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Había que hacer. ¿y qué hiciste saliendo de ahí?
¿qué pensabas de ese primer encuentro? No, me vine como decepcionada.
Sí. Me decepcioné.
Me iba con él y me mandaba a las 6 de la mañana caminando, me daba 14 pesos por camión. Wow.
Me mandaba toda chupeteada, así, pero mordidones. Y yo veía esos mordidones y me sentía bien, pero después salía y me iba caminando y yo me sentía mal.
Claro. O sea, pero era la necesidad de querer a alguien a tu lado.
Y de autoflagelarte un poco. Sí.
Era como mi necesidad de que alguien me protegiera. O sea, como que ahí le encontré mi lugar seguro, ¿sabes?
Sí. Con esa persona encontré todo lo que siempre busqué.
Pero realmente no te protegía. Uno que no se burlara de mí.
No me protegía. Tú pensabas que sí.
Yo pensaba que sí. En mi inocencia, ¿se puede decir?
Sí, claro. En mi inocencia.
Claro. Sí.
Y de eso te daba más soledad a uno, ¿no? Más.
Más todavía. Sí.
Porque no encontrabas lo que necesitabas. O lo encontrabas y tenías miedo a perderlo.
Por eso uno se aferra tanto a las cosas o a las personas que te da miedo a perder lo que tienes ahí. ¿sabes?
Y se volvió como un círculo vicioso. Se fue como una bolita chiquitita de nieve.
Cada vez más grande. Sí.
Y empezaste a probar más drogas. Empecé a drogarme más.
Después de que pasó eso me empecé a drogar con el agua de celaste y luego después como que... ¿cuál es el agua de celaste?
El guare. El activador.
Ah, ok. Pero más allá de la droga empecé a sentirme bien insegura.
Empecé a no aceptarme físicamente. Empecé a rechazarme yo misma.
Me empecé a abandonar. Empecé a sentirme menos al lado de los demás.
No empecé a sentirme atractiva para los hombres. Me sentía como que no valía.
Empecé a perder mi valor. Se me fue todo ahí.
Wow. ¿no hablabas con nadie?
Droga, vivencias. No.
¿con tus papás no? No hablaba con mis papás.
Con mis papás me empecé a revelar. Empecé a ser muy ingobernable.
¿y ellos te cacharon alguna vez drogándote? No.
¿nunca? Hasta de vieja.
Hasta que me hice cínica. ¿y crees que no te querían encontrar o crees que realmente no fue un encuentro fortuito?
¿cómo? O sea que te veían pero no querían meterse.
¿no sabían cómo manejarlo? Hay muchos papás que no sabemos cómo manejarlo.
Pues yo creo que no sabían cómo manejarlo. Sí.
¿y tus hermanos, karim? Pues mis hermanos tampoco se metían.
Es que en sí yo fui la que me alejé de mi familia. O sea, mi familia siempre estuvo ahí.
Sí. Y para todo estaban.
Pero yo fui la que me alejé de ellos. ¿y por qué?
Pues porque no encontré lo que quise. Lo encontré más en las drogas, lo encontré más en la calle.
¿y qué hacías en la calle? Trataba de...
Intentaba fingir ser feliz. Aparentaba ser feliz.
Sí. ¿y después de eso empezaste a prostituirte?
Me empecé a prostituir, empecé a conocer a una jota, me empecé a meter a la prostitución. Y ya después de la prostitución pues empecé a vivir mi vida.
¿y por qué decidiste salirte de la prostitución? Pues decidí salirme porque recaí hace tiempo.
Sí. ¿pero cómo tomaste la decisión?
Porque se necesita mucha fuerza para eso. De primero no quería, me hacía la muy mamona.
Sí. Sí, cuando iba con mi amiga me decía, es que tienes que cobrar.
Yo me junté con jotas ya bien viejas, ya grandes, con nava, con yumis, con todas ellas. Me conocen desde hace muchos años.
Entonces, cuando empezaba a salir con ellas, yo estaba chiquilla, tenía como 16 años, 17 años. Chiquita.
Y yo me empezaba a vestir con ellas y me gustaba. O sea, cuando me empezaron a invitar a vestirme de mujer con ellas, era como que volver a regresar a vivir lo que de niño viví.
Y era como que aferrarme a eso. Y era como que...
Estar con mi familia, con mi mamá y con mi papá, como que luchando, peleando, porque era yo hacer lo que yo quisiera y ellos no querían que me... Exacto.
Y más bien, mi mamá siempre buscó la manera de protegernos, ¿no? O sea, protegerme a mí, sobre todo de todo lo que vive una como trans o como gay.
Sí. Tal vez a su manera y yo no lo entendía.
Yo pensaba que no quería, que ella no me aceptaba, que no me quería. ¿nunca hablaste con ellos?
Después. Después, pero a esa edad no.
Sí, después, o sea, después mi mamá me dijo que ella ya sabía que yo era gay, o sea, y que ella me aceptaba como yo hubiera querido. Ella me dejó vestirme de mujer, salí de mi casa vestida de mujer, lo que toda sueña.
