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Si les gusta que les platique cosas o no. Ay, hermanas, pues, ¿qué hago?
Bueno, habrá ratito a convivir con todos. Convivencia fatal.
Convivencia total, perdón. Cha-la-la-la-la-la-la-la-la -la-la-la-la.
Extraño mis transmisiones. Extraño hacer transmisiones porque cuando hacía transmisiones me desestresaba, me desaburría.
Me metía a que me gritaran el precio. Me gritaban, me bufaban y ya platicaba cualquier jotería de mi día a día, hermanas.
Este, como que de repente eso de platicar así de vez en cuando todo lo que pasas y lo que vives y tantas cositas que uno cuenta en las redes sociales que a mí me gusta mucho porque luego después estoy bien aburrida y me llegaba a pasar, ¿eh? Me llegaba a pasar muchas situaciones de repente que estaba muy bajoneada y luego después escuchaba comentarios en las redes que decían, nos ayudas mucho, karina, nos encanta tu risa.
De repente, ¿cómo se te va? Se te bota el caico y andas como la loca y nos gusta mucho el escándalo y todo ese tipo de cosas.
Ay, hermanas, después dije yo, perra loba completa. Dije, también me voy a meter yo a también distraerme a mis redes sociales, a mis transmisiones, güey.
Nos ayudas, a veces estamos bien bajoneadas y nos das para arriba. Y cosas padres que también yo dije, güey, pues también me tiene que gustar mi trabajo.
Ya después lo pensé ver como un trabajo, obviamente. Entonces, pues, hermanas, extraño de repente agarrar mi teléfono.
Contestar mis mensajes, hacer mis transmisiones, cocteliar, este, hacer mucho bufé. De repente que iba con paola a grabar, con paola es la con la que grababa más o a veces con wendy, que íbamos a cocinar a la casa de la tía, con paola la cocinando con la tía paola.
Y hacíamos cualquier mamada, una vez hicimos caldo de camarón que nos quedó delicioso, riquísimo, la verdad. Nos quedó riquísimo ese caldo de camarón que hicimos ahí, que dijimos que lo íbamos a hacer con la tía paola.
Con agua de la alberca de las patas. Ay, las gotas.
Ay, no, mis hermanchis. Y pues ya, hermanas, ay, les estaba platicando de ese, de, de, de, ah, ya, no les acabé de platicar.
¿de qué les estaba platicando? Que ya se me fue el pedo.
Estaba platicándoles de algo. Bueno, ya, ahí quedó.
Me, les platiqué de qué. Del último viejo ese, de, del que me encerró en su departamento, ¿no?
Y luego después conocí a otro, déjame que te cuente. Conocí a otro, ¿dónde lo conocí?
Nosotros nos contábamos con la china. La china es la que está ahí en el boulevard valtierra.
Saludos a la china y a mi comadre hasta su casa y a su familia. Conocí a la china.
Y obviamente ahí nos vestíamos wendy y yo, y paola, creo. Nos vestíamos de vez en cuando de mujeres.
Bueno, a ellas que las dejaban vestidas de mujeres ahí. O a mí todavía, o que...
También era a mí, pero yo ya andaba de mujer, creo. Yo ya andaba de mujer.
Porque yo trabajaba con el papá de wendy. En las bolsas.
Su papá de wendy hace o hacía bolsas. No sé si todavía sigue haciendo.
O creo que sí, hace bolsas, don paco. Le mando un saludo a don paco.
Hace bolsas de dama. Y yo trabajaba en ese tiempo ahí.
Me metí a trabajar ahí a las bolsas con wendy. Adornaba, embarrábamos, doblillábamos y todos los trucos.
Y ahí trabajaba wendy, pero... Wendy pues se subía como...
Uy, hermanas. Wendy se subía tarde a trabajar.
Y siempre estábamos embarrando, ellas doblillando. Y yo adornando.
Que nada más me movía como perra. Saludos a erika.
Ni hacía nada. Nada más estaba moviendo las patas de un lado para otro.
