
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Yo había conocido a la josa, pero de saludo nada más, pues cuando estaba ella en cabá y todo ese rollo, ¿no? Ajá.
Sí, era su primer disco después de cabá. Era su primer disco después de cabá, exacto.
Y ya nos resulta que estábamos bailando, ahí nos pusimos a bailar. No, que sí, que la chica, que bien morrillo, sí.
Que yo iba platicando y lo me dice, oye, me dice, hinchijosa. ¿qué se dijo?
Sí, ¿sabes qué? Si sabes cómo le dicen al piloncillo en sonora, ¿no?
No. ¿no sabes?
Al piloncillo en sonora le dicen panocha. No sabía.
Es normal. Ya no tanto, o sea, por las nuevas generaciones ya no tanto, pero un abuelo sí te puede pedir una coyota con panocha.
Ay, las coyotas son buenísimas. Buenísimas.
Y entonces ya, ahora ya le ponen piloncillo, pero cuando yo estaba morro la etiqueta decía coyota con panocha. O sea, panocha era lo normal.
De hecho, si vas en la carretera hacia un pueblo, panocha, 50 pesos, así pues, ¿no? Ya estábamos ahí bailando acá y luego me dice la josa, oye, me dice, tú eres de allá, ¿no?
Del norte, simón. Me dice, es de donde comen pusha.
Ah, ay, tú. ¿qué?
¿qué, qué? Sí, pues allá donde comen en el dulce así, pusha.
Y yo, ¿panocha? Ojito, salud.
Perdón. Pero se quiso ver muy, muy norteña style, ¿no?
Acá, ¿no? No, sí, la, la pusha.
Sí, también comemos coyotas. Ay, que la damos.
Oye, y en el norte, ¿ya comiste pusha? Comiste.
Sí, ya, ya desayuné, gracias. Hijosa.
Sí, no, bueno, luego no se le va, ay, no se le va, ay, ay. Buenísimo.
Ay. Esas anécdotas, que no se olvidan, te reíste.
Qué cañón, sí, no, no mames. No, y cada, o sea, nos acordamos un chingo.
Cada que nos vemos, nos acordamos. Uy, no, yo con ellos, yo me llevaba mucho con ellos, este, me invitaban a sus, a sus aniversarios, me acuerdo, estábamos, pues, todavía, o sea, antes del 2003, no sé qué aniversario era y, este, yo me llevaba mucho con fede.
Bueno, me llevo, me llevo mucho con fede, y, este, oye, va a ser nuestro aniversario, vamos a ir al billar y a un bar de mala muerte, este, ¿quieres venir? Y yo, ay, suena chingón, rudo, sí, sí, a huevo, me apunto, ¿no?
Ajá. Hay que saber de todo, ay, el billar más fresa, o sea, digo, no estaba, no era la zona nice, pero, este, y me entequilaron y, no, no, no, bueno, luego me tuvieron que andar cuidando y yo así de, .
Yo no quiero, me decían, abran la puerta del coche, ay, me iba, ay, de ellos, con antro, de, de antro con ellos. Los caba.
Los caba. No, o sea, no toda madre, ellos son bien chidos.
Sí. Bien lindos, las morras a toda madre, todos, sí.
Ay, del que me quedé con ganas de, ¿ves que sergio, este, se tira del paracaídas, lo has visto, o no? Ajá, sí, sí lo he visto.
Pero hacía carbos, hacías cabronas, o sea, de, de las olimpiadas. Ajá.
Pues, quedamos de un día a ver, o sea, que me acompañara a tirarme, pero, pues, yo no soy pro, o sea, yo nunca me he tirado de un paracaídas. Ay, dios, no mames.
Debe ser así como volar. O sea, me encanta el buceo, los carros de carrera, las motos, las lanchas, o sea, me gusta todo lo que tenga gasolina.
El buceo también me gusta. Macho, pero tirarme un avión, güey, se me hace.
¿ah, no? Me da miedo.
