
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Pero después como que me había, como que me malviajaba bien feo, hermanas, y ya estaba en mi casa bien asustada, ya no quería salir ni a la tienda, y ya cuando llegaban mis papás me sentía a salvo, güey, pero no dejaba de consumir, hermanas, ese es el pedo, no dejaba de consumir, me valía madre, güey, no dejaba de consumir. Esa fue una de las dos primeras veces que empecé a sentir todo eso, y luego después ya empecé a usarlo diario, diario, para bañarme, para maquillarme, para salir a trabajar, siempre consumía, a todas horas, a toda hora consumía.
Ya después cuando empecé a meterme más en el cristal, chis, ya no era como que esos delirios, hermanas, ya me sentía como perseguida. Ya era por decir, estábamos, por decir, yo cuando me salía de mi casa a trabajar en el talón, me iba en camión, agarraba un camión de ahí a la base de san juan bosco, y de la base de san juan bosco al hotel donde trabajaba.
Y de las primeras veces empecé como que a endeliriarme bien harto con un viejo que iba conmigo, con un viejo que iba conmigo ahí al hotel a ocuparse, empecé a endeliriarme que era malo y que me iba a hacer así cosas malas, la verdad. Y lo empecé a traer tanto en mi mente, tanto en mi mente que creía que era real todo eso, güey, creía que era real.
Entonces, yo andaba con miedo en el hotel, cuando salía de mi casa, me salía, sentía que me estaban siguiendo, que estaban viendo dónde vivía, que estaban, que mis papás estaban en peligro. Ay, no, una vida bien cabrona, bien turbia, hermanas, con el truco.
Y yo sentía todo eso. Entonces, yo cuando fue así como se dieron cuenta en mi familia, más adelante se dieron cuenta, porque pues todavía no se habían dado cuenta.
Me lo guardaba, me quedaba callada con eso. Nada más lo pensaba y lo creía y decía, sí, es cierto.
Siempre vivía autoengañada pensando que sí era real todo lo que estaba viviendo, güey. Entonces, ya estaba en mi casa y cuando salía de mi casa, salía con miedo y yo sentía que me seguían, güey.
Sentía que me venían siguiendo, sentía que estaban personas atrás de mí y volteaba y no había nadie. Y yo de repente estaba parada en el camión y de repente sentía que me hablaban y volteaba y estaba sola.
Y yo estaba en la parada del camión, güey. Y así una pinche locura masiva, bien perra.
Güey, y más me endeliriaba y luego después una vez me pasó que me subí al camión y de repente me endelirí, hermanas. Que el camión me iba a llevar a otro lugar porque pues me querían, pues sí se querían pasar de lanza conmigo.
O sea, que querían hacerme algo, que me querían hacer daño. En mi cabeza siempre estuvo eso.
Que me querían hacer daño, que me querían lastimar, que me querían hasta quitar la vida, güey. Entonces, ese día iba en el camión sentada y por dios que me está escuchando, que lo viví con esos...
Los delirios son tan reales a veces que no es nada verdad, hermanas, pero así lo pensé en mi cabeza, así lo creó en mi cabeza. Y luego andaba bien dopada.
Estaba sentada, estaba sentada en el camión y de repente escuché que el chofer empezó a hablar con la... Con...
Empezó a hablar con alguien. Y yo clarito escuchaba.
Y poniendo en mi cabeza, clarito escuchaba que estaba diciéndole, sí, aquí viene. Ahorita la llevo para allá.
Ahorita en cuanto se baje te aviso. Y yo ya venía bien endeliriada de mi casa, güey.
Ahí ya empezaron los delirios de persecución por el consumo. Este, pero yo la neta, o sea, hasta la fecha lo creí tan real que me lo creí.
O sea, que me lo creí. Entonces yo me asusté bien harto ese día y...
Y me acuerdo que me bajé del camión. Fíjate, bien estúpida una.
¿sabes qué pensé? No mames, hermana.
Les voy a decir qué pensé. Venía a sentarme en el camión y venía escuchando a alguien más.
¿sabes dónde pensaba que venía? Sentía que venía abajo del camión agarrado así del de este que da vueltas.
Así lo sentí en mi pinche cabezota. Dije, es que viene abajo del camión, viene agarrado de algo y me está siguiendo.
Y yo bien endeliriada, güey, como una estúpida. No mames, y así después me bajé bien asustada del camión y me fui, caminé y me acuerdo que esa era, llegué al hotel, llegué al hotel y estaban todas las jotas ahí, pero yo ya traía todos esos delirios.
Entonces yo, ellas empezaban a platicar de sus cosas y yo empezaba, ya como ya estaban deliriándome, yo pensaba que hablaban de mí, que estaban, por eso a veces llego y digo, ¿por qué están hablando de mí? Porque ando mamando con esto, la verdad.
O sea, cotorreo. Yo con mi desmadre, hermana, pues, ¿qué más me queda cotorrear?
Este, entonces, a veces estaban las jotas paradas y, la verdad, sí fui bien caquina con ellas, con algunas, con la mayoría, la neta, hermanas. O sea, sí andaba bien caquina, pero, pues, hoy en día entiendo que no era yo, que andaban mal, pero sí me acuerdo de muchas cosas, no de todas, pero sí de muchas cosas.
Entonces, pues, eso es lo que hace una persona que consume. Estaba yo trabajando, no podía trabajar a gusto.
Ya no me empecé a ocupar, empecé a adelgazar, empecé a que mi cara se mirara más mal, los clientes ya no me ocupaban, ya no trabajaba, ya no ganaba dinero.