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Que me digas que wey, que ves lo que realmente soy, me hace pues acordarme que sí, que soy bien chido. Y mi querida aranza, wey, que hueva que la vida te puso en esta disyuntiva de nominarme.
¿por qué wey? Porque genuinamente cuando te me acercaste y me dijiste que hueva, no lo hice así, te vi la cara y dije, pues pobrecita porque sí, que hueva.
Aparte, todo el mundo entró pensando que yo era un monstruo. Hasta yo de repente dije, wey, ¿seré un monstruo?
Cuando nos llevaron de prensa, de tour de medios, todos me preguntaban de qué, ¿y estás preparado para ser el malo de la casa? Y yo, le volteo y les decía a los que nos ponían de ahí de producción, pero ¿por qué todo el mundo dice que yo soy el malo de la casa?
Dije, no soy malo. Y wey, que tú me lo digas, que una persona con la nobleza que tú tienes y con el alma tan pura que tienes, porque no sé, no se puede.
Que me digas a mí que, wey, voy a llorar. Que me digas que, wey, que ves lo que realmente soy, me hace pues acordarme que sí, que soy bien chido.
Y tú eres diez mil veces más chida que yo. Te quiero y esperemos que le ganes al pendejo el fe de mañana, te autosalves, te autosalves.
Y si yo quedo aquí, te prometo que vamos a ser buenas amigas, grandes amigas. Y te quiero decir que te amo y que me perdones porque no te hago caso.
No, no, no.