Pues, sí, sí tiene un grado de peligro, sí. Sí.
No, no, o sea, yo sé que no va a pasar nada porque, pues, está cabrón que pase algo, es un, es algo muy cuidado, y puede pasar, ¿no? No, y te acompaña, sobre todo, las primeras veces, este, el tándem, ¿no?
Le llaman el instructor, va pegado a ti. Sí, no.
Pero es, o sea, es tirarte al vacío, te abren la puertita del avión. Eso.
Y es dar un paso al vacío, así. O sea, imagínate, se hace sentir.
O sea, no me imagino dar ese paso. O sea, no, no, no puedo, güey.
No es como un, dos, tres, cierra los ojos y, puf, déjate ir. No, güey, no, no.
O sea, la sensación de la caída libre, me imagino que no hay ninguna montaña rosa que te lo dé, porque, por ejemplo, eso, los juegos así de, de, de, de cabrones, no le tengo miedo a ninguno. A nada, yo también me subo a todo.
O sea, a ninguno, no le tengo miedo a nada. Pero la altura, o sea, el avión y todo, a la madre, güey.
O sea, he soñado con ese momento. Y lo puedo catalogar como una pinche pesadilla.
¿de tirarte de un avión? Sí, güey.
¿como una pesadilla? Sí, güey.
No, no. Y me he tirado del parapente y del bungee, pero no me he tirado.
Ah, pero el parapente es controlado. O sea, ahí sí vas como volando, ¿no?
Sí, sí, sí. O sea, es un salto al vacío, de todas maneras.
¿estás de acuerdo? Claro.
O sea, tienes que agarrar abuelito y, ¡fum! ¿no?
Ah, tampoco lo he hecho. Esa sensación es, es cabrona.
Pero dura muy poquito porque no hay caída libre. O sea, tú cuando vas a brincar, se infla y entonces empiezas a caminar hacia la montaña y te tiras al vacío, pero ya está inflado.
Ok. Si nunca tienes caída libre.
Ya está extendido. Sí.
No hay una caída libre. Todo es ir planeando.
Sí, ya todo es, todo es despacito, bonito, silencio, ¿no? O sea, se me hace bien chingón.
Sí, lo he hecho varias veces. Pero, brincar al vacío.
No me... O sea, el otro día estaba pensando.
Estaba platicando de un vato bien extremo que se llama travis pastrana. Ok.
Motocross, carros, mal del cerebro. O sea, mal del cerebro.
Adrenalina, todo lo que da. Todo lo que da.
Y el vato va en una avioneta, en shorts así, en boxer creo que va. Como que lo despiertan acá, se levanta, camina por la avioneta y se tira sin paracaídas.
¿cómo? Se tira sin paracaídas.
Lo van grabando y el vato va acá, sin paracaídas, acá, chileando acá. Y luego se tiran otros dos vatos.
Y lo agarran. Van sobre de él y le ponen el paracaídas en el aire y ya lo abre.
No, eso sí está muy extremo. No mames.
No, no, no. Tienes que estar bien mal del cerebro.
Entonces, es que esas, o sea, son monedas al aire. Te pueden salir, pero te pueden no salir.
Sí, no, no, no, claro. O sea, el simple hecho de tirarte con paracaídas ya es un pinche...
Sí, ya, ya, sí. Ya es un pinche pedo.
Ahora sí. Yo no lo he hecho porque también me da miedo.
Sí me gustaría, pero, o sea, tan solo de pensar de ese paso al vacío, no, no, no sé. Sí, no, no, a mí...
Y un chingo de compas me han dicho, wey, no mames, está bien cabrón, es una sensación bien chingona. Todo, pero la neta, está cabrón.
No, no, está cabrón. Si ganas, vamos a tirarnos.
Tengo miedo, dijo el vato. Yo también, pero vamos juntos.
Yo también. Vamos juntos.
Vamos. Tengo segunda.
Madres. ¿qué onda?
¿le pegamos el desayuno? Sí.