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Pues, ¿qué te cuento, estúpida? Ay, hasta me dio coraje de mí misma por ser una estúpida.
Que me meto con el güey. La verdad, les voy a decir una cosa, hermanas.
Hablando en serio. La neta se portó siempre muy buena onda conmigo.
La neta. O sea, yo empecé a andar con él.
Este... Y pues empezó todo bonito.
Empezó ese momento de enamoramiento, ¿no? Donde todo lo ves padre.
Donde andas para arriba y para abajo con el novio. Esa etapa del enamoramiento.
Donde todo es color de rosa. Donde todo es divino.
Lo ves hermoso, lo ves precioso. Lo idealizas.
Es tu dios, tu hombre. Y la neta, él conmigo, portadito.
La neta, respetuoso. No voy a hablar mal porque la neta es que no.
No lo viví así. Pero un güey que le gustaba.
Que tenía ganas de salir adelante. Por eso me gustó.
Porque se le vio la intención de superarse. La intención de querer salir adelante.
Aparte de dejarse de drogar y de colizar. Gracias a él.
Gracias a su grupo. Y gracias a su padrino.
Y sobre todo que él quería salir adelante. Entonces eso me motivaba.
Y aparte estaba guapísimo, hermanas. La neta, o sea.
Yo acostumbrada a agarrar lo que cayera. Imagínate, preciosa.
De repente te llega un guapo. Por eso ponte perro.
Hasta me da coraje. Te llega un guapo a tu vida y no sabes qué hacer.
Porque estás pendeja. Entonces llegó el güey guapo.
Que dije, guau. Y fue donde la burra torció el hocico, el culo.
No sé que haya torcido. Y yo andaba bien con él, hermanas.
O sea, buen pedo. Me llevó a presentar a su familia.
Conocí a su familia. Conocí a sus hermanos.
Que les mando un saludo. La verdad, el señor es súper buena onda.
Su mamá es súper buena onda. Todo padre.
Pero empezó ya lo culero que traes cargando de hace mucho tiempo. Y que no te habías dado cuenta.
O que estuvo ahí, pero no lo quisiste trabajar. ¿por qué?
Pues por pendeja, ¿no? O por culera.
O por lo que quieras. Y empezó a hermanar.
Empezó mi sufrimiento estúpidas. Empezó mi sufrimiento de chava.
Empecé a querer controlar. Eso.
Eso nos encanta a nosotras las que controlamos. Somos controladoras.
Nos encanta controlar todo lo que pasa. No nos gusta que todo se salga de fuera de nuestras manos.
Queremos que todo esté como nosotros queremos. Y estamos equivocadas.
Bueno, yo sí, tú no sé. Yo estuve equivocada.
Pues ándale, perra. Allá andas muy risueña, ¿verdad?
Hasta llegaba al grupo con el viejo y me sentía muy perra. Me levantaba muy perra, así como diciendo, mi chavo.
Sintiendo como si trajera un trofeo o fuera una bendición. Ay, yo de bien estúpida.
Los que estamos dentro de un grupo sabemos a lo que me refiero. Entonces, este, hermanas, que empieza lo malo.
La neta, en todos los aspectos, o sea, me volví a perder, güey. Me volví a perder.
Me volví a perder, se me olvidó todo. O sea, fui pendeja.
Se me olvidó todo porque me apasioné. O sea, no soy perfecta, hermana.
No crean que todo lo que les platico es porque quiero ser perfecta. Pero, pues, son cosas que viví.
A veces, de repente, me acuerdo de otras cosas y las pongo. No soy perfecta.
Yo sé que no soy perfecta. Estoy loca.
Estoy imperfecta. Pero, ay, les platico como si ya me conocieran, estúpidas.
Bueno, mucha gente que sí me sigue me conoce. Y por eso como que me siento con la confianza de platicarles esto.
Entonces, pues, ¿qué te cuento? ¿qué te cuento, estúpida, qué?
Empieza mi martirio, perra. O sea, se me olvidó todo, hermanas.
Yo andaba, dizque, ya dejándome de alcoholizar y de drogar. Ya había cambiado muchas cosas.
Estaba cambiando. Yo estoy en un cambio diario.
Mi cambio es diario. No estoy cambiando y ya estoy recuperada.
No, estoy diario cambio. Yo, diario que me levanto, trato de cambiar cada cosa de mí.
Es diario, diario mi tarea. Esa es mi tarea primordial.
Entonces, pues, es una lucha diaria. Por eso no te voy a decir que ya todo está arreglado, porque no está arreglado nada.
Y, aparte, ni sé qué va a pasar mañana, hermanas. Entonces, pues, que te cuento, estúpida, que empiezo, ¿verdad?
Ya andaba muy perra. Ándale, mamita.
Que empiezan a salir nuevamente las inseguridades. Ay, nena.
