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Lo que yo pienso es que es uno de los más fuertes, es uno de los más fuertes de aquí adentro, güey. O sea, porque se veía el fandom que tenía, lo habían salvado bien hartas veces y de repente sale.
Entonces, yo no me confío, estúpidas. Yo no me confío y recuerden que a partir de esta semana ya vamos a estar todos nominados.
Ojalá, ojalá. Y los que, pues no sé, a ver al ratito a ver qué show, yo creo que sí.
Puede que haya pase directo a la final o que tenga inmunidad del líder o que, no sé, va a estar jugando gema y eze pérez contra mariana. Bueno, eze pérez, gema y mariana.
Yo, pues la verdad, me apendejé, estúpidas. Hace rato en la prueba del líder me apendejé, puse los de estos cubos en otro lado donde no debía de ponerlos y, pues, vali madre, güey.
Perdí. Pero en esta vida tenemos que aceptar que perdemos, hermanas, es un juego.
Pero la verdad, sí le metí toda mi adrenalina y mi injundia. De repente, como que sí me quise dar para abajo, dije, ay.
Ay, no, güey, perdí. Pero dije, ni modo.
Dije, ni pedo. Así es esto.
En la vida se viene a ganar o se viene a perder. Entonces, pues muchas cosas, hermanas, en estas últimas 24 horas.
Todavía no llegan las 24 horas y ha pasado mucho. Estuvimos imitándonos, haciendo mucho escándalo.
Me gustó mucho el cóctel, el desmadre. Me encantó, me fascinó.
Ya después de la prueba del líder y todo bien, hermanas. Ahorita, ay, pues, hacer un ratito, un ratito de cardio, estúpidas.
Hacer un ratito de cardio, pero también quería agradecerles por todo su apoyo. Y, pues, a platicar más joterías de mi vida, hermanas.
A platicar más joterías de mi vida. No sé qué les interesa saber de mí.
¿qué más quieren que les platique? Ay, no.
Estaba pensando el otro día de que a veces me preguntan cómo es tu infancia o cómo ha sido tu infancia. Yo pienso, ya les platiqué un poquito de eso, ¿no, hermanas?
De mi vida. La verdad, a mí me encanta platicar de mis puterías, no sé.
Ay, no sé, como que me vuelvo, como que me regreso, hermanas. Me regreso.
Me regreso a vivir todo. Eso es que ya casi no ando en eso, hermanas.
Y, pues, tengo que buscar de dónde sacar recuerdos y recuerdos. El día de hoy que me quedé platicándoles del salón yumikai, también les estaba platicando del salón yumikai, güey.
Cómo hice mi primer negocio y que me gustó. O sea, nunca me había imaginado yo poder tener un negocio, hermanas.
La verdad, neta. ¿cuándo?
Jamaica. Entonces, sí tiene mucho que ver las redes.
Sí me ha ayudado mucho las redes sociales en todo esto, hermanas. O sea, porque me han ayudado mucho a...
¿qué onda? Me han ayudado mucho a cumplir muchas metas, güey.
O sea, ya les estuve diciendo de la señora carmen que me pagó la escuela. Ya después hubo una que otra cosa que ya no se pudo por unas cuestiones que pasaron.
Entonces, ya después yo fui la que... ¿qué?
¿qué? ¿qué?
¿qué? ¿qué les dije que me operé?
Vamos a empezar por ahí que me quedé... Es que me he dejado las...
Les he dejado de platicar así como en pedazos y me revuelvo toda. Bueno, el chiste que me operé.
Me puse mis primeras chiches y luego después entré a la escuela. Ahí a la academia advel.
Padrísimo con mis comadres. Ya después fui como que a terminar lo de la escuela.
Este, me gradué y ya después fui cuando puse el salón de yumikai. Que pusimos el salón yumisiyo.
Ya les había platicado de eso. Y fue mi primer negocio, hermanas.
Mi primer negocio. Este...
Yumis, la verdad, pues le ha dado todo al salón, hermanas. O sea, ella es la que ha estado desde el número uno.
Desde el día número uno ha estado ahí. Ha estado buscando la manera de que el salón salga adelante y crezca.
Y la verdad, pues nos va muy bien, hermanas. Porque tenemos mucha clientela.
A yumis, aparte, ahí la conoce toda la gente del retiro y de la hidalgo. Entonces, ella es de ahí.
Entonces, pues obviamente ahí la conoce muchísima gente. Y pues quieras que no todo eso.
También ayudó mucho a que se aclientara el negocio. Y ya mucha gente conoce el salón yumikai, pues porque es de yumis y míos.
Entonces, llegaban visitas de muchos lados allá a visitarnos. De repente, yo ya dejé de estar en el salón.
Este... Llegó el tiempo donde yumis cumplió, cumplimos lo que me habíamos quedado.
Dijo, no, sí, hermana. Vamos a juntar.
Juntamos la cuenta de todo lo que se gastó para poner el negocio. Lo partimos a la mitad y somos socias de palabra, güey.
