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Una maestra que amábamos, que nos daba en cuarto de primaria, si nos portábamos bien nos contaba cuentos de terror. Y había uno que eran dos chavitos, un niño y una niña que eran hijos de un hacendado.
Y entonces eran muy amiguitos y se iban al río, me encantan las historias del río, porque en los ríos dicen que el agua tiene contacto con el más allá. Por eso siempre ponen vasos con agua y cosas así.
Uta, voy a embarrar esto horrible, pero bueno. Y entonces estos dos niños se adoraban, tenían como 12, 13 años, y siempre se iban al río a jugar.
Y en una ocasión la niña se ahogó. Entonces fue tal el trauma para este niño de que la niña se hubiera ahogado, que el papá, uno de los hacendados, el papá del niño, lo mandó a terminar sus estudios con una de las tías a la ciudad de méxico.
Pasaron los años y este chavo nunca se halló, la tristeza le quedó en el alma de por vida. Y entonces, pues él creció, se volvió un hombre tan guapo como luis, como lo vieron, que andaba, era médico, y decidió regresar a su pueblo.
Para esto les cuento que el cadáver de la niña, nunca apareció. El cadáver de la niña lo buscaron, y lo buscaron, y en las orillas de otros poblados, para ver si el río se la había llevado, y duraron meses buscando el cadáver de la niña, y el cadáver de la niña nunca apareció.
Entonces, pues el chavo llegó al pueblo, empezó a hacer su servicio de médico, y en una ocasión, pues siempre se quedó obsesionado con esta niña. Y entonces, pues, entonces regresó al pueblo, y, y ya que estaba en el pueblo, un día decidió ir al río justo donde se habían visto la última vez, donde el río se había llevado a la niña.
Y, pues para no hacerles el cuento largo, de repente, se despidió de ella y decidió que tenía que seguir su vida adelante, porque se quedó tan obsesionado con la niña, que era como su amor, ¿no? De esos amores que no se dieron de niños ni de adolescentes, y que se quedaron clavados de por vida.
Y entonces el chavo no podía rehacer su vida, porque no encontraba a una mujer por la imagen de esta niña, que ellos dos se habían propendido que se iban a amar por, por siempre. Entonces, de repente, el chavo llega al río, y le dice que, pues ya era momento de dejarla ir, que tenía que hacer su vida, que tenía que madurar, y le hizo un ritual de flores.
Y de repente, el chavo estaba ahí sentado, y del río, empezaron a aparecer huellitas, como alguien que venía caminando hacia él, las huellas de una niña. Y, y de repente, por ahí, apareció el cadáver de la niña.
Lo más impresionante es que la niña estaba intacta, como si se acabara de ahogar.