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En la calle, paraba en el espejo como si estuvieras aquí, güey. Y era un espejo así igual largo en la casa de mis papás.
Y yo parada, pensando que allá atrás había gente, que eran primos y que todo eso, y que estaban conspirando en mi contra y que me querían hacer algo, que me querían dañar. Y yo alegando y maltratando, pinche perro.
Y mi mamá me veía, güey. Y no veía a nadie, güey.
Es como si yo me agarro peleándome sola en el espejo. Y yo digo, güey, pues ¿en qué andas, güey?
¿qué trae? ¿qué le está pasando en su cabeza?
Porque sabes que no hay nadie. Claro.
O sea, eso yo pensaba en mi cabeza. Sí, sí, sí.
Pero no estaba pasando ahí, güey. Entonces ahí fue donde empezaron a ver mi mamá y mi papá y mis hermanos, que ya andaban muy metidas en el truco.
Sí. Ya me salía caminando desde mi casa, caminaba una hora en el sol, hablando sola.
Madres, güey. Sí.
Yo me salía platicando con las voces que escuchaba en mi cabeza, con la psicosis, platicando y cuidándome atrás, que no me persiguieran y que me estaban persiguiendo. Y veía una camioneta y me daba miedo que me iban a hacer algo.
Ay, no, qué feo. Ay, bien padre.
Qué estrés, güey. Bajo un estrés, güey.
Un estrés fuerte. Y luego te llevaron al anexo.
Me llevaron al anexo. Después me anexaron.
Pero tuvieron que usar fuerza. Tú también dijiste, ok, sí voy.
No, güey. Como ya me salí así.
Y mi mamá me decía, me acuerdo una vez que le dije a mi mamá, yo andaba bien loca ya, güey. Y de repente, mi locura, me decía que yo no era hijo de mi mamá.
Tú no eres hijo de ella. Y yo le empecé a decir a mi mamá, ay, mi madrecita hermosa, que yo no era su hijo.
O sea, porque ya se me estaba yendo el avión, güey. Sí, sí.
Ya me estaba quedando en el avión. Y yo le decía, es que yo no soy tu hija.
No sé por qué me han mentido, yo no soy tu hija. Y mi mamá, me acuerdo que ese día lloró.
Pues claro, güey. Sí.
Y fue ahí donde empezaron a ayudarme mis hermanos y dijeron, no. Esta ya anda bien mal.
Esta ya anda bien mal. Y muchas cosas que hice.
El día que me anexaron, la hice de pedo en mi casa. Ajá.
Porque yo me acostaba, güey. Lo voy a platicar así.
Ay, ¿crees que sea muy fuerte si lo platico así? No sé, como tú quieras.
Yo no, yo creo, no sé. O como tú te sientas, hermana.
El diario que llegaba en la noche, güey, me daba un miedo. Estar en mi casa.
Porque consumía y empezaban los delirios. Y escuchaba a personas que venían, que tocaban.
Una vez estaba en el cuarto del hotel, encerrada loqueando. Y de repente, güey, sentía que me estaban grabando, güey.
Neta, sientes esos delirios de que te graban. Sí, sí, como en las películas, güey.
Como en las películas, güey, que te graban. Y yo estaba así pensando que había cámaras en todos lados.
Me asomaba por abajo de la puerta. Y andaba toda endeliriada, toda asustada, güey.
Y una vez estaba bien endeliriada en el cuarto y escuché que llegaban con matralletas. Y que se escuchaba, perra.
Te lo juro, por dios santo. Oía los...
Oía todo. Y que llegaban y abrían las puertas de los cuartos.
Y todo ese desmadre. Y yo bien asustada en el cuarto.
Dije, ya valió madre, ya me va a acabar la chingada. Te lo juro.
Qué loco, güey. Una locura, güey, en tu cabeza.
En mi cabeza, güey. En tu mente, güey.
En mi mente. Y luego...
Este... Ese día salí mal porque cuando me dormía en mi casa en las noches, siempre escuchaba que había gente.
Que estaba hablando gente. Por los espejos nos veían.
Que había gente en las casas de los lados. Tú ya te sentías en la casa de los famosos.
Güey, pues yo... Pues mira, imagínate dónde caí, perra.
Ay, gracias, dios. Pero sobria.
Güey. Imagínate quién truco, güey, mata a alguien.
No, cállate, no. No, pero ya tengo seis años que no consumo.
Exacto. Y ni voy a consumir.
No vas a comer, güey. Pues, bueno.
Primero dios. Andaba así, llegaba y dos, y escuchaba todo eso y me acostaba con mucho miedo, güey.
