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Y en esa locura, en esa locura y en esa envidia por el oro, por el poder, se encerró en su mina. Encontraron, por supuesto, los cuerpos al otro día, pero no a quien los había matado.
No fue sino hasta una semana después, seis días exactamente, cuando ese minero salió de su mina, que le había dado tanta alegría, pero solamente gritaba, no, no. Las cuencas de sus ojos estaban vacías.
Tenía una cara de terror dibujada. Estaba totalmente pálido, lleno de sangre.
Y solamente gritaba, no, no. El pueblo se había acostumbrado a vivir en la oscuridad de aquellas cavernas, de aquellos pasadizos.
Y al saber que su madre había sido asesinada, aunque la tuviera ahí tirada, pero era lo más cercano que conocía a un contacto, un contacto humano. Y entonces, por eso ella empezaba a matar.
El pueblo nuevamente se fue vaciando. Y cuenta la leyenda que todavía desde aquellas cavernas se oyen los gritos de la hija de teresa, la venada.
La chingón, ¿no? Sí.
¿te gustó, bray? ¿lo inventaron ahorita?
Sí. No mamen.
¿cómo lo hacen? Pues así, güey.
Así. Están locos.
Vamos a empezar a contar una historia de terror todos los días. Sí.
Están locos. Está bueno.
¿cómo les fluye? Sí, pues es que se llama improvisación.
Recuerden, esta es la hora. ¡guau!
¡guau! Y ernesto laguard.
No, yo empecé a decir, qué bien se la saben. No, güey.
Qué buena memoria. No, güey.
Qué cañón. Pero es que no lo queremos hacer delante de la gente porque se van a empezar a burlar, van a cortar el cuento, otros se van a reír.
Y nosotros lo que queremos, porque pues nosotros somos actores, entonces el contenido que queremos dar, pues es real. De terror.
De terror. Sí.
Está padre, ¿verdad? Sí.
Sí nos gustó. Sí.
¿cómo se les ocurre? Mañana a ver qué se nos ocurre, güey.
No. Ve pensando, ve pensando.
Ya tengo el siguiente, ya tengo el siguiente. Va, va, va.
¿de una vez? No, no.
Mañana, mañana. Es uno por día.
La gente tiene que ver un cuento al día. A ver, es el segundo de...
Aquí la tengo enfrente, jefa. Está acomodada.
¿de una vez? No se oye, es mi micro.
¿sabes qué estaría padre? Sí.
Bueno, como yo con janet, la sección que tenía pensada hacer con janet, que era brianet, íbamos a hacer como jueguitos, ¿no? Y ¿te acuerdas?
A veces que íbamos y preguntábamos como un color y una parte del cuerpo y una cosa así, ¿no? Ajá.
Entonces no se podrían preguntar así que tres palabras, ¿no? Ah, claro.
Improvisar con tres elementos. Ajá.
Y que no sea... Policía...
Policía, este... No sé, laberinto y otra, ¿no?
Y con esas palabras se va armando una historia. Hacer una improvisación.
Eso estaría bien chido. Ajá.
Y así se incluye la gente de la casa también, que ni saben qué onda, ¿no? Pero de alguna manera ellos colaboran, ¿no?
Sí. Que era lo que yo quería hacer, pero se llevaron a janet.
Ya. Si quieres, mañana te invitamos al cuento.
¿lo hacemos? No, yo que voy a andar sabiendo improvisar como ustedes.
No, hombre. No, pero igual sí puedes pensar.
No, hombre. ¿qué tal la historia?
No, guau. Cabrón.
Son muy sorprendentes. ¿sí?
Sí. Qué padre.
Qué buena onda. Sí, sí.
Sí. No lo escribimos.
No se vale volarse los derechos, solamente la canción. Nuestros.
Son nuestros. Por favor, casa de famosos, no vayan a dejar que nos vuelen los derechos de los cuentos.
Sí, este y yo queremos hacer eso. Y ya tenemos nuestros personajes de ancianitos.
Sí. Que esos sí los vamos a sacar después.
Que esos están muy divertidos. Ya tenemos quién nos va a escribir.
Ay, qué padre. Vamos a hacer teatro.
Bueno, me invita para ser el público. Sí.
Sí, te vamos a hablar. Oye, para que memo diga, sí, voy a ver al borrego, al costeño y los viejitos.
No, pero memo sí improvisaría chingón, ¿eh? Con nosotros.
Porque tú lo abriste. Y memo sí entraría como el narrador y entraría bien chingón con nosotros.
Como el narrador. Mañana hay que invitar a memo al cuento macabro.
Ahorita le platicamos. Uno que otro invitado.
No, pero ese está bien, porque como es narrador natural. Le vamos a poner historias macabras de la casa.
Sin guardia. Sin guardia.
Sin guardia. Sin guardia.
Sin guardia. Sin guardia.
Está padre, está padre, está padre. Muy buena idea.
Y cuando quieran, además me echan una llamadita. La vinimos a despertar, pero valió la pena, porque fue el catalizador para decirnos si está chido o no.
¿y sí te gustó? Sí.
¿te lo ibas imaginando? Sí.
Sí, pero trataba de decir, lo están memorizando, lo están inventando, no entiendo. Vamos a hacer con sonido y todo.
Ah, ¿este era ensayo? No, no es el mismo cuento, pero por ejemplo este ya hizo sonido, yo sé cómo se hace.
Llegaban los caballos. Claro, claro.
Y el viento. Y sonó el reloj.
Si hay que empezar a ver con qué cosas vamos a hacer los sonidos, igual metemos un sonidista. Vamos integrando de a poco.
Poco a poco. Ay, sí.
Pero es que si es en bola va a ser un desmadre. El chiste es ir entre, o sea, poco a poco.
Que se lo tomen con seriedad. Sí, sí, que sea la hora macabra.
La hora macabra. La hora sin guardia de la casa de los famosos.
La hora sin guardia. La hora sin guardia, qué chingón título.
Nos gustó, mija. Cuando quieran ustedes me dicen, yo les doy ahí.