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También les quiero seguir contando de ayer que nos quedamos en pausa. Recuerden que estábamos hablando de cuando me inyecté los biopolímeros en el culo y todos los trucos de cómo fue que empecé a detonar.
Me quedé que me ha ido, fui con un doctor a colombia. Total, hice la cita, volamos a colombia, mi amigo tadeo y yo, que fue el que me acompañó, llegamos, estuvimos con el doctor david guarín, ya me estuvo diciendo del absceso que sí era y luego después de eso me dijo que él me retiraba biopolímeros, pero no me reconstruía, solamente me los retiraba, manas.
Entonces, pues yo dije, yo lo que quiero es estar bien, la verdad, o sea, sí me dio miedo porque, pues, no sé, pasaron muchas cosas por mi cabeza. O sea, me llegó el pensamiento hasta de que me iba a ir al otro mundo, la verdad, porque dije, ya valió madre, a varias chicas les pasa, hermanas.
Tengo una amiga que se llama también cariño. Es una marina de nayarit.
El otro día me estaba diciendo, no me acuerdo quién, si marianita o yumi, que también a ella le salieron muchos abscesos en sus pompis. Entonces, que ella estaba buscando la manera de que le cicatrizaran y todo ese tipo de cosas.
Entonces, como que sí, me asusté poquito también. Dije, vaya a valer madre, ya me salió otro aparte del que tenía, me van a salir más.
Y empecé como que a pensar de más, a suponer, ya saben, la suposición. Ah, cabrón, cómo me ha hecho sufrir la suposición.
Pues suponiendo y suponiendo, pura pendejada. Entonces, pues me vine como que no tan satisfecha cuando fui a colombia, porque le dije yo a tadeo, le digo, es que hermana, nada más me lo va a quitar, no me lo va a reconstruir.
Me dice, pues hermana, pues es que podremos buscar otra opción. Y de repente paola me pasó el contacto del doctor carlos ramos.
Me dijo, hermana, mira, es este el que te quita el biopolímero y te deja muy perra. Y volví a hacer otra cita, o sea, hice cita por, fue todo por teléfono.
Mandé al correo las fotos que me pidieron, me valoraron, qué era lo que quería. Me mandaron a hacer una resonancia magnética ya y todo, ya cuando llegué a colombia.
Entonces, después de eso me tuve que esperar como cuatro meses o cinco meses, porque era a principios de año, hermanas, estábamos en enero, en febrero, marzo, abril, mayo. Me iba a parar desde abril, pero por cuestiones de agenda no pude.
Entonces, me esperé abril, mayo, marzo, desde marzo, marzo, abril y mayo. Me tuve que esperar tres meses después de todo, porque tenía mucho trabajo.
Y pues todos me decían y me regañaban, es que no lo pases desapercibido, mira, es que ya atiéndete, ya atiéndete, ya atiéndete total. Se llegó el día, me fui a colombia una semana antes de mayo, el 26, 28 de julio, de abril o algo así.
Llegué a colombia. Fui a colombia, fuimos a hacer una resonancia magnética, allá nos hicimos ese proceso, después llegué con el doctor, me valoró y pues tuve la cita de valoración con el doctor y fue donde me estuvieron explicando que el biopolímero ya me estaba haciendo daño, me checaron el absceso, me dijo que, eso fue lo que me dijo el doctor, o sea, por eso se me quedó bien grabado, porque me dijo, lo que traes es una bomba de tiempo.
Entonces, te la tenemos que sacar y pues darte, o sea, decirte las cosas como son. Te lo vamos a sacar, te lo vamos a reconstruir, pero te lo tienes que quitar ya, porque así empieza ya esa reacción en el cuerpo y ya no hay quien lo pare.
Hay chicas que tienen hasta cuatro cirugías, hermana, sí. El biopolímero no se quita al 100%, la verdad, pues total, andaba un poco nerviosa, andaba muy nerviosa, dije, ay no, qué pedo.
Y luego, la verdad, me metí a ver cirugías de repente de cómo se retira el biopolímero. Como que me puse, me enajené más y dije, ay no, ya dios.
Entonces, decido operarme, me quedé allá en colombia para que me operaran, el doctor se portó muy, muy, muy buena onda. Le mando un fuerte abrazo y un saludo al doctor carlos ramos, que fue el que me retiró mis biopolímeros allá en colombia.
Y, pues ya, hermana, se llegó el día de la cirugía, se llegó el día de la cirugía. Yo andaba, pues, muy nerviosa, muy nerviosa.
Me acuerdo que ese día me pusieron... En la vena, el suero, y me cambié todo, me pasé con el doctor a que me valoraran ya para operarme, me empezó a rayar, me empezó a preguntar dónde es donde me dolía más, ya le empecé a decir en qué partes me dolía, dónde eran las partes donde me dolía más, y, pues, me abrió, hermanas.
