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Entonces, pues obviamente yo feliz y contento, hermana, nada más que la cagué. Deja que te platique.
La verdad, pues ya no volví a hacer contenido ahí en el canal de méxico al minuto, te voy a decir por qué. Fíjate hasta donde una está bien pendeja y una también le encanta el pedo, una también es castrosa.
No crean que soy un pan de dios, también tengo mi lado culero. Pues déjate platico.
Yo ya andaba cansadísima, hermanas. Porque pues obviamente es trabajo y pues el trabajo te cansa.
O sea, ya traía como que uno que otro inconveniente. ¿yo saben qué es lo que me pasa cuando me siento que me presionan demasiado, cuando me siento que muy presionada?
Por lo que ya les había contado, o de que no me gusta presionarme ni estresarme, güey. Porque a mí me repercute mucho en la psicosis, entonces trato de no estresarme ni presionarme.
Entonces, de repente en cualquier situación como que me quise estresar mucho y me estresé más bien. Y de repente íbamos a hacer unas tomas en un lugar.
Y yo por cacastro. Y yo por cagar el palo.
Dije, no, pues yo en ese tiempo también me echaba mi cigarrito. No de amota ni de esas mamadas, ¿eh?
Cigarrito normal. Y yo quería fumar.
Y pues me dijo que ahorita que no, que ahorita nos esperáramos, que estamos trabajando, que me esperara. Y yo me quedé así bien fría.
Y me ataqué como una perra. Pues por un cigarro, hermanas.
Y me metí un chicle a la boca, dije, para la ansiedad. Me dice, ¿cómo crees que vas a estar haciendo el contenido con un chicle?
Y yo me puse como perra. Le dije, ay.
Ay, ¿qué te hace un chicle que sabe qué tanto? Y nos empezamos a...
Le empecé a decir cosas al que me había llevado, estúpida. Al que me había pagado, el que me había llevado, el que me había pagado todo.
Le empecé a decir cosas. Y no se dejó la jota.
No me dijo nada. Se quedó callada y yo muy perra, dizque yo.
El chiste es que salimos a dar por el pinche chicle también. Porque no me lo quería quitar de la boca.
Una estupidez. Una pendejada.
Pues ya llegamos a lo tal donde nos quedábamos. Y después se le habló a mi manager porque es amigo de mi manager.
Y le empezó a decir cómo me había comportado. Y mi manager me marca.
Y me empieza a decir bien otras cosas. Me empieza a decir que qué onda.
Y pues yo le empecé a decir lo que había pasado. Y pues total, ahí quedó.
Ya trabajé incómoda los últimos videos que hicimos. Ya no era lo mismo.
Ya no cotorreaba con la jota. Ya no era buena.
O sea, ya no andábamos en... Ya no se hacía chispa.
Total, acabamos los contenidos. Llegamos a ciudad de méxico.
Y en cuanto vamos llegando, que pasé a la oficina para que me liquidaran lo de ese trabajo. Lo de los contenidos.
El otro canal. Pues, ¿qué me dice?
Mi manager, pues, ¿qué crees? Que me dice que ya no piensa trabajar contigo.
Me corrió. Y me quedé así callada.
Y le dije, bueno, está bien. Dije, pues, también nada más dile que el día que quiera volver a venir a trabajar conmigo, que yo no quiero trabajar con él.
Yo sí todavía siento dármela muy digna. Pues, porque andaba enojada, hermana.
Pero, pues, con toda razón, mira, después que pasa el tiempo te das cuenta que la caga uno. O sea, obviamente también uno la caga ahí.
Y, pues, obviamente, pues, el otro habrá dicho, no, esta perra loca, ¿cómo la traigo? Toda la perra se pone a decirme cosas como si, ¿qué necesidad?
Pero, pues, también es de repente una, hermanas. Ahora ya voy a traer esta.
Fue mi alter ego. Ya para cuando me sienta que se me subió.
No, no, no, no. Es mi alter ego.
Es mi alter ego el que habla. Es mi alter ego.
