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Nosotros con el apuntador, a veces estás en un momento de la escena crítico. Se me hace dificilísimo el apuntador.
Sí lo sé usar, pero me... Te distrae.
Prefiero aprenderme la escena. Bueno, y te dicen, tantitito a la izquierda, pero mínimo, y tú con el llanto...
Con la lágrima aquí. ...
Así para no cortarla, güey. ¿me entiendes?
Algo te estás tapando, algo no te estás viendo, y dices, chale, güey. Pero sí, yo sí tomé tres años de apuntador, entonces...
Tres años. Y te digo, no es fácil para que no te distraiga.
No es fácil. Para mí es una gran herramienta, pero también entiendo a las personas que no les gusta.
Pero a mí me deja el apuntador poderme concentrar tanto que no esté pensando tanto en el texto. Sí, nomás en la emoción.
Exacto. Sí, sí tienen sus ventajas, pero tienes que saber usarlos, o sea, practicar.
Aparte, nosotros en el c nos ponían a un señor que no me acuerdo si se llamaba rosarito, rosadito, no me acuerdo, que ya tenía como noventa y tantos años, a darnos... Entonces, no se le...
Güey, era un pedo agarrarle lo que decía. O sea, aparte...
Ya estaba chimuelo, ¿no? Sí, sí.
Aparte, abría bolsas de papitas y ponía... Y luego de repente se escuchaba el radio atrás, que él estaba escuchando el radio.
O sea, ya... Le valía madre.
Le valía madre. Pero tenía toda la vida ahí en tele.
Entonces, ya con ese maestro, ya le entiendes a casi todos, güey. O sea...
Tienen que tener buena dicción. Sí, claro.
Tienen que tener timing. Tienen que estarte viendo para que si tú te regresas o estás llorando...
No, y si haces una pausa, te tienen que ir siguiendo porque capaz de que te sueltan todo el texto y pues ya no... O sea...
Ya se te fue. Se te fue.
A mí eso me pasaba. Cuando empecé a usarlo, en algún momento, ya casi, no sé, a la mitad o al final de la novela, que ya estaba más relajada, este...
Y yo... ¿qué, qué, qué, qué?
Perdón, córtale. Y yo, no me hables tan rápido.
Exacto, exacto, sí. Sí, no, sí es un arte usar el apuntador.
Sí, sí, es un arte, la neta. Y también que no te coma porque, a veces, él lo está diciendo plano y rápido y tú lo tienes que decir con emoción y a tu tiempo.
Entonces, es un trabajo en equipo. En tele hay producciones que te dicen, vamos con apuntador, te guste o no, y hay producciones que te dicen, el que quiera se pone y el que quiera no, nada más que el ritmo tiene que ser igual porque el que trae apuntador trae un ritmo y el que no lo trae, trae otro, ¿verdad?
Sí. De contestarte y de todo eso.
Y hay unas producciones que de pronto te dicen, vamos a ir de memoria. Entonces, a mí me ha tocado trabajar con las tres y dices, bueno, cada una es diferente, pero sí me molesta un poco que haya actores que dicen, no, no, no, el apuntador es una basura y yo, no, güey.
No, es una herramienta que... No cuando tienes que hacer 30 escenas diarias.
Sí, está cabrón. No, no, no, no hay...
O sea, y luego... Yo me volvía loca.
Sí, no, no, no, y comer y entrenar o si tienes hijos o llegar y, o sea, además que sí le tienen mucho... Hay actores que sí de pronto le tienen mucho hate al apuntador, pero, pues, como yo me entrené con él, digo, es una gran herramienta, si la sabes usar.