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Peor decisión que he tomado, pues no soy una persona que se arrepienta de sus decisiones, de todas me enorgullezco bastante, excepto creo que sí hay una que me pude haber evitado y justo tiene que ver con el tema del alcohol. Hubo una temporada donde yo tomé mucho, abusé de eso y encontré una pareja con la que podía hacerlo felizmente.
Decidí casarme con esa persona, además en las vegas, además hacerlo legal en lugar de broma y pues todo terminó terrible, justamente con una fiesta en la que terminé muy borracha, con un escándalo nacional, viví violencia verbal y física, por primera vez alguien me pegó y me tocó y ya lo conté en algún momento. En algún momento entró a la casa, pero me aventó, me aventaba cosas, violencia física que nunca había vivido y ese episodio de mi vida me lo pude haber evitado definitivamente.
Pues mi vida está llena de malas decisiones. Enumerarlas, más bien estoy tratando de tomar buenas decisiones de un tiempo para acá.
Yo creo que el que un maestro de teatro me dijera chiquitita, tienes que tener vivencias, fue una estupidez porque me la pasé tratando de tener vivencias desde los 13, 14 años y por eso perdí la virginidad a los 13, por eso terminé mi carrera de bailarina, porque pues el maestro, pues obviamente me corrieron a mí, no a él. Me casé la primera vez con una persona bisexual que me enseñó a bailar, me cerró durante un año.
La segunda vez me casé enamoradísima con un alcohólico y acabé alcoholizada durante años también yo, que también hubo violencia física, mucha, muchos cuernos, muchas infecciones, que yo lo llevaba al ginecólogo para que viera que no le había pintado el cuerno y el desgraciado nunca me dijo que es que me lo pintaban a mí, que de estéril un rato. Luego casarme con el papá de elisa, lo único bueno que tuvo, que no fue porque me casé, fue haberme embarazado, fue el único que me embarazó, pero creo que esa fue la peor decisión que he tomado en mi vida.
No hay otra decisión que me arrepienta más en mi vida que haberme casado con rubén lira, porque ya tenía mi hija, ya había visto que era vígamo, mi mamá me hizo que lo perdonara y nació elisa, nos volvió a abandonar, nos abandonó en los nueve meses, nos volvió a abandonar y eso es algo que le afectó muchísimo a mi hija. Entonces creo que la peor decisión, porque uno puede tomar muy malas decisiones que te afecten a ti, pero el haber permitido que este hijo de su pelona haya vuelto a entrar a mi vida cuando elisa ya era más consciente, nunca me lo voy a perdonar.
Vas tú. Yo soy un fiel creyente que todas las decisiones que tomamos, buenas y malas, forjan el carácter y las personas que somos hoy en día y por eso estamos aquí, por las buenas y malas.
Muchas de las decisiones que hemos tomado y por alguna situación se dan, parte del camino, seas creyente o no, pero yo creo que por algo pasan las cosas. He tomado muchas malas decisiones en mi vida, pero cuando no te concierne solamente a ti, sino que una decisión afecta a los seres que más quieres, esa es la que realmente te pega.
Y yo se los he expresado, a lo mejor no con lujo de detalle, pero segundo embarazo, de nosotros, patricio, mi esposa, venía sintiéndose muy mal. La verdad, el hecho de que me lo externara reiteradamente, pues ya era como una situación de no pasa nada, no pasa nada, te sientes mal, mira, tómate esto y no va a pasar nada.
Y lo tocó perfectamente el día que se levanta y me dice, guillermo, me siento muy mal, porque había veces que nunca me lo dijo, pero se paraba al baño y sigue. Y gateando, llegaba al baño, porque luego sentía muy mal y pues yo, pues obviamente, pues por el trabajo y todo, yo estaba bien dormido y ella por no molestarme no me levantaba, pero esa vez en particular se despertó.
Me dice, guillermo, me siento muy mal, si me paro siento que se me va a salir el bebé. Y yo le dije, no va a pasar nada, no va a pasar nada, bebé, en serio, guillermo, me siento mal.
Levántate, bueno, se levanta. Y hagan de cuenta que fue una cascada de sangre.
Una explosión de sangre sobre la cama, sobre el piso. Y mi hijo, el mayor, estaba muy pequeño, tenía tres, cuatro años, estaba en la cama.
Y obviamente, cuando uno ve eso, quedas petrificado. Y en ese momento, sin dudarlo dos veces, la cargué, la metí al coche, le hablé a mi suegro, le dijo, suegro, se puso muy mal verónica, la voy a llevar al hospital, pero por favor, venga, por favor.
Y yo le dije, guillermo, porque guillermo está aquí, estaba llorando y no sabe qué pasaba y tenía tres años de edad. Y le dejé toda la sangre ahí.
Pero me fui al hospital en friega. Él, inclusive, dice después que limpiando con cubeta y toda la sangre que estaba ahí.
Y llegando al hospital, pues ya más o menos controlan a verónica, le inyectan lo que tenían que inyectar para madurar los pulmones y todo, porque no tenía ni seis meses de embarazo. Y este...
Y para no hacerles el cuento largo, pues esas decisiones de no haber visto yo las señales y de no haber, a lo mejor, tomado una decisión más pronto de, a lo mejor, otro tipo de tratamiento o algo, nació mi hijo tan prematuro que cabía en la palma de mi mano 800 gramos, 700 gramos. Y pues las 14 transfusiones que le hicieron, le hicieron la unción de los enfermos, pensaron que no iba a sobrevivir, le dio un hongo en la sangre, le colapsaron las venas, todo lo que se imaginan.
Y no hay dolor más grande que existe que ver a tu hijo, a tu hijo mal. Así como nuestros papás lo ven con nosotros, de las decisiones malas que hemos tomado.
Bueno, pero ver a tu hijo sufrir y probablemente pensar que uno tuvo algo que ver con eso. Y algo que además ha sido, pues que no para, sigue teniendo cosas.
Pero aprendo de él porque es un guerrero, es fuerte, es grande, pero bueno, todo lo que ha pasado a partir de ese momento, siempre me he preguntado que si hubiera tomado otra decisión de hacer el caso a mi esposa, a lo mejor ni ella hubiera pasado por eso, ni mi hijo tampoco. Y mi hijo mayor también que vivió todo ese momento traumático.
Pero bueno, esa ha sido la perdición que he tomado, desde mi punto de vista. Bueno, yo vengo de una familia que nos tocó un divorcio muy chamaco.
A los 10 años mi papá se divorciaron y fue durante mucho tiempo el dolor más grande de mi vida. El dolor más fuerte, el dolor que más me acompañó hasta hace poco más de 20 años que pudimos superarlo platicando y tratando de hacer las paces unos con los otros, pero de las cosas más fuertes es que nosotros cuando estábamos morros, nos empezamos a dar cuenta que mi mamá, con la depresión que tenía por el divorcio y mi mamá testiga de jehová y todo, ella empezaba a olvidar los nombres, empezaba a decirme como sus hermanos, germán, gibranco, mi sobrino, hasta que daban el cuarto nombre, yair, y siento que no le dimos...
Tanta importancia, y en el momento que le quisimos dar importancia, mi mamá no quiso ayuda. Y creo que me dormí en mis laureles.
Creo que dejé que llegara más. Y de repente, cuando diagnostican a mi mamá con el alzheimer, ya era demasiado.
Me arrepiento del tiempo que no le di. Santiago,nicole,sanchez,eeuu ,argentina