Me daba mucho miedo. Decía, ay, que le vayan a hacer algo a mis papás por mi culpa.
Y me daba mucho coraje y era mi coraje. Y luego en mi cabeza pasaban muchas historias, muchas cosas que querían que yo hiciera.
Me acuerdo que me acostaba ahí y me acostaba con un cuchichis. Por si pasaba algo.
Por si pasaba algo, güey. Me acostaba con un cuchillo así.
¿de qué sabe? Por si llegaba alguien y me dejarle ir, güey.
Loca, trastornada, bien feo, güey. Y ya después ese día, me acuerdo que me enojé y todo.
Y salí bien enojada. Y mis papás salieron a buscar una patrulla.
Y fue del modo que me agarró la patrulla y me llevaron. Ok.
Yo como que ya no pudieron contigo ellos. Porque ya les había, estaba faltando mucho respeto a mis papás.
Te subieron a la patrulla y la patrulla te llevaron a la vez. Me dieron mis cosas.
Me dieron mis cosas, hija. ¿ah, sí?
Claro, mis tres por pasada de lanza. No andes diciendo cosas a sus papás.
Cácala. Me acuerdo que me partieron la oreja.
¿delante de tus papás? No.
Allá. O sea, de que me agarraron y no me querían subir.
Se bajaron así, me agarraron como un puerco. Te amarraron como puerco.
Me amarraron como un puerco. Se metieron porque les faltaba mucho yo el respeto a mis papás, güey.
Mis hermanos andaban súper enojados por eso. Claro.
Mis hermanos decían que cómo era posible que los trataras mal, güey. Que los tratara, que les faltara respeto.
Ay, pero los papás son lo máximo. Los papás, mira ahora.
Sí, güey. Perdonan todo.
Sí, fue así como... No sé si les gusta a mis papás que platique esto, pero no lo estoy platicando para...
No, pero es tu historia, es tu historia, güey. Simplemente lo platico porque pues...
Yo por eso digo que la familia es lo que... La familia de un adicto es lo que...
Es lo que... Es lo que...
Más trabajo les cuesta recuperar o sanar muchas cosas de su vida. Claro, por eso está alanón y todos esos grupos que ayudan a los familiares del adicto.
Y todo es gracias a la familia, hermanas. Todo lo que hago, yo siento que las cosas que hago buenas en mi vida les va bien a mi familia.
Me va bien a mí, les va bien a mi familia. Todo es para intentar como...
Sanar y reparar daños que llegué a hacer en su momento, güey. Que ese es uno de los pasos, güey.
Claro, reparar el daño causado. Exacto.
Y así fue cuando me acabaron de... Me agarraron los policías y no me quería salir.
Y no me quería salir, que me agarran y me dicen, vámonos. Aparte, si es cierto o no, que cuando dicen que estás en eso, tienes como más fuerza.
Sí, güey. Y así fue como me anexaron.
Y después de que me anexaron, fue... Yo andaba delir...
Yo duré tres meses en deliriada. Anexada.
Anexada. En lo que te limpiabas.
En lo que se me bajaba el avión. Escuchando voces.
Y te iban a visitar o no te podían visitar nadie. Sí, me visitaban.
Sí, te iban a visitar. Sí, güey.
Ya después te platico lo del anexo, cómo empezó todo, pero... Después de ahí fue cuando me enteré que me dijeron mis papás.
En mis ratitos de que no escuchaba voces, me dijeron... Pues es que te vimos bien mal, espero no te enojes.
Estábamos bien asustados porque pensamos que te ibas a enojar porque te trajimos. Y yo ya tres meses ya no tenía...
Ya no tenía droga. Bueno, sí tenía, pero todavía no estaba desintoxicada.
Pero ya tenía un poquito de conciencia, güey. Y yo dije, no, pues gracias, qué bueno que me ayudaron.
Qué bueno que me ayudaron. A mí la psiquiatra me comentó allá afuera, este, que...
Bueno, sí, la cifor me comentó que si yo vuelvo a consumir, quedo en el avión, güey. ¿de tanto que consumiste?
De tanto daño que consumí, tanto daño que tengo en el cerebro. Si yo vuelvo a probar una dosis, yo quedo en el avión.
Madres, güey. Por eso ya no consumí.
Gracias a dios que me pasó eso, que ya no consumí. Que tienes voluntad, güey.
Sí, güey. Ay, me ando miando.
Ay, no, me aventé estas historias. Y cuarto y quinto paso.
Y pues ya. Sí.
De ahí mi vida cambió, comadre. Gracias a dios, güey.
Gracias a tus papás que fueron inteligentes, que pensaron. O sea, en qué hacer contigo.
Ellos los más felices.