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Entonces compramos nuestro boleto y había así como jueguitos como los de aquí. Y dije, ¡ah, qué padre lo que empieza!
Y nos dicen, no, no, no, que el señor cepillín lo quiere en su tráiler. No, no, no, vamos a jugar aquí.
No, no, no, el señor cepillín lo quiere en su tráiler. No, bueno, entonces quédense aquí, yo voy al tráiler.
No, no, no, quiere que toda la familia vaya al tráiler. Ahí vamos al tráiler, horas en el tráiler, no pudimos hacer nada.
Y total, este, nunca llegó cepillín. ¡no!
Y entonces hasta que, pues ya, no, que pasen porque ya no pudo venir. Los hijos, ya sabes que estaban los hijos.
Y nos puso así, era un círculo así, nos puso exactamente enfrente así a toda la familia, ¿no? Y entonces sale cepillín y aquí está ernesto, la guardia, y ernesto, y nos quedan.
¡ay, sí, qué bien! Y entonces ya el intermedio, dije, pues estamos en los pinches jueguitos, ¿no?
Y entonces, no, no, dice el señor cepillín que vayan. Vayan a su camper, puta, y vamos al camper y todo.
Y entonces me presenta al dueño del circo, un muchacho joven. Y entonces, ah, pues mucho gusto, gracias, no sé qué.
Ya vamos a pasar, ¿por qué otra vez vamos? Entonces estamos sentados ahí y sale cepillín, no sé qué, en la feria cepillín, tara, tara.
Una guitarra, tara, tara. Y llega el muchacho joven y dice, oye, ¿estás bien?
¿les traigo algo, un refresco o algo? ¡ernest!
Y que para la música. ¡arnest!
No, o sea, así como, ¿qué pasó, güey? Y me dice el dueño, así como, no le hagas caso, ¿qué pasó?
Estoy cantando para ti, tu familia. Y para el pueblo, no, no, no, me puso una regañada, güey.
¡no manches! No, me aprecié de todos, de mis hijos, de todos, no, paró todo.
Se me acercaba y me hacía así. Espantoso, espantoso.
Y al final, este... No nos podíamos ir porque estábamos en medio, ¿no?
O sea, dije, este güey nos va a regresar. No, no, no, horrible.
Y al final, este, voy a cantar una canción y quiero que ernesto la cante conmigo. ¡puta, lo querían matar al güey!
¡lo querían matar! Experiencia, güey.
No, no, no, horrible, horrible. ¿y cuál fue?
¿qué canción era? Ha habido superman, bye bye, no sé, lanchabelo, ¿no?
No me acuerdo, pero... Yo solo me sé la de...
En la feria de cepillín. Pero ahí te pasaba, ¿eh?
Sí, sí, sí, sí. Una guitarra.
Muy desagradable, ¿no? Horrible, horrible.
Ay. En el circo.
¿este era dónde? ¿este circo no va a ser él?
En el circo. ¿este dónde es el circo?
Aquí, aquí en méxico. Pero luego tuvo su programa en televisión, ¿no?
Ah, sí, también. Sí, nosotros cuando éramos chiquitos, ya la onda vaselina, cuando visitábamos monterrey, nos invitaba a su casa.
Un payaso muy famoso aquí en méxico. Ay, no me decía.
Tenía tu humbling heart. Y verdad, niños, que voy.
Voy a ir a su cumpleaños. Y me decía, ¿cómo sí?
No, gracias, nos van a regañar. Me invitan a su cumpleaños.
Sí, sí, sí, te invito a mi chica. Ya nos fuimos.
Pues estuvo en un cumpleaños de mi hijo, el grande. Sí, sí.
Te hizo un desmadre en hermoso. Volteó hermosillo cuando llegó.
¿en serio? Es que para nuestra generación fue...
Era adorado, sigue siendo. Ay, cepillín, yo trabajé con él.
¿en serio? Hicimos saladino.
Juntos. Y entonces un día yo tenía que frotar la lámpara, pero me tenía que hacer güey para que él se metiera a la trampa y ya apareciera, porque era el genio.
Y entonces los niños me gritaban y yo les decía, ¿dónde dijo que le sobara? Que al lado, que le sobe, que le pegue.
Y se subió un chamaco al escenario y dice, princesa pendeja, así. Es en serio.
Te lo prometo. Y en ese momento justo dio el timing, porque ya había pasado el tiempo suficiente, güey.
Fue milagro. Pero el pinche escribe, ¡princesa pendeja, así!
¡no! Me arrebato la lámpara.
¡guau! Sí.
No le hagas. Qué bonito, güey.
Puta, pasaron unas cosas en esa hora. ¡princesa pendeja!
Luego, el que la hacía malo, françois clemenceau, tenía unos guantes que tenían arriba como pegada piel, piel de pelos, ¿no? Con uñas de lobo.
Y entonces, era el teatro insurgentes, antes de que lo achicaran. Y estaba hasta...
¡está la madre! Pues, cepillín.
Y entonces, se bajaba mayagüite a pelearse con él a espadazos, que era ladino, ¿no? Mayagüite.
Y entonces, mayagüite decía, ¡ayúdenme, niños! ¡puta madre!
Se subieron todos. No, estaban entre el público, espadeaban.
Y entonces, les dijo, ¡ayúdenme, niños! Y se sube el pinche mayagüite.
Y el françois se ha agarrado de... Los chavacos lo jalaban, güey.
Los niños. ¡los niños!
O sea, como mil, güey. Lo querían madrear.
El momento que se logra subir y a los guantes con los pellejos colgados. ¡así lo matan!
Como la película de weapons, ¿no? De los chavacos que...
Nosotros teníamos tanta risa que no lo podíamos ayudar. Me lo estaban linchando.
Está dura esa película. Es fresco y nunca se me ha olvidado.
Y françois con cara de desesperación se agarraba del escenario y lo jalaba. Los chavacos son hermosos, los chavacos.
Hermosos. Pero también si les pides ayuda a los chavacos, todo el mundo te va a encarar.
Claro. ¡ay!