Me abrió todo lo que viene siendo como si te abriera una tanga de hilo dental arriba de la pompia, así, de orilla a orilla. Me abrió así como en corazón, así, lo de arriba de un corazón.
Pues, me sacó lo más que se pudo. Entonces, pues, quieran que no, sí se siente en el cuerpo, porque sí lo sentí.
Ya pasó la cirugía, creo que fue una cirugía larga, porque me dijo que traían el biopolímero, pues, lo traían muchas partes de mis pompis, en la cadera, parte de la cadera. Entonces, pues, sí tardó mucho la cirugía.
Me acuerdo que desperté ese día que estaba allá en la habitación. Ah, no, desperté abajo, donde los ponen en...
Para que se recuperen. Y me ayudaron a ponerme una faja, y yo toda dolorida, toda anestesiada.
Y esa primera noche la pasé, uf, se me hizo eterna, hermana, se me hizo eterna la primera noche estando en el hospital. Se me hizo eterna.
Me acuerdo que me dormí, andaba con incomodidad, el dolor. Pero, fíjense, o sea, ¿cómo si es una cirugía dolorosa?
Porque me pusieron el vac, un aparato que absorbe todos los líquidos, y que... Y que presiona la herida.
El vac, como un vac que te está succionando una manguera con un aparatote así. Y traía bomba de medicamentos.
O sea, traía bomba de medicamentos que estaban... Son intravenosos.
Entonces, me dolía, pero muy leve, casi no me dolía tanto, pero, pues, sí. Sí, trayendo eso me dolía.
Imagínense los dolores que han de ser súper fuertes. Entonces, la primera noche que...
Y el siguiente día que desperté, que yo obviamente ya me iba a ir a donde me estaba... A donde me iba a quedar.
Ay, manas. De verdad que...
Una parte de mí tenía miedo porque dije, la recuperación ahora viene. Y otra parte de mí decía, qué bueno, ya descansé.
Ya descansé. Gracias a dios ya me los quité.
No todos, no el 100%, pero me quité la mayoría que me pueda afectar. Y empezó mi proceso de recuperación.
No fue fácil estar casi un mes allá. Y, pues, los primeros días era de moverme poquito, de estar caminando.
Me recomendaban caminar mucho. De no sentarme, no quedarme acostada.
De sentarme, de sentarme arriba de las pompis para que se pegara más la carne más rápido. Porque, hagan de cuenta que me abrieron.
El doctor me enseñó un video, hermanas. Me dice, mira lo que te estuvimos quitando.
O sea, para yo ver que sí me estaban quitando el pinche biopolímero. Y que me enseñe el video yo acostada en la plancha.
Y abriéndome la pompa y todo, se veía la carne, se veía el músculo. Ay, no, hermanas, me dio bien harto miedo y me sentí bien mal ese día.
Dije, ay, no. No, soy yo.
Dije, no mames, todo lo que, a todo lo que me llevo, güey. A todo lo que me arriesgué.
O sea, como a una le vale pito, ¿verdad que sí? A una le vale pito, hermanas.
Dije, todo lo que me arriesgué, todo por querer obtener la atención. Y para que me voltearan a ver y me hicieran caso, güey.
Porque es la realidad, por eso lo hice. Y, aparte, por insegura.
Por inseguridad. O sea.
Era inseguridad. Te arriesgas y todo.
Entonces, me acuerdo que me lo enseñó y me quedé en shock, güey. Y dije, no, no mames.
Me quedé toda fría. Y, pues, así empecé mi proceso, hermanas.
Ya de aquí de donde me salieron los abscesos también me ras. Me dijo que, me dijo de ahí.
Me dijo, te abrimos y en cuanto te abrí, vimos un caminito como cuando las hormigas hacen un camino en una pecera de, de arena. Ya ven que hacen su caminito las peceras, las hormigas.
Así era el canal. Me dijo, te tuve que quitar ese canal.
Porque por ahí te estaba queriendo salir ya el biopolímero, ya tu cuerpo lo estaba rechazando y te tuve que hacerte una rajada y quitarte los hoyos que tenía aquí a la orilla. Me levantó la pompi, me la reconstruyó, me mochó un pedazote así de piel para poderme levantar y que me quedaran bien, porque con el, con el biopolímero la piel te queda guanga, el culo te queda guango.
O sea, te queda guango, te queda la piel flácida. Entonces, lo que hizo fue quitarme esa piel, quitarme esa piel donde tenía el biopolímero y levantarme el culo.
Es por eso que me quedó así el culo. Me quedó padre, la verdad.
No estaba más culona, pero pues se me veían las nalgas chuecas, hermanas, o sea, sí se me veían chuecas, se me veían turbias y pues ellos me las, me las construyó y se los juro que, ay, no sé, me las agarro y me da mucho sentimiento, güey, o sea, no es mamada.