Pero, pues, pudió más mi mente y mi adicción que otra cosa. ¿y hubo algún momento en que dijiste ya hasta aquí?
No sé, en un cuarto solo, después de una relación. ¿qué te sentías?
¿sucia, mal? No sé.
Fíjate que siempre decía que ya y volvía. Volvías.
Pero lo que realmente me hizo cambiar fue esta vez que estuve en el grupo, que llegué al grupo con locura, con psicosis, deliriada, sentada en una sala de psicoterapia sin nada, mi familia con problemas de todos aspectos y, pues, yo anexada. O sea, me sentí 29 años.
El tiempo se te había ido, ya tu juventud se te fue en drogas. No todo es perdido, pero se te fue la mayoría en drogas.
Entonces, te hacen recapacitar y te hacen que tu cabeza se despierte, tu cerebro. ¿y has estado nada más una vez?
No, tengo tres anexos. Tres anexos.
¿pero tú decidiste o tu familia te obligó a ir? La primera vez yo le dije a mi mamá que me anexara, pero era como que, porque ya no quería que me dijera nada.
Fue como que lo hice como para que, ay, ya para que no me diga nada. Anéxame.
Pero no quería cambiar. Nada más era como para...
Exacto. La segunda vez yo fui solita porque me envolví con un güey que también estaba en el grupo y también volvió a pasar lo mismo que viví con este güey cuando tenía 15 años.
Y con cada persona que yo estaba, vivía lo mismo, pero iba agrandándose. O sea, iba creando...
El gusto de que no tenías ternura y cariño. Sí, de todo, los celos, las inseguridades, todo eso.
¿pero te gustaba que te maltrataran? No.
No, pero lo buscabas. Buscaba la...
Maltrato, no nada... Bueno, en mi caso yo pienso que el maltrato no nada más es físico, sino que te maltrates tú misma permitiéndote sentirte mal, sufrir.
O sea, permitir darle entrada a tantas cosas, inseguridades, celos, suposiciones, tantas cosas que vives tú. O sea, eso es lo que yo digo que también es maltratarte a ti misma, ¿no?
Claro, claro. Te maltratas emocionalmente.
Y vi las... Jotas, como les dices, que en las que estabas nunca te escucharon, nunca te preguntaron, nunca...
Sí, no les gustaba que me drogara. No.
Siempre me dieron consejos de no te drogues, en este ambiente vas a encontrar drogas, vas a encontrar de todo, no te metas, no te metas. No te enamores, me decían siempre eso, no te enamores, no te enamores.
¿y tú te enamorabas? Y yo me enamoraba, me enculaba de los hombres.
¿y crees que esa falta de cariño viene desde niña? Sí.
¿sí? Sí.
Sí, sí viene desde niña. Bueno, desde niño.
Desde niño. Las carencias afectivas.
¿pero lo mismo fue con tus hermanos o nada más contigo? Con todos.
Con todos. Con todos.
¿no se acercaban tus papás a darte un...? Pues, mi papá sí, mi mamá, pues, ¿cómo explico?
Mi mamá no era... Siempre estuvo preocupada por otras cosas, ¿no?
Sí. Por la casa.
Por la casa, por los gastos. Que estuviera bien.
Que tuviéramos que comer. Sí.
O sea, y también... Sí.
Y también, aparte, entiendo que también, pues, cómo fueron educados mis padres también, ¿no? Claro.
O sea, tiene mucho que ver esos patrones. Sí, definitivo.
O sea, de cómo los educaron las... Mi bisabuela a mis abuelos, mis abuelos a mis papás.
O sea, es una cadena. Sí.
O sea, por eso no hay... No es así como que sea responsabilidad de mis papás.
Tal vez también ellos no supieron también cómo darle afecto. Sí.
Claro. ¿los has culpado alguna vez?
No. Antes sí.
¿no te drogabas y todo? Antes sí los culpaba.
Sí. Sí, sí los culpaba.
¿tuviste enfrentamientos con ellos? Muchos.
Sí. Demasiados.
¿los herías? No.
Los hería mucho. ¿y ellos qué hacían?
Pues, lloraban. Sí.
¿y con tus hermanos tampoco te sentaste nunca a hablar? ¿alguna crisis?
Siempre tuve... Pues, nunca estuve en mi casa.
Y cuando estaba nada más cagaba el palo. Sí.
Entonces, a veces prefería mejor irme para no arruinarles el día. Sí.
Guau, estabas bien sola, claro. Bien sola.
Sí. Sí.
¿y cómo saliste adelante? ¿tú?
No, pues, gracias al grupo. ¿y en el grupo qué te decían?
Sí, en el grupo, pues, me han enseñado a tener la responsabilidad de mis acciones. O sea, me han dado terapia de, la has cagado y aquí no vamos a venirte a decir que tú eres el pobrecito porque, pues, la realidad de las cosas es que un adicto daña.
Claro. Un adicto daña.
A sí mismo y a los de alrededor. A sí mismo y a los que te rodean, o sea.