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Gabriel pingarrón ya tiene 83 años y sigue siendo igual de reventado. Ya tiene pedos del corazón, gabriel.
Que siga disfrutándose de lo que le gusta. De algo se va a morir.
Exacto, de algo se va a morir, que se muera divertido. ¿no?
Si eso es lo que él quiere. ¡cálmate!
¿te acuerdas del programa de césar costa? Papá soltero.
Papá soltero. Con su suéter de rombitos.
Yo nada más les voy a decir una cosa. ¿no han visto lo que dicen los que vivimos la generación de los 80?
Aquí los voy a dejar. Los últimos que disfrutamos de vida sin celular.
Ahí está, listo. Los que jugamos en la calle.
Sí, yo jugué en la calle. Los que oíamos rock.
Los que fuimos de generación pasada de la aliviana y la liberación. Oye, tocabas en la puerta del vecino a pedir un vaso de agua.
Claro. De vender limonada en la calle del niño.
Ah, yo ponía mi puestito de paneta. De salir a patinar.
Mucha honra, soy generación del 67. Y...
Él es modelo 67. Muy bien.
Clásico. Yo soy clásico.
Tú eres retro. Yo 7-9.
Tú eres retro. Yo soy retro.
Y yo soy moderno. ¡ay, cálmate, memo shorts!
Está bien, memo. Memo shorts.
Sí. No, yo siento que está disfrutando su chocolate como si...
Sí, sí, como niña chiquita. Sí, yo ponía mi mesita en el jardín.
Porque mi casa tenía como barrotes. No era pared, era como barrotes.
Veías perfecto a la gente que pasaba. Entonces, me lo poníamos una mesita y vendíamos...
Limonada. Limonada, paletas heladas.
Ay, los vecinos siempre nos compraban. Eran bien buena onda.
Sí, la neta, güey. ¿sabes quiénes eran mis vecinos?
Los hermanos castro que tenían un grupo de música. Los castro.
Los castro. Nunca volví a saber de ellos después de que nos cambiamos.
El papá de dani castro. ¿en serio?
Ella es de los castro, daniela castro. Ah, bueno, a daniela castro la conozco también por los días son los que son muy amigos míos.
Y a dani. No, nosotros vivíamos enfrente al colegio militar.
Pau y andrea, les mando besos. ¿quién?
Enfrente al colegio militar. Ah.
El que está en popotla. Sí.
Güey, cuando se cambió al inde, nos metíamos hasta adentro, arriba. Había una oficina, que se supone que era el del general mayor, que tenía como una puerta que parecía que era parte...
¿te acuerdas que en los setentas se usaban esas paredes que eran de madera? Como, como...
O sea, eran varas de madera así, pulida. Y entre esos descubrimos que había una puerta secreta, güey.
Y fuimos a dar al mecanismo del reloj que hay calabozos allá arriba. ¿cómo?
Hay calabozos. Y luego tenemos el politécnico nacional.
Nosotros éramos muy traviesos. El politécnico nacional atrás.
Y nos metíamos a las cisternas y a los sótanos, güey. Entonces, de este lado la cisternona y nosotros pasándonos...
O sea, a los... A todos.
Acaban de construir el edificio nuestro y no habían cerrado el boquete de la cisterna todavía. Pues ahí nos metíamos.
En el plan sexenal. Sí, sí te creo.
Es que te digo que yo sí crecí en un lugar donde había parques y había harto que hacer como chamas. Y luego nos íbamos a seguir las vías del tren, según esto, a vivir una aventura.
Ay, yo me iba al monte con mi amiga en bicicleta. Y estaba bien cerca.
Y pedíamos ride de regreso. Se podía pedir ride en la avenida.
No era... De santa mónica, de satélite.
Sí, sí. Ahí, ahí.
Pues santa mónica era en rancho, güey. Pues ahí pedíamos ride de regreso con nuestras bicicletas porque estábamos muertas y nos subían a los coches y nos llevaban a la...
Sí, jefe. A la casa.
Llegan otras épocas. Y nos llevaban atrás, nada más la condición era pedir ride a pick-ups para irnos atrás.
Y una vez nos escapamos las fobos, mis amigas que tengo que... Todavía me llevo con ellas.
No nos quisieron dejar ir nuestros papás al cervantino con la escuela. Ay, a mí tampoco me dejaron ir.
Y que ahí te va, mija. Mamá, me voy a quedar en casa de valeria, valeria.
Mamá, me voy a quedar en casa de cintia, gaby. Este, me voy a quedar en casa de vero.
Vero, te hicimos un desmadre total que las mamás no sabemos en casa de quién estábamos. Y a puro aventón y pidiendo de a diez pesos porque no teníamos para el camión de regreso de la escuela, nos fuimos hasta guanajuato al festival cervantino.
¿y luego cómo se regresaron? Igual.
¿o alguna mamá se enteró y se apiado y la fueron a recoger? No, porque íbamos con los maestros.
Ah, no es cierto. La maestra cermés nos obligó a irnos con ellos y decía, se tienen que quedar.
A mí no me mandó mi mamá, no me dejaron... Es más, no nos llevó la escuela porque alguna maldad habíamos hecho.
Ni la maestra cermés. La maestra cermés nos quería meter al internado donde no se quedaba toda la escuela en el cervantino.
Así es. Y un cuate me acuerdo que nos prestó una casa de campaña y que tenía un lugar donde acampar.
Y ahí te vamos hasta el pinche pípila y resulta que era un terreno así. Y entonces nos dice un cuate, teníamos ya quince años, si se bañan las invito a cenar.
Imagínate cómo llegamos ya con las moscas pegadas en la carretera. Y éramos muy tremendas.
Muy tremendas. Ay, pero ¿se podía hacer todo eso en aquellas épocas?
Sí, sí me tocó. Sí, te ibas de campamento.
Y para las generaciones que somos más modernas... Ay, cálmate memo.
Aquí para el supersónico. ¿qué?
No, yo no voy a decir nada. ¿no te portabas mal tú?
No, a verdad tú no. Ah, sí.
Tú eras travieso. No.
No, mi hermano era más. Mi hermano más.
Yo, yo la verdad sí que digas travieso, travieso. No, no, tampoco.
O sea, no era yo el ejemplo de la moralidad. Pero este, no, también hacíamos, teníamos nuestros.
Sí, entre los hermanos seguramente. Me han contado, por si me están viendo mis papás, me han contado.
Cuando nos íbamos de pinta. Vea, vea, vea, esa risita.
Ya no se portaba muy bien. Yo me iba de pinta a los teatros.
Qué aburrida. Sí, yo no, yo me iba a todos lados.
Yo me iba de pinta al teatro galeón. ¿a galeón?
Sí, porque ahí estaban los teatros. Yo iba al cine.
Fíjate. Sí.
Yo iba a plaza satélite. Sí, yo a las lanchas no.
A plaza satélite. Mundo e ni existía.
Es más, mi escuela, la prepa estaba juntito a donde construyeron mundo e, pero terminaron de construirlo un año después de que yo salí de prepa. Ya no me tocó.
Uh, ya está. A ver qué dijiste.
Sí, sí.