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¿tú qué piensas cuando te despiertas? ¿repasas tus doce pasos y eso o no?
Antes de dormirme. Antes de dormir.
Como que hago un examen de conciencia. Sí.
Como a ver qué... El día.
Cómo te sentiste, qué hiciste, cómo está todo, qué está pasando. Y ya como que me aduermo.
Ya más tranquilo. Sí.
Y en la mañana me levanto sin ganas. ¿de verdad?
Sí, a veces tengo ganas de seguirme durmiendo. Digo, ay, otro día.
Pero ya después me activo. Eso es depresión.
Sí. Sí tengo depresión, de hecho.
Sí. ¿y tomas medicinas?
Tomo medicamento. Sí.
¿y piensas en tu depresión? ¿cómo la puedes curar?
Pues sé que... Pienso que la depresión la curas en el grupo, en mi grupo, con una psicóloga.
Pero tú también tienes que poner de tu parte. Claro, es lo que me dice la psicóloga, el psiquiatra.
O sea, no le dejes a la pastilla todo, güey. Claro.
Tienes que poner de tu parte. Por eso también es a veces levantarte y activarte.
Claro. A veces sin ganas de hacer nada.
De seguir estando acostada. ¿y qué haces?
¿haces ejercicio? El ejercicio es muy bueno para la depresión.
Por eso estoy haciendo ejercicio. Afuera también hace ejercicio.
Que dejé de hacer por el trabajo, pero también por eso hace ejercicio. Porque tú haces muchos shows, ¿no?
Sí. ¿y te llenan los shows o sales más vacía?
Claro, fíjate. No sé si te ha pasado a ti, ernesto.
Yo creo que sí o no sé, ¿verdad? Déjate que comento a mí qué me ha pasado.
De repente, con mi depresión... Con todo lo que cargo yo emocionalmente, que la psicosis, el tener que descansar bien y todo, pues llego al antro, al hotel, vuelo a donde tengo el show.
Todo bien padre, la convivencia con mi manager, con los chicos. Yo me meto a bañarme, a arreglarme, a alistarme, maquillarme, me voy al show.
Y se me va la adrenalina, la euforia, la emoción. Las pinches emociones están al mil por hora.
Y de repente se baja todo y llego a la soledad. Llega la soledad.
Sí. Y no me gusta.
Sola en tu cuarto. Sí.
Sí me ha pasado, sobre todo más... O sea, hoy no me siento sola, pero sí de ver que estás sola.
Y es donde yo me pregunto y digo, ¿tanto que trabajo para qué? Pero es un proceso.
Pero eso nadie lo va a quitar más que tú solita. Sí, ¿verdad?
Solita. Y eso que mi manager me invita, vámonos acá, vámonos acá y vamos a salir a limbo.
No, no, yo me quedo en el cuarto. O sea, el chiste es que te sientas bien.
Ajá. En el cuarto estando solo.
Sí. Eso es un proceso también.
Porque bueno, pues tantos aplausos, tanto halago. Halago.
Tanto que te dicen que eres perfecta y que te piropean. Piensan que una es perfecta, ¿verdad?
Sí. Pero no, pues tenemos muchos defectos todos.
No hay ser humano perfecto. Sí.
Piensan que no tienes problemas o que no te pasa nada. No te pasa que estás en el cuarto y te duermes tardísimo.
No más piensas y piensas y dando vueltas y eso. Ahorita no, antes sí.
Antes sí. Ahorita no.
Ahorita... Sí, ahorita me acuesto y lo poquito que hago y ya me duermo.
Sí. Pero a veces sí me pasa de que estoy pensando.
De repente, casi trato de no hacerlo porque es como no descansar. Sí.
Pues lo que pasa es que la fama y el amor del público es una droga también. Sí, ¿verdad?
Es una droga. Y es apasionante.
Muy apasionante. Y es algo que quieres más y más y más y más.
Pero tú tienes que detenerte y pensar qué le estás dando tú al público, qué te dan ellos a ti. Es maravilloso tenerlo.
Y como me dijo mi papá, cuando no lo tengas lo vas a valorar. Sí.
Entonces no esperes a no tenerlo. Mejor valorarlo.
Mejor valorarlo, ¿verdad? Sí.
¿por qué sí? Sí, pues después, por ejemplo, de un teatro de cinco mil personas lleno y, no sé, afuera cuatrocientas personas y fotos y esto.
Pero pues a veces llegas a tu cuarto así cansado o con ganas de hablar con tu esposo y es unas tres de la mañana. De estar con tu familia.
Sí. ¿verdad que sí pasa?
Sí, pasa. Entonces es la única que pasa.