Esa ya la voy a traer ahorita. Ya siento que es la que nos va a quedar más para cuando nos esté subiendo la fama.
Decir que es nuestro alter ego. Entonces, era mi alter ego.
Era mi alter ego. Y, pues, total, ahí quedó eso.
Ya después de ahí, pues, ya no. Ya dejé de hablarle.
Ya ahorita le hablo a la jota. Ya somos amigas otra vez.
Ya nos gritamos el precio. Ya hablamos.
Ya nos dijimos en dónde la cagamos. Y ya, somos amigas.
Pero, pues, esa fue una de las cosas que viví estúpidas en parís y en brasil. Muy todo que ver.
Experiencias padres. Que me voy a llevar hasta que me vaya.
Hasta que me haga viejita. Ya me imagino viejita con las chichas en el ombligo.
Sentada. Escuchando los pajaritos que tengo ahí.
Como mi abuelita. Como mi mamá juana.
Cuidando mis plantas. Con las chichas hasta acá ya colgadas.
Y acordándome de tantas cosas que viví. Porque eso se trata en esta vida.
Juntar experiencias. Buenas, malas y de todo.
Y, pues, eso es todo, hermanas. Eso es todo.
Me quedan más países que, obviamente, he conocido. Por decir, después me fui a costa rica.
Después me fui a colombia. Después me fui a costa rica, colombia.
A punta cana, república dominicana. Después me fui a grecia.
Después me fui a colombia. Después me fui a turquía.
Y, pues, allá. Otras experiencias más que viví, hermanas, ¿eh?
Que ya se las contaré en otra transmisión. Se las contaré en otra transmisión porque, ¿qué creen?
Ya terminé de hacer cardio. Entonces, voy ahorita a meterme a bañar.
No sé si vayamos a comer. Pero he vivido muchas aventuritas, hermanas.
Me he arriesgado. Una vez también, déjenles cuento.
Una vez veníamos yuyumis. Yuyumis nos íbamos.
Empezaba yo en redes sociales. Ya había salido del grupo.
Ya no me... Ya no le ponía nada.
Y ya tenía como un año, yo creo. Ni estaba operada ni nada.
Y nos fuimos a guanajuato. Andábamos en guanajuato cotorreando y todo muy padre.
Y, pues, gracias a... Gracias a dios y gracias a la gente que donde salgo, pues, me reviran.
O sea, me conocen. Donde voy a un lugar, me piden una fotito, dos fotitos o así.
Porque, pues, el contenido que yo hago. Y, aparte, tiktok.
Porque muchos de los seguidores cortan videos de mis en vivos de youtube. Y hacen muchos tiktoks de mamadas que digo.
Y, pues, el contenido que yo hago. Y que se me ocurren orgánicamente en el momento.
O sea, no crean que me... De repente, me suelto como perra.
Así como ahorita. Entonces, hablo una cosa, hablo otra, hablo otra, hablo otra.
Y joteo. Y así, bien padre.
Entonces, fuimos a guanajuato, perras. Ándale.
Pues, muy todo lo que ver nosotras allá, bien bonitas. Andábamos de un lugar para...
Perdón. Andábamos de un lugar para otro en guanajuato.
Fuimos a la presa de la olla. Y fuimos a comer un mercadito riquísimo.
Donde hay muchos pisos. Que está delicioso.
Y, pues, no sé. Los tamales de allá están riquísimos de guanajuato capital, hermanas.
Están deliciosos. Ahí donde está el templo.
Está el mercado enfrente. Están buenísimos.
Y nos venimos en el camión. Creo que andábamos en camión.
En la central camionera. Pues, que íbamos llegando a la central camionera y que nos encontramos un viejo.
Un viejo. Que me dijo, madrina.
Hola, madrina. Y yo me quedé así.
Dije, ¿quién es? Pues, me dijo, madrina.
Y yo, ay, ¿qué onda, padre? Y yo, ay, ¿qué onda, padre?
¿qué onda? Hay que saber qué tanto.
¿qué onda? ¿qué hay que hacer?
