
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Pobrecita gala, no tiene dónde meter. No, sí ya le enseñé su closet.
Es que dice que le da huevo. Vamos a hacerle estopalla.
A ver, voy a empezar, ¿eh? Ay, hello.
Ay, cabo. ¿en serio?
Bueno, no digas nada. Vamos a hacer una cosa.
Listo. Listo.
Ok. Empiezo, ¿eh?
Va. En aquel pueblo alejado donde la civilización nunca había llegado.
No existía la luz. Era prácticamente un pueblo fantasma.
Ese pueblo había empezado a sentir la migración de la gente joven que buscando nuevas oportunidades se había ido hacia las ciudades y era un pueblo prácticamente ancianos. En ese pueblo había vivido una mujer antiguamente que un día dejó a sus hijos ir con su comadre.
Y de pronto la comadre aprovechó la salida de los niños para ver a ese amante. Cuando de repente en un río que aparentemente era pequeño, pequeño, pequeño y el agua llegaba casi a las rodillas de los niños, dos de ellos fueron succionados entre las piedras por un rumen remolino.
Una indígena que se encontraba al fondo logró tomar a la niña del cabello y alcanzarla a sacar. Esa mujer le gritaba a su comadre ¡fue tu culpa!
¡fue tu culpa! Pero no podía hacer nada.
El muchachito vino a aparecer tres días después lleno de inflamación. Era un maquito de ocho años y esa mujer lloraba por todo el pueblo con el niño en brazos gritando, pidiéndole a dios que por favor lo reviviera.
Se quedó semanas al lado de ese cadáver con el dolor de una madre. Tuvieron que arrancárselo de los brazos.
Ya estaba en un estado de verdadera descomposición. A partir de entonces la mujer se volvió loca y en aquel pueblo rodeaba su casa y seguía anciana.
Teresa la venada le llamaban porque de tanto llanto sus ojos se hicieron grandes como un venado y andaba alrededor de la casa. Era tanto lo que andaba alrededor de esa casa caminando con este pasito suave y veía a todos los que llegaban porque esa casa estaba a la entrada del pueblo y ahí pasaban las carretas y cuando venía la tormenta y llegaba el agua gritaba, ¡la sal!
Ese grito ahuyentaba a todos los que se querían o pensaban siquiera acercarse a esa choza. Esa choza llena de miedo, llena de espanto, llena de historias negras, una energía pésima que inundaba a los pocos viejos que sentían lástima por la venada.
Se oía el viento, llovía y aun así se veían sombras de esta mujer dando esos pequeños pasos alrededor de la choza. Poco a poco dejaron de sentir lástima por ella, la olvidaron prácticamente hasta que un día la vieron bajar hasta la calle principal del pueblo que recordemos solamente estaba habitada por hombres mayores y ancianas.
Las ancianas al verla llena de ropas destrozadas con el cabello más largo que le bajaba hasta la cintura todo ese dolor en el rostro sintieron lástima por ella. Los hombres la despreciaron la siguieron le gritaban le gritaban cosas tremendas se burlaban de que su hijo había muerto se burlaban de que se había vuelto loca y le preguntaban que había hecho con la niña donde estaba esa niña que aún vivía después dos,después tres agarraron piedras y empezaron a inmolarla en el rostro en el pecho ella caía hasta la tierra hasta la tierra en donde toda la sangre de la venada empezaba a desparramarse y se mezclaba con la lluvia sufrirán sufrirán los hombres en ese momento callaron sintieron temor por unos instantes y después la tacharon de loca y la dejaron a morir ahí al final de la calle principal del pueblo con las gotas de agua sobre su cuerpo y muy pronto sobre su cadáver pero todo el mundo seguía preguntándose que había sido de esa niña pequeña que habían tomado de los cabellos para salvarla y que había vuelto a saberse sobre ella y definitivamente definitivamente hay una historia macabra detrás de ello esta mujer al haberse vuelto loca no quiso volver a tener hijos jamás pero no mató a la niña cavó una fosa profunda profunda del tamaño de un cuarto dentro de esa casa y esa niña se quedó ahí y claro le daba de comer lo necesario para que no dejara de existir pero esa niña empezó a crecer entre ratas alimañas empezó a crecer entre sus propios excrementos entre los pedazos de comida y la gente oía en las noches esos gritos que llegaban a lo lejos pero el día que teresa la venada murió invadieron la casa empezaron a escuchar que algo golpeaba abajo movieron un petate y debajo de ese petate había una pequeña trampilla la niña estaba cegada porque no le había dado luz en muchos muchos años ya no era una niña era una mujer de 35 años y esa mujer pues quedó loca quedó con este sufrir y era como un pequeño animal un pequeño animal salvaje de pronto la rescataron la ayudaron pero ella no reaccionaba más adelante muchos años después descubrieron que había oro en ese pueblo y entonces empezaron a llegar los mineros claro el pueblo volvió a tener auge empezó a llegar la abundancia empezaron a llegar las casas las mansiones pero de pronto los mineros empezaron a desaparecer muchos pensaban que era porque se caían en la mina pero definitivamente nadie creía realmente eso había un relato una leyenda que poco a poco se iba divulgando de boca en boca hablaba de un minero de los primeros que llegaron al pueblo el que empezó a encontrar oro y a la salida de su mina estaba iluminado por una fogata bailando en compañía de otros tres que le ayudaban presumían su oro gritaban se veían millonarios cuando de pronto un hacha rompió el cráneo de uno después de esa algarabía y esa fiesta los otros se quedaron impávidos ¿por qué?