Después ya pasó el tiempo, me regresó lo que había, lo que yo había puesto y pues ahora sí que ya abiertamente, pues ya es su, su, el negocio de las dos. Entonces, ahí va mucha gente a visitarlas.
De repente, nos iban, me iban a buscar a mí, hermanas, porque sabían que ella asistía. De repente, hay gente que nos sigue en redes sociales.
Ay, ¿dónde está el salón? Iban para allá o a veces pasaban con evelyn o a veces iban muchos a san juan del cuecillo, pues porque obviamente wendy ha platicado todo eso de san juan del cuecillo.
Cuando estuvo aquí, pues la conocieron a san juan del cuecillo por ella, o sea, porque pues obviamente ahí es donde vamos a comer rica y deliciosa cena y mucha fruta y mucho escándalo. Entonces, este, ya de ahí, pues ya wendy, no sé, hermanas, como que de repente, no, no, no, no, de repente, más bien ya dejé como de, de verla un rato, porque después me, me, me metí a trabajar en la agencia, güey.
O sea, ah, no, pero antes de eso, déjame que te cuente que yo tenía un dinero guardado. Pues ya saben, hermanas, que me llega mi pago de youtube y yo de repente guardo mi dinerito, o sea, así lo hago, o sea, no todo me lo gasto.
Entonces, yo junté un varo y yo dije, pues quiero un carro, o sea, el carro este que les había comentado la otra vez, del carro que le vendió mi padrino, perrita, mi padrino rodolfo, era negro, era un fiat 500, entonces lo estaban vendiendo. Y yo dije, güey, pues este carrito está bien para mí, ¿no?
Es un carrito chiquito de cuatro personas. Está padre, es estándar, no sé manejar, ¿qué voy a hacer?
Digo, como quiera, no hay pedo, me enseño a manejar. Entonces, así fue como me hice de mi primer carrito, hermanas, así me hice de mi primer carrito.
Este, una señora me había mandado un dinero para unas cosas, yo tenía un ahorro y, pues, ahí se dio. Entonces, yo le hablé con la señora, con la señora erika, loba, hermana.
Loba. Con la señora erika hablé y le dije que, pues, que yo tenía ganas de comprarme un carrito, que como veía, si lo que me había mandado lo ocupara para eso, y me dijo que no había pedo.
El chiste es que me compré mi primer carro, estúpida, sin saber manejar, yo bien perra. Dije, vámonos, ¿qué tienen?
Que no nos importe nada. Pues, el carrito es estándar, estúpida, así que, que francisco, un amigo del grupo, fue el que me enseñó a manejar.
No sabía manejar. Pero yo no sabía manejar, no, más que automático.
Y estándar está más, está difícil. Sí, güey, y me llevó ahí a unas bodegas que están allá para león, para la salida a león, y está, unas bodegas donde están las calles solas, y ahí me enseñó a manejar, güey.
O sea, era de que nos íbamos. Se te apagaba.
Se te apagaba, no le podía meter bien a las velocidades, y no sabía, o sea, aprendía, no, güey, o sea, no. Y ahorita ya te la sabes.
Uy, mija, claro. Pero, ¿sabes cómo aprendí?
Nada más me llevó como tres veces a enseñarme. ¿y cómo aprendí?
Como yo estaba estudiando en la escuela de belleza, me lo llevaba, perra, sin saber manejar, me valía madre. Me llevaba el pinche carrito.
¿no chocaste nunca? En perra, no llegué a chocar nunca, gracias a dios.
Qué bueno, qué bueno. Pero le compré seguro, le compré todo, y ahí voy en perra en la mañana.
O sea, se salía muy bien. Y perra del grupo, yo, ay, me gustaba esto, como andar en ese, esa etapa me gustó mucho, porque salía del grupo, me bañaba en la mañana, desayunaba, y luego ya después agarraba mi carrito, yo muy nice, y me iba a la escuela, claro, estúpida.
Entonces, me gustó vivir esa parte, o sea, esa parte fue muy bonita para mí, pero no sabía manejar, güey. ¿y quién es la señora erika?
Es una señora que nos ayuda mucho a todas, es una señora de macallan, que nos apoya en todos los proyectos que queramos hacer. Qué chido.
Ella me puso la mitad para mi carro, me apoyó para mi cirugía de la nariz y de mis boobies. ¿en serio?
Sí. ¿y por buena onda?
Sí, porque nos ve en redes sociales. Ay, qué linda, señora erika, acá andamos.
No, sí, la verdad es muy linda, muy linda. Oye, y entonces con eso te compraste el carrito.
Y con eso me operé, y con eso me puse la nariz, ella me pagó la nariz, creo. Qué linda, güey.
Y yo me pagué mis chiches, pues no me iba tan bien todavía, hermana. Sí, hermana.
Empezaba a ganar dinero. ¿y todavía ahorita hablas con ella?
Sí, todavía tengo buena comunicación con ella. O sea, ¿te está viendo?
Sí, pero ya desde hace mucho tiempo ya, yo ya dejé de pedirle favores o así. Ya cuando empecé a ganar billete, pues ya dejé de...