¿o qué? Me dice el viejo.
Y yo venía de allá de conyumis. Y yo le dije, ¿cómo que qué hay que hacer?
Mana, se los juro que nada más lo hago por instinto. No me hacía falta.
Yo tenía el dinerito para mí. O sea, no.
Pero lo hice por instinto. O sea, como que de repente dije, ay, ¿qué tiene?
Entonces, me dice, ¿qué hay que hacer o qué onda? Le digo, pues, lo que quiera.
Yo bien perra. La venté el fregadazo.
Lo que quieras. Pues, si quieres, aquí a la vuelta está un hotel.
Y nos vamos y, pues, te hago el servicio. Yo bien perra.
Y yo pensaba que no me iba a decir nada. O sea, yo bien perra se la lancé.
Porque ahí donde está la central camionera de león, ahí es la zona donde trabajan las chicas. Está la plan de san luis.
Están los hoteles a la vuelta. Y ahí es donde dábamos servicios antes.
O sea, fue como impulso cotorreo y desmadre. Aparte, dije, no sé ni quién es este güey.
Y me dice, va, jalo, vamos. Y volteé a ver a yumi.
Ese día iba con yumi. Y le digo, ¿yumi?
Y me dice, ay, no. A mí no me digas nada.
No sé tú. Le dije, ay, lo va.
Le dije, pero, ¿me vas a dejar echarme un fregadazo y todo? Sí, no te preocupes.
Yo no llevo prisa. Que sabe qué tanto.
Pues, que nos vamos, hermanas. Sal, yo ya sé.
Ha habido en youtube. No la conté.
O no sé si la había contado. Y que nos vamos.
Y que nos vamos a la vuelta al hotel. Y en cuanto llegamos, yo bien perra.
Le dije, pues, págame. Y me pagó, güey.
Me dio 500 pesos el güey. Y me metí a bañar.
Hice todo el truco. Y después me dice el viejo, ¿por qué no invitas a tu amiga?
Y yo me quería, pero, pues, era de un grupo. No sé de qué grupo eran.
Pero era doble a. O sea, el güey.
Y dije, ¿cómo que invité a mi amiga? Sí, dile que qué onda, que si jala.
Ahí voy a decirle a yumi. Yumi me esperó afuera del hotel, hermanas.
Esperándola. Dejé afuera del hotel para meter a hacer el servicio al viejo.
Y no. Yumi está afuera esperando.
No. Y me dice, ¿qué pasa, tommy?
¿qué dijo la chica de la recepción? ¿qué onda, memo shurs?
Dijo la chica de la recepción, pásate. ¿así te dijo?
Sí, le dijo a mi amiga, a yumis. Ay, memo.
Ya son las 7. Ah, bueno.
Le dijo a yumis que se pasara, que porque se le va a llevar la patrulla, la jota. Estaba ahí esperándome.
Y yo muy perra adentro. Y salgo y le digo, yumi.
Me dice, ¿qué pasó? Le digo, pues, que el viejo quiere dos.
Y dice la yumis, ay, estás pendeja. Le digo, ay, loba, hermana.
Que te dé el poquito. Dice, no estás loca.
Nosotros ya teniendo el salón de belleza. Ya teníamos el salón de belleza.
Ya me iba bien en redes sociales. No necesitaba nada más por mamona, hermanas.
Por mamar. Por loca, azafada que soy.
Y le digo, ay, loba, hermana. ¿qué tiene?
Tú dale. Tú dile al viejo.
Ay, no. El chiste es que no quiso la yumis.
No quiso la yumis. Y, pues, ya.
Así pasó ese día también ahí en guanajuato, ahí en león. Ya después la yumis no me perdona.
Pero después de que salí, le compré sus taquitos. Le dije, vente, hermana.
Vámonos a los taquitos de aquí de con la señora. Y se comió sus taquitos muy ricos, mi hermana.
La locura que hago, güey. No mames.
Ay, pero es bonito, hermanas. Es padre.
Ay, no. Y muchas más joterías que les voy a platicar después.