerdo. Porque se entra y sale y después se echa a perder y no sé qué.
Porque hubo un incidente todo igual por ahí, como que descongelamos unas pechugas y yo les pregunté, le dije, ¿quién quiere pechugas? Y vinieron a decirme yo, yo, yo, yo, yo.
Y después alguien, no vamos a decir quién, cambió de opinión y ya no quería la pechuga y dijo, no, yo mejor me voy a hacer una carne. Entonces yo hice la pechuga y la dejé.
Dejé en el centro de la mesa como para esa persona. Y nadie se la comió.
Y nadie se la comió. Y yair estaba, ¿quién no se comió su pechuga?
Entonces ahí fue como otro issue. Y ya después, este, estábamos viendo por los tiempos, o sea, yair, muy lindo, la verdad, agarró y le dijo a cintia, oye, si quieres, te damos a ti la prioridad de la cocina, tu cocina para ti primero.
Lo que quieras, lo que necesites, toda la estufa para ti. Y ya después entramos nosotros a cocinar.
Y cintia, no, no me funciona porque yo no voy a desayunar a las 10 de la mañana o comer a las 10 de la mañana o a las 12 si no tengo hambre. Y yair le dijo, ¿cómo?
Entonces, ¿qué prefieres, después? No, porque haz de cuenta que cuando yo me pongo en la estufa, inmediatamente llegan ustedes.
Y entonces yair como que se empezó a frustrar, pero le decía, pues, ¿qué te acomoda, cintia? O sea, te estoy diciendo antes, después, o sea, ¿cómo le hacemos?
¿o te dejamos una lumbre para ti? Y como que cintia no se necesitaba expresarse, yo creo, y no, no llegaba a ningún acuerdo.
O estaba en sus cinco minutos. Exacto, estaba en sus cinco minutos y no llegaba a ningún acuerdo.
Pero sí, fue como de las primeras veces que empecé a ver a yair así, súper sacado de onda de, no entiendo, o sea, le estoy diciendo que le damos prioridad total, de que si quiere ella antes y que no. Entonces, y después decía, no, porque después yo como sola y no quiero comer sola.
Entonces, como que no se acomodaba. Decía, yo también quiero convivir, pero, pues, no.
Claro, pero no se puede todo. Sí, o sea, decíamos, hay cuatro.
La semana que ayudé a cocinar, pues, literal, terminaba comiendo sola porque ya todos habían acabado. Claro.
Entonces, yo también muchas veces desayunaba sola, pues, porque me levantaba dos o tres horas antes que todos. Bien temprano.
Que los de mi cuarto, por ejemplo, o sea, la mayoría solamente separaba a yair y yo de mi cuarto. O sea, después todos esperaban a que se les prendiera la luz.
Después se empezó a despertar más al levantar. Ok.
Pero, pero de fede, gema en su momento. Yair, ¿en qué cuarto está?
En malibú. Malibú.
¿tú también? Sí, estamos en el mismo cuarto.
Yair, fede, yair, masad, janet, ahora aranza y flor. Ah, el otro es, este, ibiza.
Sí, es cierto. Ibiza y el otro tulum.
Tulum. Pero sí, hubo ese como rocecín ahí entre cintia y yair.
¿y eso qué día fue? Eso fue el día que nos dieron el presupuesto.
El sábado, ¿no? El sábado.
Sí, porque la cajita, bueno, al menos la otra semana la abrimos en viernes y como que el sábado pasaron la tablet para hacer el presupuesto y en domingo llegó la comida. Ándale, entonces fue el sábado.
El sábado pasó eso. Que estábamos tratando de ponernos de acuerdo justamente para que no tirar cosas que nos echen a perder, porque así habían mil toppers con comida y que de pronto esto no se lo comía nadie, entonces hay que tirarlo, esto no se lo comía nadie.
Y así. Sí, que la primera semana se organizaron muy bien con eso porque alguien como que revolvió lo que quedaba y lo puso en un sartén asadito y sí se lo comieron, o sea.
No, la verdad. Cuando está bueno.
Está todo organizado. Sí, o sea, porque por ejemplo nosotros no pedimos chorizo, había chorizo.
Había chorizo. Ajá, entonces jair hizo chorizo con papas un día y huevo con chorizo otro día, o sea, como para usar las cosas, pero de pronto no se acababa la gente el chorizo, entonces estaba diciendo.
Es que el chorizo es pesado. Es pesado.
O sea, a mí me gusta, pero. Exacto, también decíamos, híjoles, que somos 17 compartiendo dos baños, oye, ¿no?
No quiero comer chorizo porque ¿cómo les explico? Exacto.
Entonces muchos no comían chorizo y cositas como que, sí, la había en betabeles, entonces yo ayudé a hervir los betabeles para que mo hiciera ahí unas purés de betabel. Ay, qué rico.
Sí, eso estuvo muy rico, el puré de betabel y así, o sea, que íbamos tratando como de sacar cositas, pero pues se quedaba en toppers, entonces ya ayer terminamos de vaciar, ayer domingo, sí, ayer domingo en la mañana, terminamos de vaciar, limpiar el refri súper bien. Sí.
Para ya las nuevas cosas que llegaron ayer. Entonces ya estaba mucho más organizado.
La mitad de las cosas. La mitad.
Y empiezan los juegos del hambre. Sí, cariño.
Ay, qué nervio. ¿qué les habrán puesto de actividad hoy?
La ponen hasta el martes, ¿no? ¿ah, sí?
¿el lunes no hay nada? ¿no hay como, no es como que se gana en la suite el lunes?
No sé, porque, a ver. Ah, el lunes se gana en la suite, no sé, porque a mí el lunes pasado me tuvieron en el hotel encerrada, incomunicada.
Ah, entonces no viste nada. Entonces no me acuerdo.
Creo que el lunes es la prueba del líder. Porque el otro lunes, pues, fue la semana que entramos.
Sí, es la prueba del líder, tienes razón. Y el martes ya es la actividad del presupuesto de la semana.
Empieza, arranca el martes, sí. Y es martes, mi cruz y jueves.
¿eh? Algo pensé, me iba a poner los tenis, no sé, algo me iba a levantar y ya se me olvidó.
No, no, no, no, no.