De repente llego y digo, ay, mis papás o mis hermanos o con mis amigos del grupo. Sí.
Y tengo que aguantarme y decir, pues ni modo, es lo que te toca. Sí.
Dice, la cartera bien llena y el corazón vacío. Pues sí, a veces sí.
Fíjate que yo lo que hacía. Yo no.
¿qué hacías tú? Antes, antes cuando era, porque es mi segundo matrimonio.
Y antes, este, pues me agarraba una chava y. Y a gusto.
Pues no a gusto, ¿no? ¿verdad?
Te levantas con más vacío. No lo llenas.
No lo llenas. Exacto.
Sí. Esos vacíos de existenciales.
Sí, está más feo. Oye, pues ya.
Esos vacíos de soledad. Gracias.
Que todos tenemos. Sí.
Me sentía más vacío y, este, pues no aprendí y entendí que la fama hay que cuidarla y hay que respetarla mucho y admirarla mucho. Tener esa línea de respeto.
Sí. Es como las motos, yo siento, que a mí me gustan mucho las motos.
Cuando le pierdes el respeto y el cariño y el cuidado, te caes. Lo pifas, ¿verdad?
O te matas. Sí, sí.
Ay, sí, por eso a veces. Ni muy, muy ni tan tan.
Exacto. Yo sí pienso.
Sí. Lo que me toque, me toque.
Y créeme la que no, yo estoy aquí por oportunidades de trabajo también. Sí.
O sea, porque quiero seguir creciendo personalmente y laboralmente. Claro.
Entonces. Pero para crecer laboralmente, pues necesitas crecer personalmente.
Sí. Primero, ¿no?
Exacto. Sí.
Porque sería como, pues sí, hacer un castillo donde no hay cimientos. Sí.
Entonces, pues es un proceso. Sí.
Me tocó esto y, pues ni para qué apresurar, merni. No, no hay por qué.
Al contrario, yo siento que vas súper bien. Sí.
Ni para qué apresurar. Yo siento que vas súper bien.
Sí. Sí.
A veces siento que te vas ahí solita y quieres estar solita. Está bien, está bien.
Me gusta. Es un crecimiento también.
Sí. Hoy en día ya no me da miedo.
Sí. Aunque a pesar de que vivo esos vacíos de repente donde quiera que ando, pero ya no, ya no me siento con la necesidad de, necesito tener a alguien a mi lado.
Sí. Porque es cabrón cuando necesitas a alguien a tu lado, ¿no?
Sí. De decir, lo necesito para poderme sentir alegre, para poderme sentir bien, para estar contenta.
Y trato como que de tener esos momentos de, para mí. Sí.
La soledad mal entendida es horrible. Sí.
Pero cuando es bien entendida, pues te llena. Te llena.
Es padre. Te llena.
Porque mira, me acuesto bien rico, estoy tranquilita, pensando mis cosas y ya me levanto y empiezo a volver a ver todo. Claro.
Claro. Pero eso sí también a veces me ha pasado y que estando ya sin consumir, me encierro en mi casa.
Antes me pasaba mucho cuando, después de que terminó una relación que tenía, me encerraba en mi casa. ¿deprimías?
Un día, deprimida, acostada. Sin hacer nada.
Nada más me levantaba, me maquillaba poquito y me ponía en una transmisión y a figurar, a fingir que todo estaba bien. Guau.
Sí. Es que el fingir que todo está bien.
Sí. Pero ya no lo finges, ¿no?
No, ya no. Sí.
Uno tiene que aprender a quitarse, el tiempo te ayuda a quitarte las máscaras. Sí.
No digo que me las he quitado, tengo muchas todavía, pero pues ya hay poco a poco, pues uno las va a ir usando. Claro.
Pero pues sí trato de, trato de ser lo más honesta conmigo misma. Sí.
Porque eso me hace sentir bien. Y con tu público.
Exacto. Pues tu público comparte, ¿no?
Todas estas cosas. Sí, mi público, claro, el público que me sigue es bien desmadroso.
Sí. Sí.
No, hombre, nos gritamos el precio. Por eso siempre ando echando carrilla de la depresiva y ando depresiva, porque la realidad es que sí tengo, pero trato de buscar el lado bueno a las cosas.
Claro. No porque, o porque de repente yo misma me río de lo que me pasa o que me dejaron.
Tal vez cosas que me dolieron en su momento ya ahorita las digo y me causa risa. Pero decirla sana.
Claro. Sí.
Y te ríes, ¿no? Sí.
Y mi risa, por eso siempre mi risa, porque me acuerdo y digo, ay, culera loca. Y está padre.