Empezar a sentirme insegura al lado de él. Ay, era un estrés salir a la calle porque andaba como perra.
Salíamos a un lado, y ya andaba de insegura. ¿y qué le estás viendo a esta?
¿y por qué volteas a ver a aquella? ¿y por qué le estás viendo esto?
Fíjate hasta dónde estoy loca, trastornada, maldita, psicópata. Ay, no, estúpida, siento que es mi mejor terapia la del gym, en serio, es mi mejor terapia.
Me siento hasta más perra, más relajada. No me dieran tacones caminando aquí arriba de la caminadora.
Entonces, ay, ya me cansé. Empiezo, hermanas, a vivir el pinche martirio.
Perrísimo. Cállate, estúpida.
Pues, imagínense, ¿ustedes creen que era una bonita relación? No, manas.
Que yo me engañaba pensando que era bonita relación, pero no era bonita relación, güey. Yo ahorita lo platico porque ya lo superé, pero en su momento, cuando se terminó, uy, mija, caí en la depresión, anduve bien mal, con mucha culpa, remordimiento de conciencia, se fue por mi culpa porque yo la orillé y hay cosas que...
Uno se mete en la cabeza y que... Cómo le encanta a uno hacerse la vístima.
Vístima, vístima, vístima, vístima, vístima, vístima, vístima, vístima. Pues, ¿qué te cuento, estúpida?
A mí, cuando quieran, yo puedo hacer un día completo de historias, ¿eh? A mí no me aburro, yo no me aburro, estúpidas.
Entonces, este... Pues...
Empiezo, hermanas, y no me gustaba cómo me sentía, la verdad. No me gustaba cómo me sentía, pero como lo dijo hace rato ernie, yo siempre me sentí sola.
Toda mi vida me sentí sola, y no es culpa ni responsabilidad de mis papás, ni nada. Tal vez fueron las circunstancias de la vida que me llevaron a eso, me llevaron a esa soledad.
Todo lo que viví en la secundaria, de repente lo de la primaria, cosas que no supe yo reconocer y no supe saber por qué me sentí así, y fui guardándome y guardándome y guardándome hasta que, de repente, pues, encontré la maravillosa droga y de ahí dije, ya, estoy libre del pecado, la neta. Entonces, este...
Empecé a perrearla bien feo, hermanas, ya no era relación, ya eran muchos problemas con él, ya se le hacía de pedo por todo, le revisaba el teléfono, a cada lugar que íbamos siempre salíamos de pedo, él como que ya estaba también hasta harto de mí, este... Y muchas cosas que yo misma hice que se alejaran, y yo tengo amigos que me decían, yo me acercaba con mi padrino y le decía, padrino, es que ya la volví a cagar, otra vez se la volví a cagar, le volví a hacer de pedo, otra vez le volví a agarrar el teléfono, lo volví a quitar todo, le volví a revisar el face, le volví a revisar el messenger, y por pendejadas me peleaba con él, y vivíamos juntos, estúpidas, peor, porque después nos fuimos a vivir juntos, ahí voy muy perra a vivirme con él, nos fuimos, nos rentaron una casa y ya vivíamos juntos, ya como yo me senté una chava pensando que ya andaba muy recuperada, inocente, pobre amiga, cuánto daño te habrán hecho.
Siento que vanessa está viendo el video, hermana, así estamos de pendejas, así estamos de pendejas, vanessita backstage, así somos unas estúpidas, creo que hasta te estás acordando de todo, estúpida. Entonces, este, me vivía con él, hermanas, pero no, la neta, era un pinche estrés, no era feliz, hermanas, y no es que no me hiciera feliz él, porque la neta se comportó como un caballero, hasta lo que yo sé, ya después me dejó y se consiguió otra, ¿verdad?
, pero en ese momento, pues, nunca, me faltó al respeto en ningún aspecto, este, pues, no siempre me daba por mi lado y cosas así que, la verdad, le agradezco mucho, porque, pues, ya a veces me ponía muy perra y, pues, él se controlaba mucho. Entonces, pues, ya hasta que se llegó el día que se cansó y dijo, ¿sabes qué?
, ya, nos dejamos como si diez veces, güey, nos dejábamos y regresábamos, nos dejábamos y regresábamos, siempre intentando cambiar, y el pedo no es regresar, el pedo, ¿saben qué hacía yo? , que cambiaba mi forma de ser para que él estuviera a mi lado, y a mí me habían dicho que no tenía que buscar quedar bien con nadie, que tenía que hacerlo por iniciativa propia, eso de hacer por otra persona es bueno, pero si tienes la capacidad para darte cuenta que no vas a esperar nada a cambio, yo no tenía la capacidad para no darme cuenta que estaba haciéndolo para recibir algo, entonces, pues, me salió mala jugada, hermanas, o sea que la chingona chingó su madre.