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Se apellidara gerstein, entonces se obsesionó tanto con eso que en la escuela le ponía las mochilas elisa gerstein clitbo y yo a chinga. Y entonces un día me armó un dramón, pero david lo que pasa es que él estaba viendo con ambición ser el tutor de elisa y casi que algo me pasaba.
Y mi hermana me dijo, es que era muy ambicioso, muy ambicioso. Y entonces se fue a monterrey, si después me voy si no pones elisa en mi nombre.
Y yo, pues vete. Y entonces a los 15 días me habla porque yo pensé que iba a decir, ven david.
Mi hija no es negociable, cabrón. No es un perro para que regales, mi hija es mía.
Y además mi apellido me costó que mi hija lo quisiera, o sea, soy su madre. Y entonces me habló y, no, que yo estoy aquí en monterrey y no quieres poner a mi hija.
Le dije, no te la voy a poner a tu nombre, a mi hija no. Mi hija no entró en este juego.
Pues entonces. Entonces voy a hacer una escultura y le voy a tomar el molde a una amiga mía.
Si con eso vas a hacer dinero, por mí, vete de pronto, cabrón. A mí me valen madres.
Y entonces. ¿y el que más te ha dolido?
La torno. ¿sí?
Sí. Pero por todo el tiempo, ¿no?
Qué pregunta esa, ¿eh? ¿cuál fue el amor que más te dolió?
No, no, no. El amor de mi vida es el que está ahorita.
Sí, re. Pero una vez mi psicóloga me dijo, guarda, porque por ahí no es el amor que más amaste, sino el amor que más te dolió.
Es el que más te dolió. El que más te dolió.
Claro. Cabrón.
Y entonces, este, pues regresó. Cuando regresó en su estudio, yo ya le había puesto sus trastes, un futón, todo.
Órale. Y le dije, pues seguimos siendo pareja, nada más que tú vives en tu casa y yo en la mía.
Porque decía que no me costó. Yo no te cuesto, y no te cuesto, y no te cuesto, y nomás no quería trabajar.
O sea, trabajaba en las esculturas, güey, pero. Sí, pero no aportaba.
Mira, llevamos todo. Estaba en miami, al basel.
Ajá. Costaba 150 mil pesos hacer la pieza.
No, 80 mil. Y él quería 25 mil dólares.
Le ofrecieron 20 mil por cada pieza y no se le dio la gana de venderlas. Y piezas que yo invertí en todo, en el material, en el estudio.
Y, por cierto, se las llevó. Llegó mi hija un día y, ay, papito, bien emocionada, y la mandó para arriba y se llevó todas las piezas que invertimos entre los dos.
Entonces. Me decía, ay, ¿me puedo ir a bañar a la casa?
Y yo, no te cuestas, cómprate gas. Y entonces, un día ya con tanta plática con la psicóloga y no soltaba y se hacía pendejo y se hacía pendejo, hasta que lo arrinconé así contra una esquina.
Queremos saber por qué chingados no quieres trabajar, güey. Hasta que dijo, pues si a ella le pagan por no hacer nada, ¿por qué yo tengo que trabajar?
O sea, mi exclusividad de televisa. Y yo, por no hacer nada, yo no me he ido a hacer cine a hollywood, no me fui a hacer una serie, no muchas cosas, porque estoy de exclusiva.
Para mantener esta. Para mantener esta casa, entonces, que no me importa que chida mi exclusividad, pero la gente piensa que la exclusividad, no, dejas de hacer muchas otras cosas.
¿tú ya tienes exclusividad? No, me la quitaron en la pandemia.
¿a muchos, no? Pues a toda mi generación, los que ya estábamos más grandes, se las quitaron.
Eso nunca te lo he dicho, güey, qué bonita tu amistad. Ay, yo te quiero mucho.
Yo también, porque, o sea, todos te hacen el cumplido de, ah, te hemos visto y eso, pero nunca me imaginé ser amigo. No, pero tú y yo somos amigos, amigos.
Sí, yo lo sé. Yo me conozco su vida.
Pero nunca me imaginé como, ¿sabes? Ay, mi chiquita, te quiero.
Te quiero, güey, qué bonito. Soy honesto, güey.
Sí, tú eres mi amigo, amigo, no eres mi poquito. Soy celoso.
Te quiero. Es que este, está muy, tú también eres mi nuevo bebé.
Mi favorito. Estoy el favorito.
Me ponen en una posición muy difícil. No, sí estoy el favorito.
Este tiene. Hola, mi amigo, mi amigo.
Mi conocimiento más tiempo. Sí, pero.
Mi estar más tiempo amigo. Estoy el favorito.
Es el alma. Ah, yo más fuerte que tú.
El alma importante. Yo más fuerte que tú.
No, el alma importante. Yo más fuerte que tú.
Yo comer más. Yo comer más.
Yo comer más. Yo comer más.
Yo comer más. Rico.
Yo rico. Yo rico.
No. Mi futura esposa, cuerpo para ella.
Qué rico, pero más, que yo más rico. Yo más rico, más alto.
Más, más grande. Ah, sí, tú más alto.
Yo más rico. Ay, me encantan.
Es actriz. Obvio, campeona a mí.
Actor, actor, actor. Invitar también.
Sí. Piensa rápido, dice.
Sí. No, pero ya, ya le vamos a hablar normal, dijo.
Ahora le vamos a enseñar más palabras. Pues aquí, entre tanta banda, está aprendiendo hasta argentino.
Argentina es muy difícil. No he entendido nada con la flor, acento.
Solo pocos. Porque es cada vez más difícil.
Mira, que me cambió de letra. Yo.
Sí. Pero nada más es la y lo que te dije.
Yo y la s, ¿viste? No sé.
Las cosas. Sí.
Depende de la zona. Pero ¿sabes qué?
Ah, entiendo más fede con el flor. Uruguayo.
Fede más, entiendo más. Es que el uruguayo es más suave.
No, gracias. Habla más pausado.
El argentino se arrastra un poco más. Yo entiendo más el inglés de inglaterra que el gringo.
Es más limpio, ¿no? Es más limpio.
Sí. Y como mi hija estuvo tantos años en el edron, en la escuela esta, perdón, las maestras eran muchas inglesas y todo, y el acento...
Saliendo de esto me voy a meter en inglés. ¿qué?
Saliendo de esto me voy a meter en inglés. Ah, yo tengo miss mary, que es muy buena maestra.
Pásamela. Porque yo me quiero ir a hollywood.
Si puedes. Voy a poner más bueno y go.
Un año más. Vete ya.
Un año más. Si te vas a ir, vete ya.
Ya no estás tan chavito. Vete ya, no desaproveches.
Métete a un proyecto y ahorra una lana para que puedas estar allá. Justo.
Sí. Hay mucho cine aquí para hollywood.
Mucho casting.