Pero yo dizque muy rápida. Dizque yo muy perra.
Ahí trabajaba con wendy. Con su papá.
Ahí duró un tiempecito. Entonces, ahí conocí a otro chavo.
Un güey. Que...
Pues no sé. No sé, no sé.
Ay, sí. Ay, ¿qué tiene?
Conocí a un güey. Y pues obvio lo conocí con la china.
Con la que les estoy diciendo que nos juntábamos. Me lo presentó.
Y... Se llama luis.
Y ese güey, pues, le gusté. Y todos los trucos.
Entonces, con él empecé a salir. Yo vivía para allá.
Para donde les digo. Para allá.
Para hacienda arriba. Pero ese güey estaba casado, hermanas.
Ese güey estaba casado. Entonces, pues, yo era su...
Pues... Su putilla.
Pues obvio. ¿qué más otra?
¿qué otra palabra le puedo poner? Más que eso.
Era su... Su...
Su vacinica. Su vacinica.
Se escucha más padre. Era su vacinica.
Entonces, pues, no era más que eso. Entonces, yo ya he pasado por muchas etapas.
Entonces, no me... Júzganme, pero...
Pero poquito, perras. Porque de todos modos saben que a mí miedo ni al...
Ni al sol. Porque morena nací.
Entonces... Me empecé a...
A meter con ese güey. Lo conocí ahí.
Creo que con la china. Y...
Me lo presentó. Me cayó súper buena onda.
Muy buen pedo. Y...
Ese güey en ese tiempo, pues, tenía un carrito. Una caribe negra.
Hace tiempo. Ya hace tiempo.
Y yo trabajaba en la casa del papá de wendy. Entonces, empecé a salir con él.
Disque yo muy loba. Se iba...
En la mañana pasaba por mí a mi casa, perras. Dejen que les cuente.
Para llevarme a trabajar yo muy perra. Y me llegaba...
Me llevaba a la casa de wendy. Ahí de don paco el cuecillo.
Y ahí ya cada vez cuando... A la hora de comida pasaba por mí.
Me iba a comer. Y luego de repente me llevaba aquí a desayunar.
Y así. Yo según muy perra.
Según yo muy loba. Muy estúpida.
Muy insípida. Sin chistes.
Sin gracia. Sin talento.
Entonces, este fue uno de los... Ay, ya me dicen cuántos son.
Uno, dos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis.
Este es el sexto. Es el sexto, estúpidas.
Es el sexto. Ay, no, dios mío.
Porque... Ay, pero son poquitos, ¿no?
Yo creo que son poquitos. No creo que sean tantos.
Este es el sexto. Este es el sexto.
Y con ese güey pues estaba todo tranqui, hermana. Nada más que como...
Pues yo... Pues...
¿cómo? Con él era como que...
Era muy... Era muy diferente.
O sea... Con él era distinto, güey.
Porque... Pues me gustaba la atención que me daba, hermanas.
O sea, imagínate. Yo...
Tras todos los pinches trastornos y traumas que ya traía cargando de tanta mamada que viví. Entonces llega un güey que te trata bonito y que va por ti a tu casa.
Y que te lleva y... Y que te hace...
Pues, güey, no mames a huevo que... Pues yo me sentí una chava, una morra.
O sea... Y pues dije, ay, qué padre.
Y empezaba... O sea, no me importaba el papel que estuviera jugando.
Yo decía, voy a vivir esta parte y la voy a disfrutar. Pero ya después...
Este... Voy.
Ahí voy. Ahorita me los hago yo.
No. Relájense.
Ya. Ya.
Aquí tienes que comer. Vente, vamos.
Ya. Ya.
Y luego haces ejercicio. Vamos.
Cárgala, cárgala. Ah, sí.
Sí, a ver. No, vamos, vamos.
Avítala. ¿cómo chingan?
Compartir la mesa con ustedes orando mamona. Amor, ya.
Es que siempre es lo mismo, karina. Yo ahora tengo que bajarle un poquito a mi ego y sentarme ahí.